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G. Damman, La Surera: “El alojamiento nos permite generar medios de vida”

El socio de La Surera explica cómo un albergue de Almedíjar se convirtió en un espacio para crear empleo, acoger a artistas y recuperar oficios, y cómo más de 120 personas ayudaron a comprar el edificio

G. Damman, La Surera: “El alojamiento nos permite generar medios de vida”
Publicado a 07/11/2026 19:20

En La Surera quitaron algunas literas para hacer sitio a los talleres. El albergue de Almedíjar (Castellón) sigue recibiendo a grupos, pero ahora también abre sus puertas a quien quiere aprender a trabajar el corcho, preparar una residencia artística o sacar adelante un proyecto con otras personas. Grégory Damman, agrónomo y socio de la cooperativa que gestiona el espacio, llegó al pueblo después de trabajar nueve años con comunidades andinas en Perú. Cuando vencía el alquiler y tocaba decidir si podían quedarse, más de 120 personas aportaron al capital social para ayudarles a comprar el edificio. Con la compra resuelta, Damman cuenta qué hace falta para que quienes trabajan en La Surera puedan vivir de lo que han construido allí.

– ¿Cómo acabasteis en Almedíjar?

Mi pareja y yo vivimos nueve años en Perú, entre 2005 y 2014. Soy agrónomo de formación y allí trabajé con comunidades andinas en proyectos de adaptación al cambio climático y gestión de recursos. Después de aquellos años queríamos volver e intentar hacer las cosas de otra manera desde nuestros propios territorios.

Mi pareja es de la Comunitat Valenciana y empezamos a buscar en el medio rural. En 2015 conocimos en Benimaclet, en València, a personas que compartían nuestras inquietudes. Algunas ya conocían Almedíjar y sabían que La Surera estaba en alquiler. También nos reencontramos con unos amigos que querían vivir en la misma comarca. Se juntaron varias cosas y acabamos aquí.

– ¿Cómo nació el proyecto cooperativo?

A finales de 2015 se cruzaron historias personales, preocupaciones y ganas de hacer algo en común. Éramos un grupo de personas que quería poner en marcha un proyecto colectivo en el medio rural, a escala local. Queríamos dinamizar el territorio, conocer otras experiencias y tejer redes. La cooperativa arrancó en 2016.

Gregory-Damman-LaSurera

Grégory Damman, socio de La Surera

Un lugar donde nacen propuestas

– ¿Qué es hoy La Surera y cómo os organizáis?

La Surera es el espacio que gestionamos desde Canopia, una cooperativa de trabajo asociado sin ánimo de lucro. Desde el inicio quisimos ser un proyecto abierto y participativo. El edificio ya era un albergue rural con capacidad para alojar a grupos y esa sigue siendo una actividad importante. También nos daba una base desde la que desarrollar otros proyectos.

Si nos limitábamos a la hostelería, había un máximo de personas que podían incorporarse a la cooperativa. Por eso fuimos diversificando. Quitamos literas para habilitar espacios de trabajo, abrimos un taller de herramientas y un espacio de coworking, y empezamos a acoger residencias artísticas. La idea es que más personas puedan venir, experimentar y desarrollar sus iniciativas dentro de la economía social y solidaria.

– ¿Qué impacto habéis visto en el empleo y en la vida del pueblo?

Uno de nuestros objetivos es generar oportunidades de autoempleo ligadas al arraigo. Hemos contribuido a que algunas personas se instalen en Almedíjar o en pueblos vecinos. Hay quienes se han hecho socios, quienes pasaron por el proyecto y decidieron quedarse, y quienes se instalaron aquí y colaboran con nosotros.

Después de la pandemia llegaron nuevas familias y el colegio del pueblo volvió a abrir. Fue un proceso colectivo en el que participó la asociación vecinal Almedíjar Vive. La Surera contribuyó como lugar de encuentro y como espacio que despertaba interés por el pueblo.

Hay otro impacto más difícil de medir. A veces dos personas se conocen en una formación o en un evento y de ahí sale una iniciativa. Somos un lugar donde nacen otras propuestas. Y creo que eso también ayuda a ver que el mundo rural tiene oportunidades y que hay mil formas de hacer economía.

