‘Pujar la persiana’: comercios que reabrieron tras la dana
La exposición ‘Pujar la persiana’ recoge las historias de los comercios valencianos que volvieron a abrir tras la dana del 29 de octubre de 2024
Volver a abrir un comercio después de una inundación no consiste únicamente en recuperar un local. Significa limpiar, reponer mercancía, reparar instalaciones, asumir pérdidas y, sobre todo, decidir que merece la pena volver a empezar. Esa es la historia que recoge ‘Pujar la persiana’, una exposición que pone el foco en los comerciantes que reabrieron sus negocios después de la dana del 29 de octubre de 2024.
La muestra, impulsada por la Diputación de Valencia junto a la Escola d’Art i Superior de Disseny de València (EASD), y con la colaboración del sector comercial, ha iniciado ahora su recorrido por los municipios afectados. Tras su paso por el MuVIM, la exposición puede visitarse hasta el 31 de octubre en el Mercado de Aldaia.
Más que una cronología de la catástrofe, el proyecto busca conservar la memoria de un proceso mucho menos visible: el de los días posteriores, cuando los propietarios de tiendas, talleres, bares y otros pequeños negocios comenzaron a retirar el barro y a reconstruir sus establecimientos.
El día después de la dana: limpiar para volver a abrir
Las fotografías y testimonios que forman parte de ‘Pujar la persiana’ proceden, en buena medida, de los propios comerciantes. Imágenes tomadas durante la limpieza, la reconstrucción y la reapertura que documentan cómo los negocios fueron recuperando progresivamente su actividad.
El proyecto nació precisamente con la voluntad de reunir ese material y convertirlo en memoria colectiva. Unió Gremial explica que la iniciativa pretende poner en valor el esfuerzo de las empresas y comercios afectados que volvieron a levantar sus persianas tras la dana.
La exposición utiliza además una instalación de madera que evoca la estructura del comercio tradicional y articula las diferentes historias sin establecer una jerarquía entre ellas. El resultado es un relato coral construido a partir de las experiencias de quienes vivieron directamente las inundaciones.
El comercio local como actividad económica y vida de los municipios
La reapertura de un comercio tiene una dimensión que va más allá de la cuenta de resultados.
Cuando una tienda vuelve a abrir, recupera puestos de trabajo, proveedores y clientes. Pero también vuelve a activar una calle, un mercado o un barrio. Es uno de los motivos por los que la recuperación del pequeño comercio se ha convertido en uno de los elementos relevantes de la reconstrucción económica de las zonas afectadas.
La llegada de ‘Pujar la persiana’ a Aldaia coincide, además, con el anuncio de una nueva campaña de bonos comercio de la Diputación de Valencia. La institución provincial prevé aportar 10,5 millones de euros a una iniciativa que pretende generar un impacto económico superior a los 20 millones y que permitirá la adhesión de comercios de 261 municipios y tres entidades locales menores, con la excepción de las cinco grandes ciudades.
La primera edición de estos bonos estuvo especialmente dirigida a las localidades cuyo tejido comercial había sufrido mayores daños por la dana y alcanzó a alrededor de 1.200 establecimientos de 26 municipios.
Aldaia, una de las localidades protagonistas
La elección de Aldaia para continuar el recorrido de la exposición tiene también una dimensión simbólica. El municipio de l’Horta Sud fue uno de los territorios afectados por la dana y se convierte ahora en uno de los puntos de partida de esta nueva etapa de apoyo al comercio de proximidad.
La exposición permanecerá en el mercado municipal hasta el 31 de octubre y tiene carácter itinerante. Los ayuntamientos interesados pueden solicitar su instalación para trasladar estas historias a otros municipios de la provincia.
Para la Diputación, el proyecto permite reconocer a quienes decidieron limpiar y reconstruir sus establecimientos y volver a abrir. Para el sector comercial, supone también preservar una parte de la memoria de lo ocurrido desde una perspectiva diferente: la de quienes tuvieron que volver a empezar desde su propio negocio.
35 años contando la economía que ocurre en la calle
Las historias de ‘Pujar la persiana’ conectan con una realidad que los grandes indicadores económicos no siempre reflejan: detrás de cada comercio hay una empresa, pero también una familia, trabajadores, proveedores y una red de clientes.
La dana dejó una factura material que todavía forma parte del proceso de recuperación. Pero junto a las cifras de daños y ayudas existe otra estadística difícil de medir: cuántas persianas volvieron a levantarse.
Porque, para muchos comerciantes, aquella acción aparentemente sencilla fue el primer indicador de que la actividad económica podía comenzar de nuevo.
Y detrás de cada persiana que volvió a subir hubo una decisión empresarial: seguir.
‘Pujar la persiana’ convierte precisamente ese gesto cotidiano en el protagonista de una exposición que recorre la memoria reciente del comercio valenciano y reivindica su papel en la reconstrucción de los municipios afectados.









