El futuro del calzado pasa por renovar sus fábricas
El Gobierno acelera la tramitación de las ayudas para renovar maquinaria en el calzado, textil y cuero, una medida clave para la industria de Elche, Elda y Villena
La industria del calzado de Alicante afronta un nuevo reto. El objetivo es modernizar sus fábricas para mantener su competitividad en un mercado internacional cada vez más exigente. La provincia cuenta con una larga tradición de calzado, una red de fabricantes y proveedores especializados y un conocimiento industrial que ha pasado de generación en generación. Ahora, la renovación tecnológica vuelve a situarse en el centro del debate sobre el futuro del sector.
El Consejo de Ministros autorizó el 13 de octubre la tramitación administrativa urgente del real decreto que regulará la concesión directa de ayudas para renovar maquinaria en los sectores del calzado, textil y cuero. El programa busca impulsar la modernización, la innovación y la sostenibilidad de unas actividades que representan aproximadamente el 10% de las empresas industriales españolas y cerca del 5% del empleo industrial.
No obstante, esta decisión todavía no supone la concesión de las ayudas ni permite conocer cuánto dinero recibirá cada empresa. Sí constituye un paso administrativo para acelerar un programa dirigido a facilitar las inversiones industriales, especialmente en las pequeñas y medianas empresas.
Para Alicante, donde la fabricación de calzado continúa siendo una actividad económica de referencia, esta ayuda puede ser clave. Sin embargo, la pregunta es esta: ¿puede la modernización de las máquinas ayudar a preservar una industria histórica y reforzar su capacidad para competir?
Elche, Elda y Villena: el mapa histórico del calzado alicantino
La historia industrial de la provincia no puede entenderse sin el calzado. Elche, Elda, Villena y otras poblaciones del Valle del Vinalopó desarrollaron una especialización productiva que impulsó el empleo, el comercio y la actividad empresarial durante décadas.
Durante la época de mayor expansión del sector, entre las décadas de 1950 y 1970, las exportaciones desempeñaron un papel fundamental en su crecimiento.
Cada municipio desarrolló, además, sus propias especializaciones y redes empresariales. Elda consolidó una tradición zapatera vinculada al diseño y a la fabricación, mientras que Elche se convirtió en uno de los principales polos productivos y empresariales del sector. Villena también cuenta con una trayectoria industrial ligada al calzado desde el siglo XIX.
Este tejido industrial constituye una de las principales fortalezas de la provincia, pero también hace que las dificultades del sector tengan consecuencias que van más allá de cada fábrica. La actividad del calzado sostiene relaciones con proveedores de componentes, empresas auxiliares, servicios industriales y profesionales especializados.
Por eso, la modernización de la maquinaria no es únicamente una decisión empresarial individual. También forma parte del debate sobre cómo mantener la capacidad productiva y el empleo industrial en las comarcas históricamente vinculadas al calzado.
La producción del calzado valenciano acusa el deterioro
La necesidad de reforzar la competitividad llega en un momento complicado para la industria. Según los datos recogidos por la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV), la producción de cuero y calzado en la región cayó un 28,35% interanual durante el segundo trimestre de 2026. El descenso acumulado en el primer semestre alcanzó el 22,9%.
De esta forma, esta evolución refleja las dificultades a las que se enfrenta una actividad expuesta a los cambios en la demanda, la presión de los costes y la competencia internacional. Para las empresas fabricantes, mantener los márgenes requiere combinar el control de gastos con la capacidad de ofrecer productos diferenciados y responder a las necesidades de sus clientes.
Hay que explicar también qué la caída de la producción no significa que todas las empresas atraviesen la misma situación. El impacto puede variar en función de la especialización, los mercados de destino, el tamaño de cada compañía y su capacidad para trasladar los costes a los precios.
Sin embargo, la evolución del sector refuerza la importancia de analizar qué inversiones necesitan las fábricas alicantinas para sostener su actividad y adaptarse a las nuevas condiciones del mercado.
Cuánto cuesta renovar una fábrica de calzado
La modernización de una planta industrial puede oscilar desde la sustitución de una máquina hasta la automatización de distintas fases de una línea de producción. Por ello, la inversión depende de la tecnología, el volumen de fabricación y las características de cada empresa.
Entre los equipos y procesos que pueden actualizarse se encuentran los sistemas de corte de materiales, las máquinas de cosido, los equipos de montaje y acabado y las soluciones digitales para diseñar patrones o planificar pedidos.
