Trump, ante una prueba decisiva: qué se juega en las elecciones de EEUU
Massimo Cernelli y Marc Selgas-Cors analizan cómo el resultado electoral puede condicionar la política económica de Trump, los aranceles y el futuro de las empresas europeas
Estados Unidos vuelve a las urnas. Este martes 3 de noviembre, los ciudadanos estadounidenses están llamados a participar en unas elecciones de mitad de mandato que, aunque no decidirán quién ocupa la Casa Blanca, sí pueden modificar el equilibrio de poder en Washington y condicionar la agenda de Donald Trump hasta enero de 2029.
La renovación de los 435 escaños de la Cámara de Representantes y de 35 de los 100 puestos del Senado marcará el futuro del Congreso estadounidense. Los republicanos parten con mayoría en ambas cámaras, pero los demócratas aspiran a recuperar terreno y convertirse en un contrapeso para la Administración Trump.
La trascendencia de estos comicios va más allá de la política nacional. Las decisiones que adopte Washington en materia de aranceles, fiscalidad, inversión, energía y relaciones internacionales tienen repercusiones directas sobre el comercio mundial y la actividad de las empresas europeas.
Para Massimo Cermelli, profesor de Economía en la Universidad de Deusto, el resultado electoral determinará principalmente el margen de maniobra del presidente. «Estas elecciones no van a decidir quién gobierna EEUU, pero van a marcar el margen que va a tener Donald Trump en su política económica. Esto puede tener consecuencias importantes para Europa», explica.
El experto considera que una eventual mayoría demócrata en alguna de las cámaras incrementaría la supervisión parlamentaria sobre el Ejecutivo. «Trump se juega su capacidad de gobernar», resume.
¿Qué puede pasar si Trump pierde el control del Congreso?
La principal incógnita de la jornada es si los republicanos conseguirán mantener sus mayorías parlamentarias o si los demócratas recuperarán el control de alguna de las cámaras.
El Dr. Marc Selgas-Cors, profesor de EAE Business School, apunta a un posible cambio en la Cámara de Representantes, aunque considera que los republicanos podrían conservar el Senado.
«Mañana será interesante comprobar si los republicanos pierden el control de la Cámara de Representantes y del Senado. Creo que perderán la Cámara de Representantes, pero conservarán el Senado, que es fundamental para ellos», señala.
El profesor distingue entre los efectos de mantener una mayoría en una sola cámara y conservar el control de ambas. Si los republicanos retienen el Senado, Trump podrá continuar impulsando su programa, aunque con más dificultades para sacar adelante determinadas iniciativas legislativas.
Por el contrario, conservar ambas cámaras le proporcionaría un respaldo parlamentario mayor para desarrollar sus prioridades durante los dos años restantes de mandato.
En el supuesto de que los demócratas recuperen la Cámara de Representantes, el presidente se encontraría con un Congreso más dispuesto a fiscalizar sus decisiones, impulsar investigaciones y dificultar la aprobación de determinadas medidas.
No obstante, una mayoría demócrata no supondría la destitución de Trump ni la paralización automática de su Gobierno. El presidente conservaría sus competencias ejecutivas y su capacidad de veto.

Dr. Marc Selgas-Cors, profesor de EAE Business School
Los aranceles de Trump, una de las principales amenazas para las empresas europeas
Más allá del reparto de escaños, la política comercial estadounidense será uno de los asuntos que seguirán de cerca las empresas internacionales.
Los aranceles impulsados por Trump han introducido incertidumbre en las relaciones comerciales con Europa y otros socios económicos. Para las compañías exportadoras, el impacto no se limita al incremento de los costes de entrada en el mercado estadounidense, sino que también afecta a sus decisiones de inversión y planificación.
«Los aranceles van a ser el principal foco de incertidumbre a nivel internacional», advierte Cermelli.
El profesor recuerda que el Tribunal Supremo de Estados Unidos resolvió el 20 de febrero de 2026 que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (Ieepa) no autorizaba al presidente a imponer aranceles por esa vía. Sin embargo, la sentencia no eliminó todos los gravámenes, ya que la Administración puede recurrir a otras normas comerciales para establecer determinadas medidas.
En las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea, el acuerdo comercial alcanzado fija un límite arancelario del 15% para buena parte de las exportaciones europeas, con excepciones específicas.
Esta situación obliga a las empresas a trabajar con escenarios cambiantes y a revisar sus estrategias de aprovisionamiento, producción y distribución.
Para Cermelli, el principal problema empresarial no es únicamente el coste de los gravámenes. «La consecuencia para las empresas no es solo el coste del arancel, sino la incertidumbre, que puede paralizar inversiones», explica.
La inestabilidad de las rutas comerciales y las tensiones geopolíticas añaden complejidad a este escenario. El economista alude a las dificultades que pueden generar los acontecimientos en Irán y en el estrecho de Ormuz sobre las cadenas de suministro internacionales.
En este contexto, las compañías pueden verse obligadas a buscar nuevos proveedores, diversificar mercados y aplazar inversiones ante la falta de visibilidad sobre las condiciones comerciales futuras.
Venezuela, Irán y Rusia: el Congreso también puede condicionar la política exterior
El resultado electoral tendrá también una lectura geopolítica. La composición del Congreso puede influir en el respaldo político y presupuestario con el que cuenta la Administración estadounidense para desarrollar su estrategia internacional.
