E. Helguero, Fund. Pequeños Pasos: «La dignidad absoluta está en sentirse útil»
La directora de actividades de la Fundación Pequeños Pasos defiende un modelo de ayuda cercano, transparente e integral, con foco en las familias, el respiro familiar y la trazabilidad de cada euro donado
Hablar con Elisa Helguero es asomarse a una forma de entender la acción social desde la cercanía, el compromiso y el cuidado real de las personas. Desde la Fundación Pequeños Pasos, impulsa una labor que acompaña a familias con niños con discapacidad, apoya a mayores y articula proyectos solidarios con una idea muy clara: ayudar no es solo cubrir una necesidad puntual, sino sostener a toda una red de vida.
– La Fundación Pequeños Pasos cuenta con una larga trayectoria en acción social. ¿Cómo ha evolucionado su misión para adaptarse a las necesidades actuales?
La Fundación Pequeños Pasos nació en 1940 y el año pasado cumplió 85 años. Tiene, por tanto, una larga trayectoria, aunque su labor ha ido evolucionando mucho con el tiempo. Se creó con la voluntad de ayudar a las personas más necesitadas, a partir del legado de una persona que, al no tener hijos, decidió destinar su patrimonio a la creación de una fundación con ese fin.
Ahora mismo, nuestra misión principal es ayudar a familias que tienen niños con discapacidad. No contamos con un colegio o un centro propio, sino que intervenimos en todo aquello que podríamos llamar «el extra»: ayudamos a financiar terapias, apoyos y actividades que muchas veces quedan fuera de la cobertura ordinaria y que, sin embargo, son fundamentales para estas familias.
Además, entendemos que no solo hay que ayudar al niño, sino al conjunto familiar. Prestamos mucha atención a los padres, a los hermanos -que muchas veces son los grandes olvidados- y también a la necesidad de generar espacios de respiro familiar.
– La entidad trabaja principalmente con personas con discapacidad y mayores. ¿Qué necesidades detectan hoy en estos colectivos?
En el caso de las personas con discapacidad, vemos que el coste de crianza y atención se multiplica para las familias. Tener un hijo ya supone un esfuerzo económico importante, pero cuando además hay una discapacidad, las necesidades aumentan muchísimo: terapias, atención especializada, apoyos técnicos o actividades adaptadas.
En cuanto a las personas mayores, una parte de nuestro presupuesto se dedica siempre a ayudar a residencias de ancianos. Antes concedíamos más ayudas individuales para adaptar viviendas -cambiar una bañera por una ducha, instalar una rampa o facilitar el acceso al domicilio- y seguimos haciéndolo, aunque ahora de forma más puntual.
A raíz de la pandemia, vimos muy de cerca todo lo que sufrieron las residencias y centramos más esfuerzos en apoyarlas. Además, con las nuevas exigencias normativas, muchas han tenido que afrontar inversiones importantes en adaptación de espacios, compartimentación, eficiencia energética o mejoras estructurales, mientras sus recursos siguen siendo limitados. Y no hay que olvidar que España tiene una población cada vez más envejecida, así que proteger a este colectivo es una necesidad creciente.
Necesidad de espacios para disfrutar, descansar y relacionarse
– Su actividad combina ayudas directas con iniciativas de ocio, educación y acompañamiento. ¿Por qué es tan importante este enfoque integral?
Para nosotros es fundamental. Todas las personas necesitan espacios para disfrutar, descansar y relacionarse, y eso también vale para los niños con discapacidad. No puede ser que toda su vida gire únicamente en torno a terapias y trabajo constante para mejorar.
Es imprescindible que tengan también tiempo para compartir con otros chicos con dificultades similares, convivir con voluntarios de su edad y crear amistades. De ahí nacen vínculos muy bonitos.
Además, ese tipo de actividades permiten a las familias tener un pequeño respiro, algo muy importante. Y también dan a los padres la posibilidad de dedicar tiempo exclusivo a los otros hijos, a los hermanos sin discapacidad, que muchas veces quedan en segundo plano.
– ¿Cómo se financia la fundación?
Tenemos la suerte de contar con un patrimonio propio que genera una rentabilidad suficiente para cubrir la estructura y los costes de funcionamiento de la fundación. Eso nos permite algo que no es habitual: que cada euro que recibimos en donaciones vaya directamente al proyecto o causa que el donante elija.
