Las empresas pueden leer el correo electrónico de los

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Las empresas pueden leer el correo electrónico de los empleados

El TC ha denegado el amparo solicitado por un trabajador despedido de la empresa química Alcaliber, S. L. que solicitaba la nulidad de su despido argumentando que la empresa había vulnerado su intimidad y su derecho al secreto de las comunicaciones al intervenir su correo electrónico corporativo.

La sentencia, que tiene como ponente al magistrado Andrés Ollero, recoge que la rescisión del contrato se ajusta a derecho ya que el correo electrónico intervenido es corporativo, instrumento para cuyo control tanto el Estatuto de los Trabajadores como el convenio colectivo del sector facultan a la empresa.

El despido de este empleado, que era jefe primero administrativo, tuvo lugar el 17 de octubre de 2008, cuando la empresa química en la que trabajaba desde 1976 le comunicó su despido disciplinario por haber mantenido durante un periodo prolongado de tiempo una conducta de “máxima deslealtad” al entregar a través del correo electrónico y mensajes cortos de móvil información confidencial de la empresa sin solicitar autorización y usando los medios de la propia compañía.

El trabajador despedido había utilizado tanto el correo electrónico como el teléfono móvil de la empresa para comunicar datos clave como las previsiones de cosecha de 2007 y 2008 a otra sociedad, “incluyendo extremos especialmente sensibles de cuya importancia era conocedor por lo que no debían transmitirse en ningún caso a nadie fuera de la empresa”.

El Constitucional aclara que el secreto de las comunicaciones no se debe entender para todo tipo de comunicaciones de las personas: “Es admisible la ordenación y regulación del uso de los medios informáticos de titularidad empresarial por parte del trabajador, así como la facultad empresarial de vigilancia y control del cumplimiento de las obligaciones relativas a la utilización del medio en cuestión, siempre con pleno respeto a los derechos fundamentales”. De igual modo, el tribunal deja sin valor la denuncia de vulneración de la intimidad porque no se trata de un ámbito reservado.