Selgas-Cors considera que mantener el control de las dos cámaras permitiría a Trump actuar con mayor respaldo parlamentario en sus iniciativas exteriores.
En este sentido, menciona Venezuela e Irán como posibles escenarios en los que el presidente podría adoptar posiciones más contundentes si conserva una mayoría republicana en el Congreso.
En cambio, una pérdida de control parlamentario introduciría nuevos obstáculos. «No le resultará tan fácil abrir nuevos frentes con Irán o Rusia, ni avanzar en cuestiones como Groenlandia. Tendrá menos capacidad para actuar con rapidez», apunta el profesor de EAE Business School.
Su análisis pone de relieve que las elecciones estadounidenses no solo determinarán el futuro legislativo de Trump, sino que también pueden influir en la capacidad de Washington para desarrollar su política exterior.
Inflación y pérdida de poder adquisitivo: el coste de la vida pasa factura
La economía doméstica es otra de las grandes cuestiones que marcarán la jornada electoral.
Aunque Estados Unidos mantiene indicadores de crecimiento y empleo que reflejan fortaleza económica, la evolución de los precios sigue condicionando la percepción de los ciudadanos sobre su situación financiera.
Cermelli destaca la contradicción entre la evolución de la economía en términos macroeconómicos y la experiencia cotidiana de los hogares.
«La paradoja es que EEUU tiene crecimiento sólido y desempleo bajo, pero con inflación elevada que se ha comido los salarios nominales», explica.
El resultado es que una parte de la población puede percibir un deterioro de su capacidad adquisitiva, especialmente por el coste de productos básicos y gastos recurrentes.
«Los ciudadanos se sienten más pobres, como puede ser con la gasolina, los alimentos, etc.», añade.
Esta diferencia entre los indicadores generales y la economía doméstica resulta relevante para comprender el debate electoral. El crecimiento económico no garantiza que los ciudadanos perciban una mejora de su bienestar si sus ingresos no avanzan al mismo ritmo que los precios.
¿Cómo afectará el resultado electoral a Europa y España?
Las consecuencias de las elecciones estadounidenses no terminarán en Washington. Europa deberá prestar atención a las decisiones comerciales, financieras y geopolíticas que puedan derivarse del nuevo equilibrio parlamentario.
La política económica de Estados Unidos puede influir en las condiciones de financiación internacionales, en la evolución del dólar y en las expectativas sobre los tipos de interés.
«La política de EEUU puede afectar a los tipos de interés mundial», señala Cermelli.
Para las empresas españolas, el resultado también será relevante por su exposición al mercado estadounidense, especialmente en sectores como el agroalimentario, la automoción, la industria, la tecnología y la energía.
Un cambio en el equilibrio político podría modificar el contexto en el que se desarrollan las relaciones comerciales entre ambas economías, aunque no supondría necesariamente una modificación inmediata de los aranceles vigentes.
El profesor de la Universidad de Deusto considera que Europa debe prepararse para un escenario internacional marcado por la incertidumbre, sin supeditar sus decisiones estratégicas al resultado de las elecciones estadounidenses.
«Europa se tiene que preparar para la incertidumbre geopolítica, no basar su estrategia económica en esperar las elecciones de EEUU», sostiene.
Entre las prioridades que identifica figuran la diversificación de mercados y el refuerzo de la autonomía energética y tecnológica. Dos cuestiones que considera fundamentales para reducir dependencias externas y mejorar la capacidad de respuesta de las empresas europeas ante posibles interrupciones comerciales o cambios regulatorios.
Los mercados esperan señales sobre la política económica de Trump
La jornada electoral también será seguida de cerca por los inversores. Más allá de conocer qué partido consigue la mayoría, los mercados tratarán de anticipar cómo afectará el nuevo Congreso a la política fiscal, comercial y presupuestaria de Estados Unidos.
La continuidad de los aranceles, las perspectivas de inflación y el margen de actuación de la Administración serán algunas de las cuestiones que condicionarán las expectativas económicas para 2027.
Una mayor fragmentación política en Washington podría dificultar la aprobación de determinadas iniciativas y aumentar las tensiones en las negociaciones presupuestarias. Por el contrario, mantener el control de ambas cámaras facilitaría la tramitación de las prioridades legislativas de Trump.
Los primeros resultados se conocerán durante la noche electoral, aunque algunas circunscripciones podrían necesitar más tiempo para completar el recuento. El nuevo Congreso tomará posesión en enero de 2027.
En cualquier caso, la lectura de estas elecciones va mucho más allá de quién gana o pierde escaños. Para las empresas, los inversores y los socios comerciales de Estados Unidos, la cuestión fundamental será conocer qué capacidad tendrá Trump para mantener su agenda económica y exterior.
Como apuntan Cermelli y Selgas-Cors, el nuevo equilibrio de poder en Washington puede condicionar tanto las decisiones empresariales como las relaciones internacionales durante los dos últimos años de la presidencia. Una incertidumbre que Europa tendrá que gestionar con independencia del resultado electoral.
Rafa DasíGraduado en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera, con especialización en información económica y financiera del tejido empresarial valenciano. Encargado del contenido diario y de la gestión de las distintas plataformas de Economía 3, así como presentador del pódcast Las 5 claves.







