Antonio Garamendi, CEOE: «Los empresarios no queremos limosnas, sino trabajar»
El presidente de CEOE reclama una respuesta firme ante la crisis de Ceuta y pide menos hiperregulación, más estabilidad y financiación para que las empresas puedan competir
El presidente de CEOE y vicepresidente de BusinessEurope, Antonio Garamendi, ha advertido de que Europa necesita acelerar su toma de decisiones, reducir la presión regulatoria y facilitar la inversión empresarial si quiere competir con Estados Unidos y China. Durante su participación en el Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones organizado por Ametic en Santander, el dirigente empresarial también ha dedicado una parte destacada de su intervención a la crisis de Ceuta, que ha calificado como un problema de soberanía nacional y europea.
Garamendi ha situado la situación de la ciudad autónoma por encima del debate estrictamente migratorio. A su juicio, se trata de una cuestión fronteriza, de seguridad y de protección de la población ceutí, pero también de una crisis económica que está afectando directamente a las empresas, el comercio, la hostelería y el turismo.
«Esto no es inmigración, es una invasión», ha afirmado el presidente de CEOE, quien ha reclamado rapidez para devolver la normalidad a la ciudad y evitar que una situación similar pueda repetirse.
El dirigente empresarial ha descrito la preocupación de unos ciudadanos que, según ha señalado, se sienten «agobiados» y temen por la seguridad de sus familias. También ha denunciado las dificultades que atraviesan los negocios ante la caída del consumo, el descenso de visitantes y el deterioro de la imagen exterior de Ceuta.
«Tenemos que ponernos al lado de nuestros compatriotas, que lo están pasando mal», ha defendido.
Como muestra del respaldo de la organización empresarial, Garamendi ha anunciado la convocatoria del Comité Ejecutivo de CEOE en Ceuta para la próxima semana. La decisión pretende trasladar el apoyo de las empresas españolas y conocer directamente las consecuencias económicas y sociales de la crisis.
«Estamos hablando de una frontera europea»
Garamendi ha insistido en que la situación no afecta únicamente a España porque la frontera de Ceuta es también una frontera exterior de la Unión Europea. Por este motivo, considera necesaria una implicación europea en la gestión de la crisis.
«Lo primero de lo que hay que hablar es de soberanía. Estamos hablando de fronteras europeas», ha afirmado.
El presidente de CEOE ha reclamado que las fuerzas responsables de proteger la frontera cuenten con los medios necesarios para desempeñar su trabajo. También ha pedido una respuesta institucional coordinada que garantice la seguridad, proteja a la población y permita recuperar cuanto antes la actividad económica.
Para Garamendi, la crisis demuestra que los problemas de soberanía, seguridad, movilidad y economía están estrechamente relacionados. Sin normalidad en las calles y en las conexiones con el exterior, ha señalado, resulta muy difícil recuperar la confianza de turistas, consumidores e inversores.
Su intervención se produce después de que la Cámara de Comercio de Ceuta cifrara en más de 33 millones de euros las pérdidas económicas directas acumuladas entre finales de julio y agosto. El comercio y la hostelería han registrado caídas de facturación superiores al 50%, mientras el turismo ordinario se ha reducido alrededor de un 90%.
Europa decide más despacio que Estados Unidos y China
Tras abordar la situación de Ceuta, Garamendi ha centrado su intervención en los grandes desafíos económicos y tecnológicos de Europa. El presidente de CEOE considera que la Unión Europea continúa siendo un proyecto fundamental, pero arrastra una lentitud administrativa que reduce su capacidad para responder a los cambios globales.
Mientras en Estados Unidos y China algunas decisiones estratégicas pueden adoptarse en un solo día, ha señalado, en la Unión Europea los procesos se prolongan durante meses. Su aplicación en España requiere posteriormente la coordinación del Estado con las 17 comunidades autónomas y las ciudades de Ceuta y Melilla.
Esta diferencia de velocidad tiene consecuencias directas sobre la competitividad, especialmente en ámbitos como la inteligencia artificial, las infraestructuras digitales, la energía o la innovación.
«En estos momentos, el que no está en la inteligencia artificial está acabado», ha advertido Garamendi.
El presidente de CEOE ha destacado el carácter transversal del sector representado por Ametic. La digitalización ya no constituye una actividad aislada, sino una infraestructura que afecta a la industria, los servicios, la Administración pública y el conjunto de la economía.
La velocidad de esta transformación hace imposible detenerla o limitarla a un único territorio. Por ello, Garamendi considera necesaria la existencia de principios globales en cuestiones como la ética y el uso responsable de la tecnología.
Regular sin caer en la hiperregulación
El dirigente empresarial ha defendido la necesidad de establecer reglas claras para la inteligencia artificial y las infraestructuras digitales, pero ha rechazado que la regulación se convierta en un obstáculo para la innovación.
«El reto más importante pasa por la regulación, pero no por la hiperregulación», ha resumido.
Según Garamendi, las empresas europeas se encuentran sometidas a una carga normativa superior a la de sus competidores internacionales. Esta diferencia genera costes, ralentiza las inversiones y dificulta que los proyectos innovadores lleguen al mercado.
