Ximo Puig, OCDE: «Si el motor público no estuviera gripado, iríamos mejor»
El embajador de España en la OCDE defiende en la IX Jornada Paco Pons que la Comunitat Valenciana debe afrontar la nueva agenda global con más soberanía energética, más innovación, reglas comerciales justas y una corrección de la infrafinanciación y del déficit de infraestructuras
«Tenemos un grave problema en la Comunitat Valenciana en infrafinanciación e infraestructuras y, mientras tengamos estos dos gaps, jugamos un partido en inferioridad de condiciones, con el árbitro en contra. Y así no se ganan los partidos». Con esta reflexión ha resumido Ximo Puig, embajador de España en la OCDE, uno de los principales retos que condicionan el desarrollo económico valenciano durante su intervención en la IX Jornada Paco Pons, que se ha celebrado en el Roig Arena.
Bajo el título «Territorio, economía y relato: la Comunitat Valenciana en la nueva agenda global», Puig ha planteado una mirada amplia sobre el papel que puede desempeñar la Comunitat Valenciana en un contexto internacional marcado por la incertidumbre, la tensión geopolítica, la transición energética, la revolución tecnológica y el replanteamiento de la globalización.
La mirada desde la OCDE
Puig ha comenzado su intervención reconociendo que su perspectiva ha cambiado desde su etapa al frente de la Generalitat. «La mirada cambia mucho, porque en la Generalitat tienes que decidir todos los días muchas cosas y aquí no tienes que decidir nada», ha señalado.
El embajador ha reivindicado el papel de la OCDE como una institución clave para comprender los grandes movimientos económicos y sociales. «La OCDE es una gran organización. Me gustaría que hubiera más España en la OCDE y más OCDE en España», ha afirmado. A su juicio, la institución ofrece una gran cantidad de datos y análisis que pueden ser útiles para las empresas y para las administraciones públicas, siempre con un objetivo central de «mejorar la vida de las personas».
Puig ha recordado que la OCDE agrupa a 38 países y permite objetivar políticas públicas para que los gobiernos puedan saber qué medidas funcionan y cuáles pueden escalarse.
Incertidumbre global y riesgo económico
Uno de los ejes de su intervención ha sido la incertidumbre. Según Puig, en la OCDE existe una preocupación creciente por la inestabilidad internacional. «Estamos en la incertidumbre», ha indicado, recordando que la organización publica informes económicos cada tres meses y análisis sobre la situación energética cada quince días.
«La incertidumbre es lo peor para la economía y, en este momento, la situación no está en vías de estabilización», ha advertido. Esta inestabilidad, ha añadido, acelera los riesgos económicos y obliga a los territorios a prepararse mejor.
En este contexto, Puig ha mostrado su preocupación por cómo puede afectar esta crisis a la Comunitat Valenciana. Ha recordado que el último informe de la OCDE sobre España realiza un balance positivo del país por su crecimiento, la evolución del empleo y la mejora de la productividad. Sin embargo, también apunta retos pendientes. «La productividad es nuestro hándicap más importante», ha subrayado.
Prepararse para los grandes desafíos
El embajador ha defendido que la Comunitat Valenciana debe definir una estrategia propia ante los grandes cambios globales. Entre ellos, ha citado el envejecimiento, la innovación, la transformación tecnológica y la nueva organización del comercio internacional.
«Nos tenemos que preparar. Hay que definir nuestra estrategia ante los grandes desafíos que tiene el mundo», ha defendido. Para Puig, el territorio valenciano no puede limitarse a reaccionar ante los cambios, sino que debe anticiparse y posicionarse.
Una globalización con reglas justas
Puig ha reivindicado los efectos positivos de la globalización, pero también ha reconocido sus desequilibrios. «La globalización ha tenido mucho éxito para sacar de la pobreza a millones de personas», ha señalado. No obstante, ha advertido de que también ha generado desigualdades en las sociedades occidentales, especialmente en aquellos territorios afectados por deslocalizaciones industriales.
Ese proceso, ha explicado, ha alimentado un «reflujo proteccionista». Frente a ello, Puig no ha defendido el cierre económico, sino una globalización regulada. «La globalización tiene que tener reglas de comercio justas. No puede haber deterioro de nuestras bases por competencia desleal», ha afirmado.
En su opinión, la Comunitat Valenciana siempre ha sido un territorio abierto. «Nuestra liga es Europa. La Comunitat Valenciana siempre ha estado en Europa y no hemos sido proteccionistas», ha sostenido.
Europa ante la revolución tecnológica
Puig ha dedicado parte de su intervención al papel de Europa en la nueva agenda global. A su juicio, la Unión Europea debe asumir una posición más activa en la revolución tecnológica.
«Europa debería tener un papel más activo en la revolución tecnológica», ha afirmado. En concreto, ha advertido de que Europa está perdiendo liderazgo en dos campos decisivos: la inteligencia artificial y la revolución cuántica. «Europa está ausente del liderazgo de la IA y de la revolución cuántica, que va a ser muy importante», ha señalado.
El embajador ha defendido que Europa cuenta con recursos para corregir esta posición. «Europa tiene en estos momentos un gran ahorro y debería situarse allí donde sea decisiva para las próximas décadas», ha planteado.
