Prestamista y prestatario

Prestamista y Prestatario: ¿Quién es cada uno y en qué se diferencian?

Entre los términos que más se manejan en la actualidad en el mundo de los negocios están los de prestamista y prestatario. Los vemos cada vez que solicitamos algún dinero en forma de crédito, así que es necesario conocer a fondo sus características y diferencias. Para empezar, un prestamista es una persona o empresa que presta un monto de dinero específico a cambio de una devolución en un periodo determinado. Mientras que, el prestatario es quien solicita y recibe el dinero, pudiendo ser una persona física o natural.

¿Quién es el prestamista?

Según la RAE, un préstamo es la acción de prestar algo con el fin de que sea devuelto en un momento específico. Basándonos en este concepto, podemos identificar al prestamista como la persona natural o jurídica que presta algo por un periodo determinado. Generalmente, lo hace mediante un contrato en el que las partes involucradas definen los términos y condiciones del negocio. Aquí es donde se establecen los intereses a pagar y en cuantas cuotas debe devolverse el dinero, siendo un documento fundamental para el entendimiento.

El prestamista es un agente económico que busca percibir ingresos por su actividad. Para ello, realiza estudios para evaluar el riesgo que implica prestar una determinada cantidad de dinero. Ya que, no es lo mismo prestar a una empresa consolidada que a una Startup que tiene seis meses en el mercado. Por esta razón, es importante tener números sanos para aumentar las posibilidades de que nos presten dinero. Esto podría servirnos para financiar nuestro negocio o para salir de una urgencia familiar.

¿Quién es el prestatario de un préstamo?

En contraparte, el prestatario es la persona que solicita y recibe el préstamo a una empresa o particular. Y una vez que obtenga el dinero, tendrá la responsabilidad y obligación de entregar lo adeudado en el tiempo acordado. Para ello estampa su firma en el contrato, así que de no cumplir podría derivar en responsabilidades penales y/o administrativas. Pero, no solo tiene obligaciones, sino que también derechos que deben respetarse por parte del prestamista, pues la ley protege a ambas partes.

La normativa protege al prestatario de la siguiente manera: Primero que todo, el prestamista deberá ofrecer y gestionar toda la documentación que sea pertinente para la realización del negocio. Además, deberá liquidar el crédito en el momento que indique el contrato, evitando cualquier retraso que afecte al prestatario. Por otro lado, podrá consultar en el CIRBE las deudas que tenga pendiente el prestamista, generando mayor confianza entre ambas partes. Todo esto debemos tenerlo presente a la hora de solicitar un préstamo para saber todos los elementos que influyen en el crédito.

Diferencia entre prestamista y prestatario

Una vez visto el concepto de ambos podemos entender las diferencias entre prestamista y prestatario fácilmente. Primero que todo, el prestamista es la entidad o persona encargada de otorgar el capital en el momento oportuno, mientras que el prestatario lo recibe. Ambos pueden ser personas naturales o jurídicas y deben cumplir lo establecido en el contrato. Si alguno falla tendrá consecuencias penales y/o administrativas dependiendo de la gravedad del asunto. Así que tenemos que elegir muy bien a quién vamos a solicitar o prestar dinero.

Además, el prestamista tiene la obligación de cumplir con el financiamiento, generar el contrato y dejar constancia del pago hecho al cliente. También, debe permitir la amortización del préstamo según la consideración del prestatario. Por su parte, el prestatario deberá abonar las cuotas en las fechas acordadas en el contrato, además de pagar los respectivos intereses. Asimismo, si el otorgante lo pide, tendrá que mostrar el contexto financiero en el que se encuentra, para sustentar que tiene la capacidad de devolver el préstamo.

Tipos de Prestamista

Ya que conocemos los conceptos y diferencias entre prestamista y prestatario, pasemos a conocer los diferentes tipos de prestamista que hay en el mercado. El primero, son los prestamistas particulares, que son aquellos que prestan dinero sin ser una empresa formal. A pesar de que no tienen personalidad jurídica, es imperativo solicitar un contrato formal nos cubrirá en caso de incumplimiento. Estos suelen aparecer cuando necesitamos un monto reducido, pero tienen la particularidad de cobrar altos intereses al no estar regulados por ningún ente.

En segundo lugar, encontramos a las entidades privadas conocidas como empresas de crédito. Son compañías especializadas en prestar dinero a personas jurídicas, aunque también hacen la excepción con algunas personas naturales. Suelen ofrecer intereses más bajos, ya que se dedican exclusivamente a esto, teniendo una cartera de clientes más grande que un prestamista particular. Por lo tanto, con ellos tendremos mayor seguridad a la hora de hacer un reclamo. Esto hace que sean los primeros a los que debamos acudir en caso de necesitar una inyección de capital.

Por último, tenemos la banca privada. En la actualidad existen bancos que se especializan en la financiación de personas jurídicas, en su mayoría. Son un gran motor para el crecimiento, debido a que brindan recursos para la economía, especialmente para las pequeñas y medianas empresas. En tal sentido, si tenemos una compañía en crecimiento, podemos contactar a alguna banca de inversión para conocer las alternativas que tienen para nosotros. Si nuestros números son saludables y tenemos un sólido plan de negocios, nos brindaran ese financiamiento que posiblemente estemos necesitando.

Tipos de prestatario

Por otro lado, los prestatarios también se dividen en diferentes tipos. El primero de ellos es la persona física que solicita dinero a otro particular o jurídico, comprometiéndose a pagarlos en un periodo determinado. Aquí entraría cualquier individuo que solicite un crédito para algún compromiso o porque desea adquirir un activo. A pesar de ser el más común, es el más riesgoso, ya que no siempre cuentan con historial crediticio positivo. Por ende, hay que pensarlo muy bien antes de otorgarle el préstamo.

También tenemos el prestatario jurídico, que puede ser cualquier empresa que solicite financiamiento a un tercero. Aquí el caso cambia un poco, porque suelen tener un mayor músculo económico, así que las posibilidades de devolución del dinero aumentan. En este sentido, las compañías solicitan préstamos a entidades especializadas, ya que en su mayoría se trata de altas sumas de dinero. Estos son los clientes objetivos de la banca de inversión y empresas especializadas, quienes le otorgan cuotas atractivas para aumentar la fidelidad.

Por último, llama la atención que a pesar de que son clientes diferentes, ambos prestatarios tienen dos derechos en común. El primero de ellos es el reembolso anticipado, pudiendo abonar el resto del préstamo sin importar que sea antes de la fecha prevista. Y el segundo, que podrán cancelar el contrato luego de haberlo solicitado, pero deberá ser antes de los 14 días. Así pues, que tanto el prestamista como el prestatario tienen derechos y deberes que tienen que cumplir para recibir los beneficios del contrato.

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