La guerra del entretenimiento: nueva oferta de Paramount por Warner frente a Netflix
El consejo de Warner Bros. Discovery analiza una propuesta mejorada de Paramount Skydance mientras mantiene su respaldo al acuerdo de fusión con Netflix valorado en 82.700 millones de dólares
- Paramount mejora su oferta y refuerza la financiación para disputar el control de Warner.
- El consejo mantiene, por ahora, su apoyo al acuerdo con Netflix.
Cuando parecía que la batalla corporativa entraba en una fase de desgaste judicial, el tablero vuelve a moverse. Warner Bros. Discovery (WBD) confirmó esta semana que ha recibido una nueva oferta revisada de Paramount Skydance (PSKY), mejorando su propuesta anterior de 30 dólares por acción. El consejo la está evaluando con sus asesores financieros (Allen & Company, JP Morgan y Evercore) y legales (Wachtell Lipton, Rosen & Katz y Debevoise & Plimpton), aunque mantiene su recomendación a favor de la fusión preliminar con Netflix.
El mensaje oficial es prudente: los accionistas no deben tomar ninguna medida por ahora. El trasfondo, sin embargo, es cualquier cosa menos neutro. La nueva oferta de Paramount (que, según Bloomberg, mejora precio y refuerza la certeza de financiación) reactiva una disputa que ya no es solo financiera, sino estructural.
30 dólares frente a 27,75 (y una diferencia de modelo)
Conviene recordar las magnitudes. Paramount ofreció el año pasado 30 dólares por acción en efectivo, valorando la compañía en torno a 108.400 millones de dólares. El acuerdo preliminar con Netflix, en cambio, sitúa la operación en 82.700 millones incluyendo deuda, a unos 27,75 dólares por acción.
A simple vista, la comparación parece puramente cuantitativa. Pero el consejo de Warner rechazó por unanimidad la oferta inicial de Paramount al considerarla “inferior” al acuerdo con Netflix en numerosos aspectos clave. Esos aspectos no se limitaban al precio: incluían estructura, riesgos regulatorios, certidumbre de ejecución y encaje estratégico.
La nueva propuesta intenta precisamente corregir ese flanco: mayor claridad en la financiación y condiciones revisadas. Y añade un elemento decisivo: si Warner la considerase superior, Netflix dispondría de cuatro días para presentar una contraoferta. El escenario de subasta ya no es teórico.
Un consejo en el centro del huracán
El comunicado de Warner refleja una tensión clásica en gobierno corporativo: la obligación fiduciaria de analizar cualquier oferta potencialmente superior y, al mismo tiempo, la necesidad de preservar la estabilidad estratégica.
El consejo se encuentra ante un dilema que va más allá del diferencial de precio. Aceptar la propuesta de Paramount supondría reforzar el modelo del estudio integrado, donde el control del catálogo, la producción y la marca siguen siendo el eje del negocio. Mantener el acuerdo con Netflix implica integrarse en un ecosistema dominado por la lógica de plataforma.
La diferencia no es menor. En el primer caso, Warner seguiría orbitando en torno a la estructura tradicional de Hollywood, aunque con mayor escala. En el segundo, pasaría a formar parte de una arquitectura empresarial donde el poder no reside tanto en el contenido como en la relación directa con el usuario y en el control de los datos.
Escala, deuda y rentabilidad
El contexto sectorial añade presión. El streaming ha dejado atrás su fase expansiva. El mercado penaliza el crecimiento sin rentabilidad. Las estructuras heredadas de años de fusiones pesan en balances con elevada deuda.
Warner es el ejemplo paradigmático: activos icónicos, capacidad creativa contrastada, pero una mochila financiera considerable. Paramount ofrece integración industrial y defensa del modelo tradicional. Netflix ofrece eficiencia tecnológica y músculo financiero. La pregunta es cuál de esas escalas es hoy más sostenible: ¿la industrial o la digital?
El precedente que trasciende a Hollywood
Esta disputa no se limita al entretenimiento. Es un caso de estudio sobre cómo se redistribuye el poder en sectores sometidos a disrupción tecnológica. El control de la distribución (y, sobre todo, del cliente final) se ha convertido en el activo estratégico dominante.
Netflix no compite únicamente por catálogo; compite por centralidad. Paramount compite por preservar la lógica histórica de la cadena de valor. Warner, atrapada entre ambos, simboliza la transición.
Para los accionistas, el dilema es inmediato: prima más alta en efectivo y mayor riesgo de integración, o integración en una plataforma dominante con menor precio pero mayor certidumbre estratégica. Para los creadores, el desenlace influirá en su capacidad de negociación. Para el público, la concentración puede traducirse en más eficiencia o en menor diversidad.
La decisión que define una década
El consejo de Warner ha pedido tiempo. Es lógico. Lo que está en juego no es solo una operación corporativa, sino la definición del modelo empresarial que dominará la próxima década.
Si prevalece Paramount, se reforzará la tesis de que los estudios tradicionales aún pueden reorganizarse y competir desde la integración. Si gana Netflix, se consolidará la idea de que el poder estructural reside definitivamente en las plataformas.
La batalla continúa. Y, como ocurre en las transiciones de paradigma, la cifra final importará menos que el modelo que resulte vencedor.
Maria ToldràGraduada en Periodismo por la Universitat de València, está especializada en periodismo de datos tras cursar el Máster en Periodismo de Investigación, Datos y Visualización de Unidad Editorial. Ha crecido profesionalmente en El Mundo y Europa Press. Desde 2026 es redactora en Economía 3 y bucea entre cifras económicas.