Una nueva forma de mirar el territorio

– ¿Cómo recuperáis los saberes y los oficios del territorio?

Con la asociación Arrelaires trabajamos en la idea de consolidar una escuela de saberes locales. Se han organizado formaciones sobre corcho, fibras naturales y plantas silvestres. En 2024 y 2025, la asociación impulsó en La Surera un encuentro de una semana en el que se reunieron artesanos y personas interesadas en esos oficios. Es una manera de recuperar conocimientos y dar valor a los recursos que tenemos cerca.

También está Lanar, nuestro programa de residencias artísticas. Muchas de las personas que acogemos investigan la relación con la naturaleza o la transición ecosocial. Desde el arte surgen otras formas de mirar el territorio y de pensar qué podemos hacer en él.

– ¿Qué papel han tenido las alianzas en la trayectoria de La Surera?

Buscar colaboraciones está en el ADN del proyecto. Hemos abierto líneas de trabajo muy distintas, desde los saberes locales hasta la cultura y el arte, y para cada una hemos necesitado contar con otras personas y entidades. Si hemos llegado hasta aquí es gracias a esa red. Hay colaboraciones en el pueblo, en la Comunitat Valenciana y también fuera, a través de proyectos de ámbito estatal y europeo.

La adquisición del edificio

– ¿Cuántas personas trabajáis en la cooperativa y cómo conseguisteis comprar el edificio?

En el momento de la entrevista somos siete socios trabajadores y está prevista la incorporación de una octava socia antes de que acabe el año. Yo soy el único que sigue del grupo inicial. En un proyecto colectivo de esta duración, el equipo va cambiando.

El contrato de alquiler vencía a principios de 2026 y, si no conseguíamos comprar el edificio, se acababa el proyecto. En 2025 pusimos en marcha una campaña de financiación participativa. Combinamos aportaciones propias, un préstamo de Coop57 y la apertura del capital social a personas que quisieran asociarse. Respondieron más de 120 personas con aportaciones al capital. También recibimos apoyo de los fondos Leader, a través del grupo de acción local. Conseguir la compra del edificio fue un gran alivio.

– ¿Cómo se sostiene económicamente La Surera en el día a día?

El alojamiento de grupos es la actividad que aporta ingresos de forma más regular. Nos da tesorería y permite organizar turnos de trabajo. Para un proyecto como este es fundamental porque el alojamiento nos permite generar medios de vida.

Hay talleres y formaciones que organizan los propios socios y que les generan ingresos. Para proyectos más grandes, como las residencias artísticas, algunas formaciones o el apoyo a nuevas cooperativas, recurrimos a convocatorias de ayudas. También hemos recibido subvenciones de la Generalitat para inversiones y para incorporar a personas que cumplían los requisitos. Gestionar actividades con fuentes de ingresos tan distintas tiene su complejidad.

– Una vez asegurado el edificio, ¿qué os queda por resolver?

Nuestro principal reto es consolidar el modelo económico. Queremos que cada socio pueda vivir de la cooperativa. Mantener un edificio así tiene unos costes altos y, al mismo tiempo, desde aquí ampliamos la oferta cultural, damos espacio a la formación y ayudamos a que arranquen iniciativas. Creo que parte de ese trabajo cumple una función de servicio público y que tendría sentido buscar fórmulas de financiación en las que participen la cooperativa y las administraciones.

También nos gustaría sacar tiempo para ordenar lo aprendido, recibir visitas y explicar cómo lo hemos hecho. Una propuesta así se podría hacer en muchos pueblos. Puede ayudar a que personas con trayectorias distintas se conozcan, trabajen juntas y encuentren una manera de quedarse.

Firma
Fotografía de Gemma JimenoGemma JimenoLicenciada en CC de la Información por la Universidad del País Vasco, Gemma Jimeno se incorporó a ECO3 Multimedia, S.A., en 1998 como Redactora y ha participado activamente en el desarrollo de diferentes líneas de negocio. Desde hace años desempeña las funciones de Editora de los contenidos informativos, de los diferentes productos editoriales de E3 Media.
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