Cuando llegar a fin de mes se convierte en una carrera de obstáculos
Elena Sánchez Calvo, Presidenta en Casa Caridad Valencia
Olivier Micheli, presidente y CEO de Data4.
El pasado mes de noviembre se celebró en Berlín la Cumbre de Soberanía Digital Europea. El encuentro pretendía definir una estrategia común para asegurar la autonomía digital de Europa, y finalizó con una señal contundente: debemos construir una Europa digital más soberana. Pero más allá de las declaraciones, algo está claro, sin infraestructuras, la soberanía seguirá siendo solo un eslogan.
La IA, la nube y la ciberseguridad no pueden existir sin una columna vertebral sólida. Esa columna vertebral son los centros de datos. Los centros de datos son la piedra angular de este proceso y deben desplegarse más rápidamente. Sin ellos, las promesas de competitividad y soberanía tecnológica seguirán siendo meros deseos.
La historia nos ofrece una comparación esclarecedora. En el siglo XIX, Europa inventó el ferrocarril. Sin vías, no hay trenes; sin trenes, no hay crecimiento, ni movilidad, ni desarrollo regional, ni revolución industrial. Hoy en día, los centros de datos desempeñan exactamente ese papel en la era digital. Sin ellos, no hay IA de alto rendimiento, ni nube soberana, ni transición digital creíble para nuestras empresas y servicios públicos.
Sin embargo, Europa avanza con demasiada lentitud. Aunque los progresos merecen ser reconocidos, los procedimientos siguen siendo complejos y fragmentados, lo que ralentiza la puesta en marcha de los proyectos. Mientras Estados Unidos y China aceleran el ritmo, nosotros seguimos debatiendo sobre normas y gobernanza.
El resultado: estamos dedicando demasiado tiempo a discutir la ruta y mientras tanto el tren sigue parado en la estación. La IA se está implantando ahora mismo, no va a esperar. Y exige mega campus digitales capaces de construirse rápidamente desde cero.
A pesar de todo, las fortalezas de Europa son innegables. Disponemos de una combinación energética baja en carbono, reconocida experiencia en ingeniería y sólidos conocimientos industriales. Actores como Data4 son el claro ejemplo de que un modelo europeo es posible, con campus eficientes e interconectados que reciclan el calor residual y apuntan a la neutralidad de carbono sin sacrificar el rendimiento.
Los proyectos y las pruebas existen, lo que necesitamos ahora son los medios para que este despliegue se produzca rápidamente. Hay que simplificar los procedimientos y las conexiones a la red.
La soberanía no se puede decretar, hay que construirla. Requiere planificar las infraestructuras como se planificaron los ferrocarriles, con método y ambición. También requiere simplificación. Mientras los proyectos de centros de datos no se consideren estratégicos y prioritarios, Europa seguirá quedando rezagada y perdiendo oportunidades de crecimiento vinculadas a las revoluciones tecnológicas.
La pregunta es sencilla: ¿tiene Europa los medios para estar a la altura de sus ambiciones? La respuesta es sí. Pero es necesario actuar. La iniciativa franco-alemana anunciada en la citada Cumbre de soberanía Digital muestra cómo podemos y debemos movilizarnos, pero, al igual que el ferrocarril no se construyó en un día, la soberanía tecnológica no se conseguirá de la noche a la mañana.
Ahora debemos construir nuestra propia infraestructura a gran escala, reuniendo a Estados, operadores y al resto de la industria en torno a un proyecto común. Europa debe pasar de las palabras a los hechos. No puede seguir siendo un mero espectador de la revolución digital. Debe convertirse en su impulsor. Construir una verdadera Europa Digital, rápidamente y juntos, depende únicamente de nosotros.
Elena Sánchez Calvo, Presidenta en Casa Caridad Valencia
José Durá, Director General en Grupo BdB
David García Arrate, Senior Project Manager en Euro-Funding
Fernando Gómez Hermoso, Technical Manager - European Funds en Euro-Funding