El presidente de CEOE ha pedido un marco estable que proteja a ciudadanos y empresas sin impedir el desarrollo tecnológico. Europa, ha explicado, debe combinar sus estándares éticos, sociales y de seguridad con unas condiciones que permitan innovar y competir.
La regulación no debería anticiparse hasta el punto de bloquear una tecnología que todavía está evolucionando. Tampoco debería fragmentarse en normas diferentes que obliguen a las compañías a adaptar sus productos y procesos a numerosos marcos administrativos.
Para Garamendi, la Unión Europea debe avanzar hacia un verdadero mercado único en el que las empresas puedan crecer y operar sin encontrarse con barreras regulatorias distintas en cada territorio.
Innovar exige financiación y estabilidad
La innovación necesita financiación, seguridad jurídica y expectativas de rentabilidad. Garamendi ha advertido de que los inversores no comprometerán sus recursos si no cuentan con un entorno previsible y estable.
El sector público, en su opinión, debe ejercer un papel de acompañamiento, facilitar las inversiones y colaborar con las empresas, pero sin sustituir su capacidad de gestión.
«Los empresarios españoles no queremos limosnas; queremos que nos dejen trabajar y gestionar», ha afirmado.
Garamendi ha vinculado esta necesidad de financiación con su rechazo a determinadas medidas tributarias. Ha puesto como ejemplo el impuesto a la banca, que, según ha sostenido, puede reducir los recursos disponibles para conceder préstamos a empresas y financiar nuevos proyectos.
También ha defendido que las políticas públicas eviten introducir cargas que resten competitividad a las compañías españolas frente a las de otros países.
La colaboración público-privada, ha añadido, debe construirse desde la confianza. España dispone de grandes compañías en el ámbito digital y tecnológico que necesitan un entorno favorable para invertir, crecer y desarrollar sus proyectos.
Abrir mercados para que las empresas puedan crecer
El presidente de CEOE también ha defendido la apertura de nuevos mercados y la firma de acuerdos comerciales con países como Chile y México.
Para Garamendi, las compañías españolas no necesitan espacios reservados ni protección permanente, sino reglas que les permitan competir en igualdad de condiciones. La internacionalización se ha convertido en una de las principales fortalezas del tejido empresarial español.
En este sentido, ha destacado la posición de Estados Unidos y Reino Unido como dos de los principales destinos de la inversión española. Durante su intervención, ha cifrado en más de 100.000 millones de euros la inversión acumulada en Estados Unidos y en más de 80.000 millones la correspondiente a Reino Unido.
Estas cantidades reflejan, según Garamendi, la capacidad de las empresas españolas para desarrollar grandes proyectos fuera de sus fronteras cuando encuentran estabilidad, financiación y un marco regulatorio favorable.
La cuestión para Europa es cómo retener esa inversión y lograr que una mayor parte de los proyectos tecnológicos, industriales y energéticos se desarrolle dentro de su territorio.
«Los empresarios somos radicalmente moderados»
Garamendi ha señalado que la fragmentación política constituye otro obstáculo para el desarrollo económico europeo. La Unión está formada por 27 Estados con intereses, administraciones y ritmos distintos, lo que dificulta la adopción de decisiones comunes.
A esta complejidad institucional se suman, según ha apuntado, el auge de los populismos y la radicalización del debate público.
«Los empresarios somos radicalmente moderados», ha afirmado para reivindicar el diálogo, la estabilidad institucional y la búsqueda de acuerdos.
El presidente de CEOE ha pedido que las decisiones económicas no estén condicionadas por planteamientos ideológicos y ha reclamado grandes pactos de Estado en materias estratégicas.
Entre ellos ha incluido la aprobación de unos Presupuestos Generales del Estado. Garamendi ha comparado la falta de cuentas públicas actualizadas con la situación que viviría una compañía que tratara de funcionar sin planificación presupuestaria.
«En una empresa, si no tenemos presupuestos, estamos todos en la calle», ha señalado.
Grandes acuerdos para recuperar competitividad
El mensaje central de Garamendi ha sido la necesidad de alcanzar acuerdos amplios que permitan a España y Europa competir en un escenario económico marcado por la transformación tecnológica y las tensiones geopolíticas.
La inteligencia artificial, la financiación, la seguridad, la energía, las infraestructuras digitales y la apertura comercial requieren, a su juicio, políticas estables que superen los ciclos electorales.
Europa continúa siendo fundamental para proteger los intereses de sus ciudadanos y empresas, pero necesita actuar con mayor rapidez. La respuesta no pasa por reducir sus estándares sociales o renunciar a la regulación, sino por evitar que la complejidad normativa frene la inversión y la innovación.
El presidente de CEOE ha reclamado un entorno en el que las administraciones acompañen a las empresas, los inversores encuentren proyectos rentables y las decisiones económicas se adopten desde la estabilidad y el diálogo.
Gemma JimenoLicenciada en CC de la Información por la Universidad del País Vasco, Gemma Jimeno se incorporó a ECO3 Multimedia, S.A., en 1998 como Redactora y ha participado activamente en el desarrollo de diferentes líneas de negocio. Desde hace años desempeña las funciones de Editora de los contenidos informativos, de los diferentes productos editoriales de E3 Media.








