Expertos ven en Mercosur un socio estratégico ante la incertidumbre global
La Fundación Alternativas reúne a representantes institucionales, financieros y empresariales para analizar las oportunidades, salvaguardas y retos del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur
De izda. a dcha., Raúl Mínguez, Julián Conthe, Diego Diego López Garrido y Marisol de Francisco
«El acuerdo trasciende lo comercial para convertirse en un acuerdo de seguridad comercial y económica». La afirmación de Raúl Mínguez, director del Servicio de Estudios de la Cámara de Comercio de España, resume el espíritu de la mesa redonda organizada por la Fundación Alternativas sobre el pacto entre la Unión Europea y Mercosur, un tratado que, según coincidieron los participantes, abre oportunidades para empresas y pymes, refuerza la seguridad jurídica y económica y estrecha la relación entre Europa e Iberoamérica, aunque mantiene abierto el debate sobre su impacto en algunos sectores agrarios europeos.
En la mesa redonda han intervenido Julián Conthe, director general de Política Comercial y Seguridad Económica del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa; Marisol de Francisco Bartolomé, Research Manager for Latin America de Banco Santander; Raúl Mínguez, director del Servicio de Estudios de la Cámara de Comercio de España; y Diego López Garrido, vicepresidente ejecutivo de la Fundación Alternativas y encargado también de moderar el debate.
A lo largo del encuentro, los participantes han coincidido en que el tratado va mucho más allá de la rebaja de aranceles. En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, guerras comerciales y necesidad de reforzar las cadenas de suministro, el acuerdo se ha presentado como una herramienta para ganar seguridad jurídica, diversificar mercados, facilitar inversiones y afianzar una relación económica basada en reglas compartidas.
Una negociación compleja y una aplicación gradual
Julián Conthe ha recordado que se trata de una negociación particularmente compleja, en primer lugar por su naturaleza «de región a región» y, después, por las reticencias de algunos países europeos. «Ha sido una negociación compleja por ser de región a región y posteriormente también por la posición de países como Francia y Polonia», ha explicado.
El responsable del Ministerio de Economía ha señalado que la aplicación plena del acuerdo dependerá del pronunciamiento del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y del posterior respaldo del Parlamento Europeo. «La aplicación completa vendrá cuando el Tribunal de Justicia haya dado su opinión. Cuando esta salga, el Parlamento Europeo dará su visto bueno, creemos que en dos años», apuntó. Mientras tanto, ha defendido el valor de la aplicación provisional a partir del próximo 1 de mayo como vía para «mitigar los miedos» existentes en algunos Estados miembros.
Marisol de Francisco ha incidido en que el debate debe entrar ya en una fase práctica. «Creo que ahora es el momento de cómo ponerlo en práctica y de empezar a tomar esas oportunidades que se abren», ha corroborado. A su juicio, el tratado abre posibilidades en una región con una amplia base de consumidores y ofrece a las empresas europeas una vía clave para diversificar mercados.
Menos barreras y más certidumbre para las empresas
Uno de los ejes del debate ha sido el impacto económico directo del acuerdo. Raúl Mínguez ha destacado que en los últimos meses se han producido avances favorables para su materialización, aunque persista controversia institucional en la UE. «Está en vías de aplicación provisional, -ha incidido- aunque a la vez está sometido a la controversia institucional dentro del seno de la Unión Europea».
A su juicio, el contexto internacional ha revalorizado el pacto. «Desde 2025 hasta ahora, -ha insistido Mínguez- se ha demostrado que este acuerdo trasciende de lo comercial para convertirse en un acuerdo de seguridad comercial y económica».
Raúl Mínguez ha detallado también el efecto que tendría sobre los intercambios. Tal y como ha expresado, «los productos europeos soportan un arancel medio del entorno del 11% y se quedaría en el 1%. A la inversa, soportan un arancel del 4% y pasarían a un arancel del 2%». Ese recorte de barreras se acompañaría, además, de un marco regulatorio más estable para la inversión, especialmente relevante en ámbitos como los materiales críticos o la sostenibilidad.
