Telefónica pierde 411 millones, pero reduce deuda tras salir de Latam
Telefónica ha empezado 2026 con una paradoja contable que resume bien su momento corporativo: pierde dinero en el resultado neto, pero mejora su perfil financiero. La operadora cerró el primer trimestre con unos ingresos de 8.127 millones de euros, un EBITDA ajustado de 2.836 millones y unas pérdidas atribuidas de 411 millones, impactadas por las operaciones de salida de Latinoamérica. Al mismo tiempo, redujo su deuda financiera neta en cerca de 1.500 millones, hasta 25.342 millones, y situó el apalancamiento en 2,72 veces.
La lectura no está tanto en la pérdida final como en la composición de esa pérdida. Telefónica obtuvo 386 millones de beneficio neto en operaciones continuadas, mientras que las operaciones discontinuadas arrojaron un impacto negativo de 798 millones, derivado fundamentalmente de las ventas realizadas en Chile, Colombia y México. Es decir, el deterioro del resultado no procede del negocio recurrente que seguirá dentro del grupo, sino del coste contable de abandonar mercados que ya no encajan en la Telefónica que la compañía quiere construir.
Una Telefónica más pequeña, pero más enfocada
La salida de Hispanoamérica cambia la lectura tradicional de Telefónica. Durante años, el grupo fue una teleco global con fuerte exposición a mercados latinoamericanos. Ahora, el perímetro se estrecha alrededor de sus mercados core: España, Brasil, Alemania y Reino Unido, este último a través de Virgin Media O2.
El movimiento reduce complejidad, divisa y riesgo operativo, pero también obliga a demostrar que una Telefónica más pequeña puede crecer mejor, generar más caja y sostener el dividendo con menos deuda. Ese es el verdadero examen de 2026.
En el primer trimestre, los ingresos aumentaron un 0,4% en términos corrientes y un 0,8% a tipo de cambio constante. No es un crecimiento explosivo, pero sí suficiente para sostener la tesis de estabilización. El negocio residencial aportó 4.808 millones, el 59% del total; el negocio de empresas, 1.932 millones, el 24%; y el área mayorista, 1.387 millones, el 17% restante.
La clave está en que el avance de ingresos llega acompañado de margen. El EBITDA ajustado creció un 1,3% en términos corrientes y un 1,8% en términos constantes, hasta los 2.836 millones. El margen EBITDA ajustado se situó en el 34,9%, una cifra relevante porque muestra que Telefónica no solo está vendiendo algo más, sino que está protegiendo rentabilidad operativa en pleno ajuste de perímetro. (Telefónica)
España y Brasil sostienen el relato
El negocio español vuelve a ser una de las piezas más limpias del trimestre. Telefónica España alcanzó 3.233 millones de euros de ingresos, con un crecimiento del 2%, y un EBITDA ajustado de 1.150 millones, también un 2% más. Además, la compañía comunicó más de 16 millones de líneas móviles de contrato y un churn del 0,7%, mínimo histórico según la propia empresa.
Brasil aporta la otra gran palanca. Telefónica Brasil elevó ingresos un 7,4% y EBITDA ajustado un 8,7%, con 117,5 millones de accesos. En una compañía que ha sufrido durante años por divisas y exposición latinoamericana, Brasil aparece como la excepción: sigue siendo Latinoamérica, pero con escala, rentabilidad y posición competitiva suficientes para mantenerse dentro del perímetro estratégico.
Alemania, en cambio, sigue siendo el punto más incómodo. La compañía reconoce que los resultados se ven afectados por la migración de clientes de 1&1, aunque mantiene ganancia de clientes móviles de contrato y foco en crecimiento rentable. Reino Unido, vía VMO2, continúa en fase de estabilización. La nueva Telefónica, por tanto, no queda libre de riesgos: simplemente concentra la batalla en menos frentes.
