Venezuela necesita garantías e infraestructuras para atraer inversión petrolera
Marc Selgas-Cors, profesor de EAE Business School, sitúa la previsibilidad regulatoria, la viabilidad financiera y la recuperación industrial como condiciones para captar capital. También identifica oportunidades para empresas españolas de ingeniería, mantenimiento, automatización y servicios ambientales
«Una empresa puede aceptar un riesgo elevado si puede evaluarlo y gestionarlo». Para Marc Selgas-Cors, profesor de EAE Business School, la recuperación petrolera de Venezuela depende de que las compañías puedan calcular los riesgos de sus proyectos y disponer de garantías para mantenerlos durante años. El potencial de sus reservas genera interés, pero convertirlo en inversiones exige contratos que se cumplan, infraestructuras operativas y vías para cobrar y recuperar el capital.
El especialista distingue entre los anuncios políticos y las decisiones empresariales. «Una compañía petrolera no compromete miles de millones de dólares únicamente porque exista un acuerdo o porque las reservas puedan ser extraordinarias», explica en declaraciones a Economía 3.
Antes de invertir, sostiene, las empresas necesitan saber si podrán operar, cobrar, recuperar su inversión y mantener el proyecto a largo plazo. En Venezuela, identifica tres condiciones decisivas: un marco regulatorio estable, con contratos exigibles y reglas fiscales previsibles; operaciones financieras, tecnológicas y comerciales viables dentro del régimen de sanciones aplicable; y la recuperación de infraestructuras, proveedores y personal cualificado.
Por eso, propone evaluar los avances mediante resultados concretos. Selgas-Cors no se decanta por medir el éxito por el número de memorandos firmados, «sino por las inversiones desembolsadas, los pozos que puedan ser rehabilitados y los barriles adicionales que efectivamente puedan producirse».
En su análisis, la confianza institucional es la que permite transformar el atractivo de los recursos naturales en proyectos financiables. Esa confianza debe alcanzar tanto a las normas como a su aplicación y mantenerse durante toda la vida de las inversiones.
Seguridad jurídica escrita y seguridad jurídica efectiva
La palabra que resume las necesidades del inversor, según Selgas-Cors, es previsibilidad. Una compañía puede asumir dificultades operativas o un entorno complejo si dispone de información para valorar sus consecuencias. El problema aumenta cuando las condiciones pueden cambiar de un día para otro.
«Lo que resulta mucho más difícil es comprometer capital cuando las reglas de juego pueden cambiar», advierte. Para reducir esa incertidumbre, reclama contratos claros, mecanismos independientes y accesibles de resolución de disputas, acceso a divisas y garantías para repatriar los beneficios.
Los antecedentes de controversias y expropiaciones hacen que las compañías examinen especialmente la ejecución de esas garantías, explica. Una reforma legal puede mejorar el marco formal, pero su eficacia depende también de las instituciones encargadas de aplicarla.
De ahí su distinción entre «seguridad jurídica escrita» y «seguridad jurídica efectiva»: lo que figura en las normas y lo que una empresa puede hacer valer cuando surge un conflicto.
A esa cuestión se añade la relación con Estados Unidos. Selgas-Cors subraya que las sanciones y las licencias condicionan toda la cadena del negocio petrolero: pagos, bancos, seguros, transporte y operaciones comerciales. Por tanto, las autorizaciones deben analizarse individualmente, atendiendo a su vigencia, sus condiciones y sus posibles modificaciones.
El profesor advierte, además, contra una explicación del deterioro de la industria basada únicamente en las sanciones. En su valoración, también han influido problemas anteriores de inversión, gestión y capacidad institucional.
Para las compañías, la consecuencia es que la evaluación del proyecto debe incluir tanto las condiciones venezolanas como las restricciones que puedan afectar a su financiación y comercialización.
Recuperar los pozos y las redes antes de ampliar la producción
Selgas-Cors propone comenzar por recuperar la capacidad de los activos existentes antes de anunciar grandes expansiones. Entre las prioridades sitúa los pozos paralizados o infrautilizados, las estaciones de bombeo, los oleoductos y el suministro eléctrico.
Sin esa cadena operativa, explica, aumentar la extracción no garantiza que el petróleo llegue al mercado. La recuperación debe abarcar las instalaciones y los servicios necesarios para transportar y comercializar el crudo.