Marisol de Francisco ha subrayado que el acuerdo aporta «seguridad jurídica» en un momento de gran tensión internacional. «Estamos en un momento de mucha tensión global, con tensiones geopolíticas, comerciales y guerras, y cuando firmas el acuerdo estás ganando seguridad jurídica y estableciendo una regulación compartida», ha señalado. En su opinión, eso facilitará relaciones económicas más previsibles y reducirá costes de acceso a mercados.
En concreto, De Francisco ha apuntado que «va a suponer un abaratamiento de los aranceles, ya que desaparecen, y las inversiones van a ser más baratas y más seguras». También ha defendido que el pacto contribuirá a reforzar las cadenas de suministro que serán más seguras gracias al acuerdo con Mercosur.
Geopolítica, reglas y presencia europea
La lectura geopolítica del acuerdo también ha sido motivo de debate. Diego López Garrido ha puesto sobre la mesa la magnitud del tratado al recordar que afecta a un mercado de unos 750 millones de personas y lo ha presentado como un posible anticipo de futuros acuerdos con otras regiones.
En ese contexto, Julián Conthe ha enmarcado el pacto en la estrategia europea hacia América Latina. «En la región latinoamericana, la UE cubre el 98% de su comercio, pero no tenemos la misma presencia que China», ha señalado. Frente a otros modelos, ha reivindicado el europeo ya que «la UE establece relaciones comerciales basadas en reglas», ha recalcado.
Conthe ha defendido también que Europa no opera con una lógica puramente mercantilista. «El elemento de seguridad económica no tiene la mirada mercantilista de Estados Unidos», ha corroborado. Según ha explicado, el modelo europeo incorpora dimensiones añadidas, como el respeto a estándares medioambientales o la contribución al desarrollo sostenible.
Raúl Mínguez ha coincidido en esa idea y ha sostenido que el tratado puede reforzar el papel internacional de Europa ya que se trata de «una potencia en cuanto a normas y valores que imprime al resto del mundo». En concreto, ha manifestado, «imprime una forma de estar en el mundo global». A su juicio, tanto la UE como los países de Mercosur tienen interés en afianzar un anclaje estable con «posibilidades compartidas de beneficio mutuo».
Marisol de Francisco ha ido un paso más allá al situar el acuerdo en una estrategia regional más amplia. «Con este acuerdo, la UE completará acuerdos con más del 90% de los países de América Latina», ha aclarado. Frente a esta afirmación, ha recordado que Estados Unidos y China tienen una menor cobertura comercial en la región. En su opinión, América Latina gana valor estratégico por encontrarse fuera de los principales focos de conflicto y por su potencial para desarrollar cadenas de valor propias. «Se trata de un acuerdo de ganar-ganar», ha sentenciado.
Las garantías para el campo europeo
Uno de los asuntos más delicados ha sido el impacto sobre el sector agrario. Diego López Garrido ha aludido a la preocupación existente en parte del campo europeo, especialmente por el temor a una competencia desleal en cuestiones fitosanitarias, ambientales o de bienestar animal, entre otras.
Julián Conthe ha respondido poniendo el foco en las salvaguardas. «Para todos los productos sensibles, como el arroz o el vacuno, hay contingentes arancelarios que representan entre el 1% y el 2% del mercado europeo», ha expresado. Además, ha incidido en que el acuerdo contempla mecanismos de reacción si se producen perturbaciones de mercado. En concreto, ha reconocido que cuando se detecte «cualquier variación de precios se puede activar una salvaguarda».
Sobre los controles, ha sido tajante y ha revelado que «todo lo que entre de Mercosur seguirá cumpliendo las condiciones que impone la UE. Eso es seguridad para el consumidor y no se negocia». También ha mencionado la posibilidad de apoyo financiero por parte de la UE para los sectores sensibles o potencialmente afectados y ha defendido que, con estas medidas, no deberían producirse las disrupciones que algunos anticipan.
En su opinión, además, hay ramas del agro europeo y español que saldrán beneficiadas como puede ser el vino, el porcino, el lácteo…
Marisol de Francisco ha restado dramatismo a los temores y ha sostenido que estos «son infundados». Según ha explicado, la UE ha luchado precisamente por introducir «salvaguardas que garantizan una protección para los productos sensibles». También ha incidido en que las importaciones deberán respetar «todos los estándares de calidad y medioambientales».