La deuda baja, pero la caja exige matices
El dato más importante del trimestre es la deuda. Telefónica cerró marzo con 25.342 millones de euros de deuda financiera neta, unos 1.500 millones menos que en diciembre de 2025. La reducción se explica principalmente por 2.300 millones de desinversiones financieras netas, vinculadas sobre todo a las ventas de Telefónica Colombia y Telefónica Chile.
Pero conviene no confundir desapalancamiento con generación pura de caja. El flujo de caja libre de operaciones continuadas fue positivo, de 333 millones, aunque el flujo de caja libre total fue negativo en 474 millones y la propia compañía señala el efecto de la estacionalidad y de las operaciones en discontinuación. Es decir, la deuda baja de forma clara, pero no solo porque el negocio ordinario haya generado caja suficiente, sino porque las desinversiones han aportado recursos relevantes.
Ese matiz es clave. Telefónica avanza en la dirección correcta en balance, pero todavía tiene que demostrar que el nuevo perímetro puede sostener por sí solo el flujo de caja prometido. La compañía mantiene como objetivo para 2026 un flujo de caja libre de aproximadamente 3.000 millones de euros, crecimiento de ingresos y EBITDA ajustado de entre el 1,5% y el 2,5%, y una ratio de inversión sobre ingresos en torno al 12%.
El dividendo vuelve a poner presión
Telefónica confirma un dividendo de 0,15 euros por acción en efectivo con cargo a 2026, pagadero en junio de 2027, además del segundo tramo del dividendo de 2025, también de 0,15 euros por acción, que se abonará el 18 de junio.
La decisión tiene lectura doble. Por un lado, refuerza el mensaje de confianza al accionista. Por otro, mantiene presión sobre la caja en un grupo que todavía arrastra una deuda elevada y que necesita invertir en fibra, 5G, empresas y digitalización. En Telefónica, el dividendo no es solo remuneración: es parte central de la tesis bursátil. Pero para que esa tesis sea sostenible, la reducción de deuda debe venir cada vez más de caja recurrente y menos de ventas de activos.
La historia detrás del resultado
El titular fácil sería que Telefónica pierde 411 millones. El titular financiero es más interesante: la compañía asume el coste contable de salir de mercados latinoamericanos mientras reduce deuda y protege el negocio recurrente.
La diferencia importa. Una pérdida neta puede reflejar deterioro operativo o puede reflejar una limpieza de perímetro. En este trimestre, los datos oficiales apuntan más a lo segundo. El negocio continuado gana dinero, el EBITDA ajustado crece, España y Brasil sostienen el avance, y la deuda baja. Pero el grupo todavía debe convertir esa simplificación corporativa en una mejora estructural de caja.
Telefónica no ha resuelto todos sus problemas en un trimestre. Sigue teniendo una deuda financiera neta de más de 25.000 millones, presión competitiva en varios mercados y una exigencia alta de inversión. Lo que sí ha hecho es enseñar una dirección más nítida: menos exposición dispersa, más foco en mercados principales y un balance algo menos tensionado.
La tesis, por tanto, no es que Telefónica gane más dinero hoy. La tesis es que está intentando comprar tiempo financiero con desinversiones para que el nuevo perímetro demuestre que puede crecer, generar caja y sostener dividendo sin cargar con la complejidad del pasado.
Fuentes oficiales consultadas
La información financiera de este artículo procede de fuentes públicas oficiales: resultados del primer trimestre de 2026 publicados por Telefónica y documentación financiera remitida a la CNMV. En esta versión no se ha incorporado información de Infonif; si se desea una segunda lectura con Infonif, convendría contrastar las magnitudes registrales y compararlas con ejercicios anteriores.
Rafa DasíGraduado en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera, con especialización en información económica y financiera del tejido empresarial valenciano. Encargado del contenido diario y de la gestión de las distintas plataformas de Economía 3, así como presentador del pódcast Las 5 claves.




