La CEOE urge al Estado negociar el cierre de las centrales nucleares y bajar su alta fiscalidad
«España no puede permitirse el cierre de sus centrales nucleares porque vamos a perder competitividad industrial» han coincidido en señalar todos los expertos que han participado en la jornada «El papel de la energía nuclear en la transición energética» organizada por la CEOE en colaboración con el Foro Nuclear.
«Si se cierran aumentarán los precios, se incrementarán las emisiones y habrá problemas de suministro» han advertido. Por ello, reclaman al Gobierno que se siente y mantenga una conversación pausada con todos los implicados con el objetivo de extender la vida de nuestro parque nuclear.

También han considerado crucial «la reducción de la presión fiscal sobre las centrales nucleares que está afectando no solo al sector sino a todos los españoles».
Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, ha incidido en que se ha cargado a la energía de muchos impuestos y «las empresas que inviertan en este sector tienen que tener la seguridad de que van a obtener un beneficio».
Ha explicado también que «crea empleo estable de calidad» y ayuda a la Unión Europea a ganar autonomía estratégica.
Jordi Sevilla, director de la Unidad de Inteligencia de Llyc ha sido el segundo en intervenir. Ha explicado porqué el Gobierno quiere cerrar las centrales nucleares y cómo ha cambiado la situación geopolítica actual para que sea «una prioridad cancelar el cierre de las nucleares».
Riesgo alto
Ha reconocido que incluso desde Red Eléctrica le han trasladado que no parecía oportuno seguir adelante con el calendario de cierre ya que «supone asumir un riesgo muy alto e innecesario».
«No creo que Trump haya cambiado el mundo, pero si ha catalizado tendencias de cambio como la necesidad de autonomía estratégica para la Unión Europea o la de rearmarse» ha señalado.
A su juicio, «no nos hemos dado cuenta de que no somos el ombligo del mundo -en alusión a la Unión Europea- y de que nos quiere trocear. Trump y Putin se están repartiendo Europa», ha destacado.
Ya no vale todo aquello sobre lo que se ha construido Europa. «La creencia de que teníamos una energía barata procedente del gas ruso, de que la OTAN era un instrumento obsoleto y de que a Europa la protegía EE.UU. y que China era el país donde se fabricaba muy barato. Todo ha saltado por los aires», ha admitido.
En este sentido ha explicado la necesidad de la independencia de la UE en cuestiones estratégicas. «Aunque nos falta mucho», ha abogado por la necesidad de ir a un modelo que asegure la electricidad a unos precios competitivos.
Sevilla ha confirmado también que «la nuclear ha pasado a ser parte de la taxonomía verde. La nuclear no emite CO2».
De hecho, muchas voces en el ámbito internacional, están reconociendo la importancia de la nuclear tanto desde el COP28 (Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático) como por parte de Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva para una Transición Limpia, Justa y Competitiva en la UE, que ha declarado que «la nuclear es necesaria para Europa». De hecho, «es la primera fuente de energía eléctrica de Europa», ha recalcado.
¿Por qué no es necesaria para España?
¿Y porque no es necesaria para España? Sevilla ha explicado que ha oído dos razones a la actual ministra de Transición Ecológica, Sara Aagaesen: La primera de ellas es que el Gobierno actual ha optado por las renovables.
En opinión de Jordi Sevilla tanto la nuclear como las renovables son compatibles y pueden coexistir.
La segunda razón que ha esgrimido el Gobierno actual ha sido que «las empresas lo han pactado». Para Jordi Sevilla, «la política energética la decide el Gobierno, no las empresas. Con lo que no me vale este argumento tampoco», ha reconocido. «En España, las empresas son un ejemplo ya que apuestan tanto por nucleares como por las renovables. Todas ellas se han diversificado ya que las dos son complementarias», ha incidido.
Sin embargo, se encuentran con un gran escollo, los impuestos «que han subido un 58%» ha explicado. «Con lo que el Gobierno y las nucleares deben sentarse a negociar esta cuestión».
Problemas de suministro
Jordi Sevilla también ha mencionado los problemas de suministro que podríamos sufrir por una desconexión precipitada. «Un sistema 100% renovable no funciona, técnicamente necesita un refuerzo de gas, nuclear y agua», ha clarificado.
Con lo cual, ¿Por qué asumir el riesgo de cerrar la ultima central nuclear si el sistema no esté reforzado?, se ha preguntado. Ha recalcado que mantener el 20% de la nuclear es prudente y «el Gobierno debería asumirlo».
Ignacio Araluce, presidente de Foro Nuclear ha defendido que las nucleares que tenemos en España «son de las mejores del mundo» y en concreto Almaraz «y la quieren cerrar».
Ha recordado que las siete unidades nucleares que hay en España pagan 1.000 millones en impuestos. «Pagamos 18 € por cada MWh producido. Es la gallina de los huevos de oro».
Araluce ha aseverado también que son el único sector que cumple «el que contamina paga».
