¿Por qué tantas grandes empresas prefieren comprar sus propias acciones?
Cellnex ha completado un programa de recompra de acciones de 500 millones de euros y ha lanzado otro de 200 millones que debe terminar antes del 31 de diciembre de 2026.
IAG tenía como fecha límite el 30 de septiembre de 2026 para su programa de 500 millones.
¿Por qué estas grandes empresas prefieren gastar su caja en comprar sus propias acciones? La respuesta tiene que ver con el beneficio por acción, con la forma de devolver dinero al accionista y con las alternativas que cada compañía descarta.
Qué es una recompra de acciones
Una recompra es una operación en la que la empresa compra sus propios títulos en bolsa. Las acciones adquiridas pasan a la autocartera y pueden amortizarse después, lo que reduce el capital social y el número de acciones en circulación. La compañía comunica sus operaciones a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
Cada programa tiene un tope de dinero y un plazo. IAG fijó un máximo de 500 millones y un límite de 30 de septiembre de 2026. Parte de ese dinero se reservó para comprar a participantes del mercado y otra, alrededor de 126 millones, para que Qatar Airways mantuviera su participación en más del 25% de los derechos de voto.
Recomprar, repartir dividendo o reducir deuda
Una empresa con liquido sobrante tiene cuatro salidas principales. Cada una tiene un coste distinto:
- Dividendo: crea una expectativa de pago recurrente. Recortarlo suele castigar la cotización, así que se esta operación se suele llevar a cabo con prudencia.
- Inversión: exige proyectos con retorno y tiempo para verse en los resultados.
- Deuda: reduce gastos financieros y riesgo, pero no devuelve nada directamente al accionista.
- Recompra: es flexible. Puede detenerse o ampliarse sin el compromiso anual que supone un dividendo.
Cellnex fija su remuneración total al accionista en 2026 en 1.000 millones de euros, incluidas sus recompras.
El efecto sobre el beneficio por acción
El beneficio por acción es el beneficio neto dividido entre el número de acciones. Si el beneficio no cambia y hay menos acciones, el BPA sube. Un ejemplo ficticio lo muestra:
- Una empresa gana 100 millones de euros y tiene 100 millones de acciones: BPA de 1 euro.
- Recompra 10 millones de acciones y quedan 90 millones. Si el beneficio se mantiene, el BPA sube a 1,11 euros.
En la práctica, el dinero usado en la recompra deja de generar ingresos financieros, así que la mejora real es menor. Por eso los analistas miran si la compra crea valor o solo mejora el indicador.
Dos casos de 2026
| Compañía | Programa | Calendario |
|---|---|---|
| Cellnex | 500 millones, anunciado en noviembre de 2025 y completado: 200 millones en el cuarto trimestre de 2025 y 300 millones en el primer semestre de 2026 | Completado |
| Cellnex | 200 millones, aprobado el 30 de julio de 2026 | Desde agosto hasta el 31 de diciembre de 2026, o antes si se alcanza el importe máximo |
| IAG | Hasta 500 millones, anunciado el 15 de mayo de 2026 y puesto en marcha el 18 de ese mes | Hasta el 30 de septiembre de 2026 |
Ambos casos responden a la misma lógica: programas con tope y plazo, comunicados a la CNMV y financiados con caja.
Lo que conviene vigilar
- Precio pagado: una recompra cara destruye valor si las acciones valían menos de lo que se pagó.
- Deuda: financiar la compra con préstamos eleva el riesgo financiero.
- Señal al mercado: anunciar una recompra puede leerse como confianza, pero también como falta de proyectos rentables.
- Ejecución: comprobar en la CNMV si el programa se ha completado, ampliado o detenido.
Las críticas al modelo
No todos los analistas ven la recompra como una buena noticia. Hay cuatro objeciones que conviene revisar:
- Precio: si las acciones están caras, la empresa paga más por cada euro de beneficio que devuelve. Recomprar cuando el precio está alto puede restar valor a quien se queda.
- Incentivos: si la retribución de los directivos depende del BPA, una recompra puede mejorar ese indicador sin que el negocio crezca. Es una tesis que plantean algunos analistas, no un hecho demostrado en estos casos.
- Alternativas descartadas: el dinero usado en recompras no va a inversión, a empleo o a reducir deuda. La pregunta clave es qué oportunidad se dejó pasar.
- Deuda: en empresas muy endeudadas, financiar la compra con préstamos aumenta el riesgo.
Un marco regulado
En la Unión Europea las recompras se rigen por el Reglamento sobre abuso de mercado (MAR). Ese marco permite que un programa no se considere manipulación si cumple condiciones: se comunica, se limitan el precio y el volumen diario y la ejecución la lleva un intermediario que decide con independencia. Antes de citar los límites concretos, hay que comprobarlos en el texto oficial del reglamento.
Ana SánchezRedactora licenciada en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera con más de tres años de experiencia en diferentes áreas y medios de comunicación de la Comunidad Valenciana.