La automatización también puede mejorar la precisión de determinadas operaciones, reducir desperdicios y facilitar el control de calidad. En un sector que trabaja con diferentes materiales, modelos y tallas, estas mejoras pueden ayudar a combinar eficiencia y flexibilidad.
No obstante, calcular el coste de la modernización exige analizar cada caso. Al precio de la maquinaria pueden sumarse la instalación, la integración con los equipos existentes, el mantenimiento y la formación de los trabajadores.
Para una pyme, el desembolso inicial puede ser una barrera importante, especialmente si la actividad atraviesa una fase de menor producción. De ahí el interés de las ayudas públicas: facilitar inversiones que algunas compañías podrían aplazar por falta de recursos o por la incertidumbre sobre su rentabilidad.
Todavía habrá que conocer las condiciones definitivas del programa estatal para determinar qué equipos podrán recibir financiación, qué gastos serán elegibles y qué porcentaje de la inversión podrá cubrirse.
Futurmoda sitúa la innovación en el centro del sector
La importancia de la tecnología también se refleja en la actividad sectorial de la provincia. Futurmoda, la feria internacional de componentes para el calzado que se celebra en Elche, reúne los días 14 y 15 de octubre de 2026 a 171 empresas expositoras, entre ellas 27 procedentes de Elda y Petrer. La organización prevé la asistencia de alrededor de 4.000 profesionales.
La feria constituye un punto de encuentro para fabricantes, proveedores y empresas vinculadas a la cadena de valor del calzado. Además de presentar materiales y componentes, permite conocer soluciones relacionadas con la innovación, la sostenibilidad y la mejora de los procesos productivos.
La actualidad de Futurmoda coincide con un momento de dificultades para el sector. La reducción del número de expositores respecto a ediciones anteriores refleja el contexto complejo en el que operan las empresas, aunque también evidencia la importancia de mantener espacios de conexión comercial y tecnológica.
En paralelo, centros especializados como Inescop trabajan en proyectos relacionados con la innovación industrial, la automatización y la economía circular aplicada al calzado. Estas iniciativas apuntan a una transformación que no consiste únicamente en fabricar más rápido, sino también en utilizar mejor los materiales y adaptar los procesos a las nuevas exigencias productivas.
El reto de mantener la industria en Alicante
La modernización tecnológica puede contribuir a reforzar la competitividad de las empresas alicantinas, pero no resolverá por sí sola todos los desafíos del sector.
Las compañías también necesitan acceder a mercados, mantener relaciones comerciales estables, incorporar trabajadores cualificados y afrontar los costes energéticos y logísticos. A ello se suma el relevo generacional, un factor relevante para preservar los conocimientos técnicos y la experiencia acumulada en las empresas y talleres de la provincia.
La inversión en maquinaria puede ayudar a mantener capacidades productivas en el territorio, siempre que vaya acompañada de una estrategia empresarial que permita rentabilizar los nuevos equipos.
El desafío adquiere una dimensión especial en municipios como Elche, Elda y Villena, donde el calzado forma parte de la estructura económica local. La continuidad de esta actividad depende tanto de la capacidad de las empresas para adaptarse como de las condiciones que encuentren para invertir.
Ayudas para renovar la maquinaria
La autorización de la tramitación urgente del real decreto abre una nueva etapa en la preparación de las ayudas para los sectores del calzado, textil y cuero. El Gobierno pretende reducir a la mitad los plazos administrativos asociados a la tramitación, con el objetivo de proporcionar mayor certidumbre a las compañías y acelerar sus decisiones de inversión.
Para las empresas de Alicante, el interés estará en conocer el alcance real del programa y comprobar si responde a las necesidades de sus fábricas. La cuantía de las ayudas, los requisitos para acceder a ellas y las inversiones que puedan financiarse serán determinantes para valorar su impacto.
La provincia cuenta con una tradición industrial consolidada, pero su futuro no depende únicamente de conservar ese legado. También exige adaptar las fábricas, mejorar la productividad y encontrar nuevas oportunidades en un mercado global.
De esta forma, queda claro que el negocio del calzado alicantino ya no consiste solo en vender más zapatos. También pasa por decidir cómo fabricarlos, con qué tecnología y en qué condiciones puede mantenerse una actividad que ha marcado durante generaciones la economía de buena parte de la provincia.
Rafa DasíGraduado en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera, con especialización en información económica y financiera del tejido empresarial valenciano. Encargado del contenido diario y de la gestión de las distintas plataformas de Economía 3, así como presentador del pódcast Las 5 claves.






