Dost reduce por cuatro el tiempo de activación de clientes gracias a sus agentes de IA
Adam Barberà, CEO de Dost, explica cómo la compañía utiliza agentes de IA para automatizar procesos financieros, reducir implantaciones y mejorar la productividad empresarial
Cuatro semanas. Ese era, de media, el tiempo que necesitaba una empresa para empezar a trabajar con la tecnología de Dost. Hoy, algunos clientes están operativos el mismo día que firman.
Dividir por cuatro el tiempo de activación de un cliente no es una mejora incremental. Es la consecuencia de un cambio mucho más profundo en la forma de desplegar y gestionar procesos financieros. En el centro de esa transformación se encuentran los agentes de inteligencia artificial desarrollados por la compañía, capaces de ejecutar de forma autónoma tareas como la validación documental, la gestión de proveedores o el seguimiento de cobros.
Detrás de esta estrategia se encuentra Adam Barberà, CEO de Dost, firma especializada en la automatización de cuentas a pagar y cuentas a cobrar. Según explica en esta entrevista, la compañía ha convertido la inteligencia artificial en el núcleo de su plataforma, apoyándose en una arquitectura de agentes especializados que permite acelerar implantaciones, reducir carga operativa y mejorar la productividad de los equipos financieros.

Dost AI
Una plataforma para automatizar el ciclo financiero completo
Dost desarrolla una solución orientada a digitalizar y automatizar todo el flujo financiero empresarial. En el área de cuentas a pagar, la plataforma gestiona desde la recepción de pedidos y facturas hasta la validación, contabilización y pago a proveedores.
Además, incorpora funcionalidades relacionadas con la homologación de proveedores, gestión documental, financiación de facturas, pronto pago y conciliación bancaria.
Por otro lado, en el ámbito de cuentas a cobrar, la tecnología automatiza procesos como la generación de facturas de venta, seguimiento de cobros, validaciones documentales y conciliaciones bancarias, ofreciendo también portales específicos para clientes y proveedores.
A todo ello se suma una capa avanzada de analítica basada en modelos conversacionales de inteligencia artificial, que permite a los usuarios generar informes, dashboards e insights financieros mediante lenguaje natural.
Agentes de IA para automatizar decisiones financieras
Uno de los elementos diferenciales de la propuesta de Dost AI es su arquitectura de agentes inteligentes.
Según Barberà, la compañía trabaja actualmente con alrededor de diez agentes especializados que actúan bajo la supervisión de un agente orquestador. Cada uno de ellos se encarga de tareas concretas como la captura de facturas, el matching documental, la validación de proveedores o el control de certificaciones.
En la práctica, estos agentes pueden identificar retrasos en los cobros, alertar a los responsables financieros o incluso activar determinadas acciones automáticas para proteger la liquidez empresarial dentro de unos parámetros previamente definidos.
«Cada agente opera dentro de unas directrices claras para garantizar la fiabilidad del proceso y evitar errores o alucinaciones de la IA«, explica el CEO de Dost.
Implantaciones en días frente a semanas
La evolución de la inteligencia artificial también está teniendo un impacto directo en los tiempos de despliegue de la tecnología.
Mientras que anteriormente la incorporación de un nuevo cliente podía requerir entre cuatro y seis semanas, la compañía asegura que ahora puede completar el proceso en cuestión de días e incluso, en algunos casos, durante la misma jornada.
Esta reducción de tiempos se apoya tanto en el uso interno de herramientas de IA para acelerar el desarrollo como en capacidades avanzadas de hiperconfiguración que permiten adaptar la plataforma a las necesidades específicas de cada empresa.
Seguridad y control de los datos financieros
Uno de los aspectos que más preocupa a las organizaciones en plena adopción de la inteligencia artificial es la protección de los datos.
Desde Dost defienden un enfoque especializado frente a las herramientas generalistas. Barberá subraya que la compañía aplica mecanismos específicos para garantizar que la información financiera de sus clientes permanezca protegida y no sea utilizada para entrenar modelos externos.
«Los datos financieros requieren un nivel de protección especialmente elevado. Nuestra propuesta se basa en ofrecer un entorno controlado donde los datos sigan siendo propiedad del cliente«, señala Adam Barberà.
La IA como complemento al talento humano
Frente al debate sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo, el CEO de Dost considera que la tecnología debe entenderse como una herramienta de apoyo a los profesionales.
Según explica, el objetivo no es sustituir puestos de trabajo, sino liberar a los equipos de tareas repetitivas y administrativas para que puedan centrarse en actividades de mayor valor añadido, como la negociación con proveedores, el análisis financiero o la planificación estratégica.
«Las empresas buscan maximizar la productividad de sus equipos. La automatización permite que los profesionales dediquen su tiempo a funciones más estratégicas«, afirma Adam Barberà.
Crecimiento internacional y foco en medianas y grandes empresas
Actualmente, Dost trabaja principalmente con compañías de tamaño medio y grande, con facturaciones que oscilan entre los 12 y los 700 millones de euros anuales.
Sus principales sectores de actividad son la industria, manufactura, distribución, construcción y restauración, ámbitos donde la complejidad operativa genera una elevada carga administrativa.
Aunque la mayor parte de sus clientes se encuentran en España y Europa, la compañía ya opera en diez países, incluyendo mercados como Estados Unidos y diversas regiones de Latinoamérica.
El futuro: una IA cada vez más autónoma
De cara a los próximos años, la empresa prevé seguir avanzando hacia modelos de inteligencia artificial más autónomos y personalizados.
Entre sus objetivos figura permitir que los propios clientes puedan configurar agentes adaptados a sus necesidades concretas y ampliar progresivamente la capacidad de automatización de la plataforma.
Para Barberá, la velocidad de evolución de la IA hace difícil anticipar cómo serán exactamente las soluciones dentro de cinco años. Sin embargo, tiene claro que la automatización inteligente marcará el futuro del software empresarial.
«Los productos tecnológicos van a cambiar radicalmente en los próximos años. La inteligencia artificial ya forma parte del núcleo de esa transformación«, concluye Barberà.
Rafa DasíGraduado en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera, con especialización en información económica y financiera del tejido empresarial valenciano. Encargado del contenido diario y de la gestión de las distintas plataformas de Economía 3, así como presentador del pódcast Las 5 claves.




