Transportes proyecta una alternativa a la entrada de València por la A-3
El Ministerio destina 6,4 millones a redactar el proyecto de una conexión de 13 kilómetros entre la A-3, en Cheste, y el arco norte de la A-7, mientras licita por 2,3 millones la reparación de tres pasos inferiores en La Costera
El Mnisterio de Transportes y Movilidad Sostenible ha puesto en marcha dos actuaciones en la provincia de Valencia con un presupuesto conjunto de licitación de 8,7 millones de euros. Los proyectos responden a necesidades distintas: crear una alternativa al actual acceso oeste al área metropolitana de València y prolongar la vida útil de varias estructuras de la autovía A-35 en La Costera.
La actuación de mayor alcance futuro es la nueva conexión entre la A-3, a la altura de Cheste, y el denominado arco norte del by-pass de la A-7. El Ministerio ha licitado por 6,4 millones de euros, IVA incluido, el contrato para redactar su proyecto.
Esta cantidad no corresponde, por tanto, a la construcción de la carretera. Las obras necesarias para materializar toda la infraestructura están valoradas inicialmente en unos 193 millones de euros, de acuerdo con la información publicada por el Ministerio de Transportes.
La segunda licitación asciende a 2,3 millones de euros y comprende la reparación y el refuerzo de seis estructuras correspondientes a tres pasos inferiores de la A-35. Los trabajos se desarrollarán en los términos municipales de l’Alcúdia de Crespins y Cerdà.
Una nueva conexión de 13 kilómetros
El proyecto promovido por Transportes plantea construir una vía de aproximadamente 13 kilómetros entre el punto kilométrico 331,5 de la A-3, situado a la altura de Cheste, y el kilómetro 333,5 de la A-7.
La infraestructura funcionará como una «biela» entre ambas autovías. Su finalidad es permitir que una parte del tráfico procedente del corredor Madrid-València pueda dirigirse hacia el norte del área metropolitana y el corredor mediterráneo sin tener que continuar por la actual penetración de la A-3.
El proyecto contempla un nudo inicial de conexión con la A-3, otro enlace final con la A-7 y una conexión intermedia con la carretera autonómica CV-374. El trazado se diseñará preferentemente para una velocidad de 120 kilómetros por hora, tanto en planta como en alzado.
Según el Ministerio de Transportes, la nueva vía persigue mejorar la movilidad y la seguridad de los desplazamientos de corto y largo recorrido. También deberá facilitar las conexiones entre el corredor interior y la vertiente norte del eje mediterráneo.
Una alternativa para acceder a València y al puerto
La A-3 constituye el principal acceso de gran capacidad a València desde el oeste peninsular. Además de canalizar los desplazamientos entre Madrid y la capital valenciana, comunica numerosas áreas industriales, municipios y urbanizaciones situadas a lo largo de su recorrido.
En el tramo comprendido entre Chiva y el actual enlace con la A-7 confluyen los vehículos de largo recorrido con el tráfico generado por las poblaciones y zonas empresariales próximas. Esta coexistencia repercute en la capacidad, la fluidez y la seguridad del corredor, especialmente en los momentos de mayor intensidad circulatoria.
La futura conexión ofrecerá un itinerario alternativo para acceder o salir del área metropolitana. También mejorará las relaciones con el puerto de València a través de la V-30, una cuestión relevante para el transporte de mercancías y para la actividad logística.
Transportes considera que la infraestructura incrementará, además, la capacidad de respuesta de la red viaria ante posibles incidencias. Durante las inundaciones de octubre de 2024 existió, según el Ministerio, un riesgo de interrupción de la única conexión directa de gran capacidad entre Madrid y el área metropolitana de València.
Disponer de una ruta alternativa permitiría distribuir mejor el tráfico en situaciones extraordinarias y reducir la dependencia de la actual penetración de la A-3.
Dos proyectos constructivos y evaluación ambiental
Debido al presupuesto y a la complejidad de la actuación, el trazado se dividirá en dos proyectos constructivos independientes. Esta fórmula permitirá que las obras puedan licitarse y ejecutarse por separado.
El proyecto también deberá someterse al procedimiento de evaluación ambiental y coordinarse con las mejoras previstas en la A-7 entre el enlace con la V-30 y el enlace con la CV-370, aproximadamente entre los puntos kilométricos 326,9 y 331,5.
La licitación de 6,4 millones supone, por tanto, un avance en la definición técnica de la infraestructura, pero no implica todavía el inicio de las obras. Antes de llegar a esa fase deberán redactarse los proyectos, completarse su tramitación ambiental y aprobarse la inversión necesaria para la construcción.
Reparación de tres pasos inferiores en la A-35
La segunda actuación licitada por el Ministerio se concentra en la comarca de La Costera. Transportes destinará 2,3 millones de euros, IVA incluido, a reparar y reforzar seis estructuras integradas en tres pasos inferiores de la A-35.
Las estructuras tienen más de 40 años de antigüedad y presentan diferentes deterioros, según la información técnica difundida por el Ministerio. El objetivo es garantizar sus condiciones de seguridad y prolongar su vida útil.
Los tres puntos de intervención se encuentran en el kilómetro 41,3, sobre la calle de la Costera, que comunica la CV-598 con un polígono industrial de l’Alcúdia de Crespins; el kilómetro 42,6, en la carretera CV-585, también en las proximidades de l’Alcúdia de Crespins; y el kilómetro 44,3, en la carretera CV-40, cerca del municipio de Cerdà.
Los pasos inferiores permiten mantener la continuidad de carreteras y accesos locales bajo la autovía. Su conservación resulta especialmente relevante para la movilidad cotidiana, la conexión entre municipios y la entrada a zonas industriales.
Refuerzo estructural y mejora del drenaje
Los trabajos contemplan la limpieza de los paramentos para eliminar humedades y suciedad, el sellado y la inyección de fisuras y grietas y la instalación de chapas de acero ancladas en determinados elementos.
También se acondicionará el drenaje mediante la instalación de gárgolas, se sustituirán las juntas que se encuentren deterioradas y se aplicará pintura anticarbonatación sobre las superficies de hormigón. Este tratamiento ayuda a proteger el material frente a procesos que pueden favorecer la corrosión de las armaduras interiores.