Para Puig, la fragmentación europea no es una solución. «La fragmentación de Europa no va a ser una solución. La Comunitat Valenciana es capaz de competir y lo que debemos exigir son reglas», ha defendido. A su juicio, Europa debe activar su capacidad inversora para situarse entre los dos grandes polos que están asumiendo el liderazgo tecnológico y geopolítico.
Globalización y soberanía
El embajador ha planteado que globalización y soberanía no son conceptos contradictorios. «El concepto globalización y soberanía no están reñidos», ha afirmado. En su opinión, Europa y sus territorios necesitan disponer del máximo nivel de soberanía posible en ámbitos estratégicos.
Uno de ellos es la energía. Puig ha vinculado esta cuestión con la guerra de Irán y la volatilidad de los mercados energéticos. «No sabemos cómo vamos a llegar al invierno», ha advertido, aludiendo a la oscilación del precio del petróleo y a su impacto transversal sobre sectores como el plástico, la alimentación o la industria.
Energía: una oportunidad para la Comunitat Valenciana
En este punto, Puig ha defendido que la Comunitat Valenciana tiene capacidad para avanzar hacia la autosuficiencia energética. «Tenemos capacidad de ser autosuficientes, soberanos energéticamente», ha asegurado.
Ha puesto como ejemplo la llegada de la gigafactoría de Volkswagen a Sagunto. Según ha recordado, uno de los argumentos clave para atraer esa inversión fue la ventaja energética del territorio. «Si está aquí la gigafactoría es porque convencimos a los empresarios alemanes de que aquí tenían ventajas energéticas», ha afirmado.
Por ello, ha advertido contra cualquier bloqueo al despliegue de renovables. «No se puede estrangular el crecimiento de las renovables», ha defendido.
El ejemplo empresarial valenciano
Puig ha destacado la fortaleza del tejido empresarial valenciano y su capacidad para adaptarse, innovar y asumir riesgos. «El ejemplo empresarial de la Comunitat Valenciana es positivo, porque tenemos capacidad de buscar el negocio, de innovar y de arriesgar», ha señalado.
En el actual contexto global, ha añadido, el factor humano vuelve a ser determinante. «Ahora el factor humano es más importante que nunca», ha afirmado. Para el embajador, los empresarios y directivos necesitan entender el momento histórico en el que operan. «Necesitamos tener la cabeza bien amueblada para ser conscientes del mundo en que vivimos», ha apuntado.
Centralización y desigualdad territorial
Puig también ha abordado el impacto del diseño político e institucional sobre la economía. «El diseño político de un país tiene una incidencia en las economías», ha señalado.
En su opinión, España vive un proceso de centralización que beneficia a unos territorios en detrimento de otros. «En este momento se está dando una centralización, lo que hace que unos territorios tengan más capacidad de crecimiento que otros», ha afirmado.
El embajador ha sido especialmente crítico con este fenómeno y ha clarificado que «hay un centro que está asfixiando el crecimiento de otros ámbitos». Para Puig, esta dinámica agrava la situación valenciana cuando se combina con la infrafinanciación y el déficit de infraestructuras.
Un motor público gripado
Puig ha defendido que la Comunitat Valenciana cuenta con grandes posibilidades de desarrollo. Ha recordado que, pese a las dificultades, es uno de los territorios que más población atrae. Sin embargo, ha advertido de que el potencial sería mayor con un sector público mejor financiado.
«La Comunitat Valenciana tiene grandes posibilidades porque, a pesar de las dificultades, es donde viene más gente; pero si no tuviéramos el motor público gripado, las cosas irían mejor», ha afirmado.
En este sentido, ha insistido en que la infrafinanciación autonómica limita la capacidad de la Comunitat para desplegar políticas económicas, sociales y de apoyo al tejido productivo.
Turismo: no renunciar, sino crecer mejor
El embajador también se ha referido al papel del turismo en la economía valenciana. Frente a quienes plantean una renuncia a este sector, Puig ha defendido que la Comunitat Valenciana debe asumirlo como una fortaleza, pero gestionarlo mejor.
«La Comunitat Valenciana no puede renunciar al turismo, que es una fortaleza. Lo que debemos buscar es cómo crecer mejor», ha señalado.
La clave, según su planteamiento, pasa por ordenar el crecimiento, elevar el valor añadido y compatibilizar la actividad turística con la sostenibilidad, la calidad de vida y la competitividad del territorio.
Una visión local para retos globales
Puig ha cerrado su intervención defendiendo que la Comunitat Valenciana debe afrontar los grandes desafíos internacionales desde una estrategia territorial propia. Energía, innovación, comercio justo, inteligencia artificial, soberanía tecnológica, envejecimiento, infraestructuras y financiación son piezas de una misma agenda.
«La Comunitat Valenciana tiene enormes posibilidades, pero tenemos que hacer frente, desde una visión local, a los retos y desafíos mundiales», ha concluido.
Su mensaje ha combinado diagnóstico y reivindicación: la Comunitat Valenciana está preparada para competir en la nueva agenda global, pero necesita reglas justas, más Europa, más inversión estratégica, mayor soberanía energética y una corrección de los desequilibrios territoriales que condicionan su crecimiento.
Gemma JimenoLicenciada en CC de la Información por la Universidad del País Vasco, Gemma Jimeno se incorporó a ECO3 Multimedia, S.A., en 1998 como Redactora y ha participado activamente en el desarrollo de diferentes líneas de negocio. Desde hace años desempeña las funciones de Editora de los contenidos informativos, de los diferentes productos editoriales de E3 Media.