Ha abogado también por el diálogo pausado entre los propietarios de las centrales y el Gobierno con todos los datos en la mano. «Debemos sentarnos y llegar a un acuerdo», ha explicado.
Otro dato importante que ha aportado Óscar Barrero, socio responsable del sector de Energía y Utilities de PwC es que la nuclear nos aporta 8.000 horas de energía al año. El calendario de cierre termina en 2035 y se conjuga con un incremento de renovables solar y eólica de 5.000 horas y el almacenamiento a través de baterías. A pesar de todo, valora Barrero, «serán necesarios los ciclos combinados para no tener una falta de suministro». Esta situación va a provocar un aumento del precio.
«Aproximadamente, con precios de gas razonables, el incremento en precio estará por encima de los 10 euros el MWh, con lo que el impacto en las empresas podría ser de más de 2.000 millones de euros con precios de gas bajos», ha matizado Barrero.
Reducción de impuestos
María Ángeles Díez, coordinadora de la Revista Contabilidad y Tributación y de documentación fiscal del Centro de Estudios Financieros ha corroborado que «la energía nuclear tiene encima más impuestos que cualquier otra tecnología energética».
Por ello, ha reclamado «una fiscalidad más favorable para las nucleares para ganar en competitividad y no perder la facturación de nuestras empresas».
Carlos Reinoso, portavoz de la Alianza por la Competitividad de la industria Española se ha declarado en rebeldía. «No voy a opinar sobre la energía porque no me corresponde» pero sí ha puesto sobre la mesa los retos a los que se enfrenta tanto la industria de ahora como la del futuro.
Reinoso ha destacado la necesidad de que la industria esté descarbonizada, digitalizada y sea circular. Para ello, «es crucial que las empresas hagan grandes inversiones«. También ha destacado que no somos competitivos frente a China y Estados Unidos porque «en la UE tenemos unos altos costes energéticos, una regulación desbordante y una burocracia paralizante».
Ha mostrado su preocupación por la seguridad de suministro de la energía y los costes. «El dilema -ha reconoccido- es si las nucleares nos pueden aportar seguridad de suministro para la industrias en España».
Ha concluido explicando que Europa tiene un problema serio de costes energéticos y «si queremos reindustrializar nuestra economía, ser capaces de producir en cercanía la cadena de valor completa es imprescindible costes de energía asequibles», ha corroborado.
Anteponer intereses partidistas frente a los generales
A juicio de Jorge Sanz, director de Nera Asociados, el Gobierno está anteponiendo votos frente a los intereses generales. «Este es el principal obstáculo para la energía nuclear».
Por parte de las empresas, «estas quieren recuperar la inversión realizada» y no ocurre porque el Gobierno ha hundido sus márgenes con una alta fiscalidad que Sanz ha calificado como «reversible».
Sanz propone una serie de soluciones como revisar la fiscalidad; que el Estado firme contratos con los titulares de las centrales a diez años para cubrir impuestos, costes de operación y mantenimiento y la recuperación de las inversiones por la extensión de la vida; y, por último, que el Gobierno y las empresas lleguen a un acuerdo para transferir en parte o la totalidad de las nucleares.
«Si no se extiende la vida de las nucleares será el mayor error económico que vamos a cometer y nos vamos a arrepentir mil veces», ha manifestado.
¿Qué trae consigo el cierre de Almaraz?
Miguel Solchaga, socio de METYIS ha presentado los datos más relevantes si finalmente se cerrara Almaraz (Cáceres).
La central emplea a 1.031 personas, de los que 369 son propios y el resto corresponde a empresas especializadas que dan servicios. De los empleados propios, el 70% viven y gastan en la zona, son empleos de calidad que hace que en Almaraz haya un 25% menos de paro que en otros municipios y que la renta bruta sea un 30% mas alta.
Además, la central paga impuestos por valor de 430 millones de euros, de los que 82 millones se los queda la comunidad autónoma; y 12 millones de euros van a los municipios más próximos, el resto van a las arcas del Estado.
Igualmente, hay 153 empresas que facturan 253 millones a la central y otras 278 que le aportan suministros varios.
A nivel poblacional, la central ha contribuido a frenar la huida de población. El 51% de los trabajadores de Almaraz tienen menos de 46 años. «Si se van las familias también desaparecerán los servicios», ha advertido.
Sama Bilbao, directora de la Asociación Mundial Nuclear, ha cerrado la jornada afirmando que todos los estudios demuestran que «España no se puede permitir cerrar las centrales nucleares».
«No producimos energía por deporte» ha aclarado. «Es el motor esencial de nuestra economía». Por ello, «aquellos países que quieran prosperar deben tener energía los 365 días al año, a buen precio y limpia», ha asegurado.
El cambio climático es uno de los retos más grandes del mundo. Muchos países en COP28 han reconocido que no se pueden azlcanzar los acuerdos de Paris en tiempo sin la energía nuclear.
De hecho, los países que la tienen están extendiendo la vida de sus centrales y están viendo cómo construir nuevas, mientras que otros países se han decantado por incorporarla a sus planes energéticos.
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