No toda la agricultura gana ni pierde igual
Raúl Mínguez ha introducido un enfoque más matizado sobre el impacto agrario. Ha advertido que «no se puede hablar de que la agricultura pierde o gana, sino de cuál pierde o gana». A su juicio, habrá subsectores concretos, como el arroz, el azúcar… que podrían verse más afectados por la vía de los precios y los márgenes.
A pesar de todo, ha admitido que «hay muchos subsectores que se pueden ver muy beneficiados por la capacidad competitiva de algunos productos como el vino o el aceite de oliva, entre otros».
También ha recordado que la UE ha tratado de responder a los temores del sector con una mayor simetría regulatoria en cuestiones medioambientales y de bienestar animal, y ha hecho alusión a mecanismos de control vinculados a la deforestación, como la monitorización de la Amazonía y el Chaco.
La financiación como palanca de la economía real
La dimensión financiera del acuerdo ha sido otro de los apartados destacados de la mesa. Diego López Garrido ha preguntado por los retos que afronta el sistema financiero ante un tratado que puede movilizar comercio e inversión.
Marisol de Francisco ha defendido que para la banca el acuerdo supone tanto una oportunidad como una responsabilidad. «Para el sector financiero representa retos y oportunidades y estamos dispuestos a afrontarlos», ha asegurado. Según ha explicado, una mayor integración económica exigirá que la financiación fluya hacia la economía real y permita hacer viables nuevos proyectos empresariales.
«El sistema financiero actúa como un canal de transmisión hacia la economía real», ha resumido. En esa tarea, ha añadido, será clave tanto la financiación del comercio exterior como la cobertura del riesgo. «Para exportar e importar es necesaria financiación y las entidades financieras estamos en condiciones de dar ese apoyo», ha constatado.
Además, ha señalado que el entorno actual de los países de Mercosur resulta más estable de lo que a menudo se percibe. «En este momento estos países gozan de una inflación más moderada y de crecimiento económico; el riesgo es más estable», ha corroborado.
Un espacio de crecimiento para las pymes
Las pequeñas y medianas empresas han sido señaladas como uno de los colectivos con mayor potencial de crecimiento gracias al acuerdo. Raúl Mínguez ha recordado que el tratado dedica capítulos específicos a impulsar su participación. «Busca transformar el acuerdo construyendo cadenas de valor entre la UE y Mercosur», ha recordado.
En su opinión, el objetivo no debe ser solo exportar materias primas, sino favorecer que parte de la transformación se realice en América Latina, generando una mayor integración productiva. Ahí, ha dicho, las pymes pueden encontrar oportunidades en sectores como la industria agroalimentaria, la automoción, la energía, la logística o el transporte.
«Las pymes pueden participar en estos ámbitos, también en el refinado de materias primas críticas para que no se exporten en bruto», ha puesto como ejemplo.
Preguntado por la existencia de sectores claramente ganadores o perdedores, Julián Conthe se ha mostrado prudente. A su juicio, «se producirá un ajuste en los flujos comerciales», aunque ha rechazado una lectura simplista y ha declarado que no es partidario de «la narrativa de perdedores y ganadores». En su opinión, aunque en una primera fase algunos sectores puedan beneficiarse más que otros, en el medio plazo el conjunto del tejido productivo tenderá a ganar competitividad.
Más allá del comercio
En este sentido, Diego López Garrido ha apuntado que, probablemente, España sea uno de los países europeos llamados a obtener un mayor beneficio del acuerdo, no solo por razones económicas, sino también por sus vínculos históricos y culturales con América Latina.
En esta misma línea, Marisol de Francisco ha aportado que «con la entrada en vigor del acuerdo también se ha facilitado la circulación de personas y va a unir las diferentes culturas».
Gemma JimenoLicenciada en CC de la Información por la Universidad del País Vasco, Gemma Jimeno se incorporó a ECO3 Multimedia, S.A., en 1998 como Redactora y ha participado activamente en el desarrollo de diferentes líneas de negocio. Desde hace años desempeña las funciones de Editora de los contenidos informativos, de los diferentes productos editoriales de E3 Media.