Nos financiamos a través de ese patrimonio, de donaciones privadas, de aportaciones de empresas y de la organización de eventos solidarios. No pedimos subvenciones públicas.
Esa estructura nos da una gran ventaja, porque muchas entidades tienen que destinar parte de lo recaudado a cubrir sus propios gastos. En nuestro caso, esa parte ya está cubierta, y eso refuerza mucho la confianza del donante.
Acciones de voluntariado corporativo
– ¿Qué perfil tienen las empresas que colaboran con vosotros y de qué manera pueden hacerlo?
Trabajamos con empresas de todo tipo, aunque tradicionalmente hemos tenido más relación con pymes, porque la fundación ha funcionado mucho tiempo en un entorno de family and friends. Poco a poco estamos creciendo y accediendo también a compañías más grandes.
Colaboran de varias maneras. Algunas patrocinan eventos solidarios, como nuestro torneo de golf anual, en el que cada empresa puede patrocinar un hoyo y obtener visibilidad a cambio de su aportación.
Pero, además de las donaciones, también desarrollamos acciones de voluntariado corporativo. Por ejemplo, dentro del programa Pequeños Recreos, una vez al mes organizamos salidas con personas con discapacidad. Algunas empresas prefieren participar con sus propios trabajadores en este tipo de actividades, en lugar de hacer otros planes internos más convencionales.
Ese voluntariado genera sinergias muy interesantes, porque durante unas horas jefes y empleados comparten una experiencia en igualdad, en un contexto completamente distinto. Eso fortalece mucho los equipos y, además, tiene un impacto social directo.
– La fundación financia tratamientos, ayudas técnicas o actividades específicas. ¿Qué impacto real tienen estas intervenciones en las familias y cómo se lleva a cabo los procesos de selección?
El impacto es enorme, porque muchas veces estamos hablando de ayudas que alivian una carga económica y emocional muy grande. Nosotros no trabajamos con un único perfil de discapacidad; atendemos casos muy diversos: discapacidad intelectual, física, situaciones detectadas ya durante el embarazo o diagnósticos que llegan más tarde, cuando el niño empieza a perder habilidades que ya había adquirido.
Pedimos siempre el certificado de discapacidad, documentación médica y mantenemos una entrevista personal -presencial o por videollamada, porque trabajamos en toda España- para conocer bien cada caso.
A partir de ahí, valoramos la situación en función del grado de urgencia, las circunstancias familiares, la situación económica y otros factores. No hacemos una selección automática o rígida, porque creemos que en este ámbito hay muchos matices que deben tenerse en cuenta.
Capacidad de reacción ante necesidades extraordinarias
– Vuestro ámbito de actuación es nacional, pero también han desarrollado proyectos fuera de España. ¿Cómo compatibilizan ambas dimensiones?
Nuestra labor principal se desarrolla a nivel nacional en el ámbito de la discapacidad, y eso sigue siendo el eje central. Pero, como somos una fundación relativamente pequeña y muy flexible, tenemos bastante capacidad de reacción cuando surge una necesidad extraordinaria.
Por ejemplo, con la guerra de Ucrania pudimos acoger a 18 mujeres y niños ucranianos durante un año y acompañarles en todo el proceso de documentación e integración en España.
Además, ahora mismo colaboramos con una casa cuna en Mombasa, en Kenia, donde ayudamos a niños de entre 0 y 10 años en situación de abandono. Es decir, nuestro foco es España, pero cuando aparece una urgencia o un proyecto muy concreto, también tenemos capacidad para actuar fuera.
– Habéis impulsado iniciativas como ‘Te Ayudamos a Ayudar’. ¿Qué papel juega esta fórmula?
Nos hemos dado cuenta de que hay personas con capacidad de movilizar recursos y con voluntad de poner en marcha proyectos solidarios, pero que no quieren o no pueden asumir toda la carga burocrática que supone crear una fundación desde cero.
Con Te Ayudamos a Ayudar lo que hacemos es poner a su disposición nuestra estructura, nuestro conocimiento y nuestra capacidad administrativa. Les ofrecemos una especie de fundación nicho dentro de nuestra propia organización para que puedan canalizar sus proyectos con seguridad, transparencia y respaldo legal.
Por ejemplo, en el caso del proyecto de Kenia, abrimos una cuenta específica dentro de la fundación, con su propio sistema de seguimiento, recibimos allí las donaciones, emitimos los certificados fiscales y controlamos la justificación de cada euro.