El capital humano constituye otra necesidad. El especialista señala que la salida de ingenieros y técnicos ha debilitado la capacidad para operar, mantener y renovar los equipos. Por ello, considera que la financiación debe ir acompañada de la recuperación de conocimientos y proveedores especializados.
En cuanto a los plazos, estima que determinadas intervenciones sobre activos existentes podrían ofrecer mejoras en entre seis y dieciocho meses. La rehabilitación de redes e instalaciones complejas requeriría varios años.
Volver a niveles históricos de producción sería, en su opinión, un proceso de más largo recorrido, que podría superar los cinco años y dependería de la inversión disponible, la estabilidad y las condiciones del mercado.
Su planteamiento pasa por avanzar de manera gradual, recuperando las capacidades que permiten sostener la producción. La rehabilitación de instalaciones existentes puede ofrecer oportunidades más inmediatas que el desarrollo de proyectos completamente nuevos, aunque cada activo exige una evaluación particular.
Oportunidades para las empresas españolas más allá de Repsol
Para España, Selgas-Cors identifica oportunidades que van más allá de las grandes petroleras. Menciona la ingeniería, el mantenimiento industrial, la automatización, el agua, la logística y los servicios ambientales como actividades que podrían participar en la recuperación.
«Repsol es una referencia evidente, pero no debería ocultar el posible papel de otras empresas medianas», afirma. A su juicio, la rehabilitación industrial puede generar demanda de servicios y suministros especializados a lo largo de toda la cadena.
La presencia de multinacionales también podría ayudar a recuperar proveedores, incorporar tecnología y aportar experiencia técnica y financiera. En el caso de compañías como Eni, considera que la ejecución de proyectos viables puede generar un efecto de demostración para otros inversores.
Sin embargo, introduce una cautela y es que «la experiencia de una multinacional no es automáticamente reproducible por una pyme». Los recursos financieros, los equipos jurídicos y la capacidad de negociación son distintos.
Por ello, recomienda observar cómo se ejecutan los proyectos y si generan un entorno empresarial en el que también puedan participar compañías de menor tamaño. La llegada de una gran empresa, por sí sola, no elimina los riesgos del resto.
También aprecia oportunidades para empresas que aporten mejoras ambientales y tecnologías destinadas a modernizar instalaciones. En su opinión, esa experiencia puede constituir una ventaja competitiva en los trabajos de rehabilitación.
La rentabilidad depende de algo más que el precio del petróleo
El precio internacional del crudo es una variable importante, pero Selgas-Cors advierte de que no basta con observar la cotización del Brent. El análisis debe considerar el precio que recibe efectivamente el petróleo venezolano, los ajustes asociados a su calidad, los costes de extracción, los diluyentes, el transporte, la inversión inicial y la fiscalidad.
Los crudos pesados y extrapesados requieren, según explica, tratamientos y operaciones que añaden complejidad técnica y pueden elevar el capital necesario. Un proyecto atractivo con precios altos puede dejar de serlo si aumentan esos costes.
A largo plazo, incorpora otros factores como las emisiones, el metano, los riesgos climáticos y la evolución de la demanda. Su conclusión es que el objetivo debe ser producir barriles económicamente viables y con el menor impacto ambiental posible.
Una recuperación sostenida podría aportar a Venezuela divisas, ingresos fiscales, empleo y actividad para sus proveedores, tal y como sostiene Selgas-Cors. En el mercado internacional, ampliaría la disponibilidad de determinados crudos pesados, aunque su efecto sobre los precios dependería del volumen adicional, la demanda y las decisiones de otros productores.
El profesor del EAE Business School reclama, finalmente, que los nuevos ingresos contribuyan a fortalecer los servicios públicos, la capacidad productiva y la diversificación económica. Para evaluar el resultado, propone mirar más allá de la extracya que «un indicador de éxito no sería solamente cuántos barriles produzca Venezuela, sino cómo repercute en el bienestar de las personas y en la resiliencia económica».
Gemma JimenoLicenciada en CC de la Información por la Universidad del País Vasco, Gemma Jimeno se incorporó a ECO3 Multimedia, S.A., en 1998 como Redactora y ha participado activamente en el desarrollo de diferentes líneas de negocio. Desde hace años desempeña las funciones de Editora de los contenidos informativos, de los diferentes productos editoriales de E3 Media.