Creemos que hoy más que nunca la transparencia es esencial. Es muy importante que quien dona sepa exactamente a dónde va su dinero y cómo se emplea.
Conexión con el proyecto
– En un contexto de recursos limitados, ¿cuáles son las principales dificultades para mantener y ampliar este tipo de proyectos?
Tenemos una base de donantes muy fieles, sobre todo ese entorno más cercano que nos conoce y confía en nosotros. Esa parte es bastante estable.
La dificultad está en llegar a personas que todavía no nos conocen. Hemos comprobado que, cada cierto tiempo, ocurre algún acontecimiento que despierta una gran ola de solidaridad -la pandemia, la guerra de Ucrania, la DANA- y ahí se produce un pico de donaciones.
La gente quiere ayudar, pero necesita sentir que conecta con el proyecto. Por eso es tan importante mostrar resultados concretos. Si, por ejemplo, se recauda dinero para una silla de ruedas para una niña, luego hay que poder enseñar que esa silla ha llegado. Esa trazabilidad y esa cercanía son claves para seguir creciendo.
– La economía social pone el foco en la inclusión. ¿Qué avances siguen pendientes en la integración de las personas con discapacidad?
Todavía queda mucho por hacer, especialmente en inclusión laboral. Ese es uno de los retos más complejos. Aunque existe una obligación legal para determinadas empresas, todavía cuesta mucho cambiar la mentalidad social y empresarial.
También es verdad que no todos los perfiles encajan fácilmente en todos los entornos laborales, pero eso no significa que no haya que seguir creando oportunidades adaptadas. Nosotros, por ejemplo, hemos ayudado a poner en marcha un centro especial de empleo en Madrid y también un huerto ecológico en Cáceres.
Lo importante es que estas personas puedan sentirse útiles, reconocidas y valoradas. No se trata solo de terapia o de mejora funcional, sino de dignidad. Sentir que aportas algo a la sociedad y que tu trabajo tiene valor es fundamental para cualquier ser humano.
Perfiles diversos en el Patronato y muy involucrados
¿Con qué equipo humano cuenta la fundación?
Contamos con voluntarios para actividades de ocio, como Pequeños Recreos, y también para eventos solidarios. Tenemos una persona que gestiona el patrimonio de la fundación y yo me encargo del área de actividades y de las ayudas a familias.
Además, el patronato está muy implicado. Tenemos mucha suerte porque no se limita a aprobar propuestas, sino que participa activamente. Han colaborado sobre el terreno, han viajado cuando ha sido necesario y se involucran en los proyectos de verdad.
También contratamos monitores para el campamento de verano que organizamos en el Valle de Mena, en Burgos. En este caso creemos que, por la intensidad y la duración del programa, es importante contar con profesionales preparados y remunerados.
– ¿Quién integra el patronato?
El patronato está formado por familiares del fundador y también por personas externas, como exige la normativa. Contamos con perfiles muy diversos: abogados, especialistas en reformas e inmobiliario, contables, una bióloga… Es un patronato muy variado, pero muy bien coordinado.
Los miembros familiares provienen de los descendientes del fundador y, cuando hubo que ampliarlo con perfiles externos, se abrió un proceso en el que varias personas presentaron su candidatura. La selección se hizo en función de méritos y confianza.
– Mirando al futuro, ¿qué objetivos se marca la Fundación Pequeños Pasos?
Nuestro objetivo es seguir creciendo, pero hacerlo con cabeza, sin morir de éxito. Queremos ayudar a más personas, pero sin perder lo que nos caracteriza: el control directo de cada proyecto, la capacidad de monitorizar dónde va cada euro y el acompañamiento cercano.
Estamos muy ilusionadas con seguir ampliando nuestra labor y con consolidar Te Ayudamos a Ayudar como uno de nuestros proyectos estrella, porque creemos que puede canalizar muchas ganas de hacer el bien de una manera eficaz y transparente.
Gemma JimenoLicenciada en CC de la Información por la Universidad del País Vasco, Gemma Jimeno se incorporó a ECO3 Multimedia, S.A., en 1998 como Redactora y ha participado activamente en el desarrollo de diferentes líneas de negocio. Desde hace años desempeña las funciones de Editora de los contenidos informativos, de los diferentes productos editoriales de E3 Media.













