Día Mundial de la Paella: del arrozal de la Albufera a la mesa
Hoy, 20 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Paella. Repasamos su historia, la receta tradicional y donde poder disfrutar de ella.
Cada 20 de septiembre, coincidiendo con la siega del arroz, València se reivindica como capital mundial de la paella. La fecha rinde homenaje al plato más internacional de la gastronomía valenciana y, hoy domingo, tendrá su epicentro en La Marina de València, en la World Paella Day Cup 2026 por el título a la mejor paella del mundo cocinada por un chef internacional.
Más allá de la competición, la jornada es una buena ocasión para volver al origen: a los arrozales de la Albufera, al fuego de leña y a una receta que nació en el campo y ha acabado sentándose en mesas de todo el mundo.
Un plato nacido en el campo valenciano
La historia de la paella está ligada a la del arroz en tierras valencianas. Su cultivo se extendió durante el periodo andalusí en las zonas húmedas del litoral, y la Albufera y sus alrededores se convirtieron con los siglos en el gran arrozal valenciano. Allí, en la huerta y en el marjal, está el origen del plato.
La palabra paella procede del latín patella y, en valenciano, designa el recipiente: la sartén ancha y poco profunda, con dos asas, en la que se cocina. Por extensión, el nombre pasó a identificar el propio guiso. Su origen es humilde. Agricultores y jornaleros preparaban a mediodía, al aire libre y sobre fuego de leña, un arroz con lo que tenían a mano: verduras de la huerta, conejo, pollo y, según la zona y la temporada, caracoles o pato.
Con el tiempo, aquel almuerzo de trabajo se convirtió en la comida de domingo por excelencia, en torno a la cual se reunían familias y amigos. Ya en el siglo XX, el auge del turismo llevó la paella a las cartas de medio mundo y la convirtió en uno de los grandes embajadores de la gastronomía española, aunque también dio pie a infinidad de versiones que poco tienen que ver con la receta original.
La receta tradicional
La paella valenciana tradicional se basa en pocos ingredientes, de proximidad, y en una técnica que no admite prisas. Estas son las cantidades orientativas para una paella de unos 55 centímetros, suficiente para seis personas:
- 600 gramos de arroz de variedad valenciana (bomba, senia o bahía).
- Medio pollo troceado (unos 800 gramos).
- Medio conejo troceado (unos 600 gramos).
- 250 gramos de bajoqueta (judía verde plana).
- 200 gramos de garrofó.
- Un tomate maduro rallado.
- 150 mililitros de aceite de oliva virgen extra.
- Una cucharadita de pimentón dulce.
- Unas hebras de azafrán.
- Sal y agua (en torno a 2,5 litros, según el tamaño de la paella).
- Opcional: caracoles (vaquetas), una ramita de romero o alcachofa en temporada.
- El sofrito de la carne. Con la paella bien nivelada, se calienta el aceite, se añade un poco de sal y se dora la carne a fuego medio durante 15 o 20 minutos, hasta que quede bien tostada.
- Las verduras. Se aparta la carne hacia los bordes y se sofríen la bajoqueta y el garrofó durante unos minutos.
- Tomate y pimentón. Se incorpora el tomate rallado en el centro y, una vez sofrito, el pimentón, que se remueve rápidamente para que no se queme.
- El caldo. Se vierte el agua, se sube el fuego y se deja cocer entre 25 y 30 minutos para que el caldo tome sabor. Después se añade el azafrán y se rectifica de sal: el caldo debe quedar ligeramente salado.
- El arroz. Se reparte el arroz de manera uniforme por toda la paella. Los primeros 8 o 10 minutos, a fuego fuerte; los siguientes 8 o 10, a fuego medio-bajo. A partir de este momento, el arroz no se remueve.
- Socarrat y reposo. En el último minuto se puede subir el fuego para lograr el socarrat, la fina capa tostada del fondo. Si se usa romero, se coloca al final. Antes de servir, la paella reposa unos minutos fuera del fuego.
Tradicionalmente, la paella se cocina con leña, preferiblemente de naranjo, que aporta un aroma característico, y se come directamente de la paella, cada comensal desde su lado.
Club Alcatí, la albufera como punto de encuentro
Pocos lugares permiten entender mejor el origen de la paella que la propia Albufera. En su corazón se encuentra el Club Deportivo Empresarial Alcatí, el espacio en el que Economía 3 celebra sus encuentros de networking empresarial y que abre también sus instalaciones a las empresas que buscan un escenario diferente para sus eventos.
El club se asienta sobre tres pilares: la recuperación de la arquitectura tradicional valenciana, la promoción de la vela latina y la divulgación de la gastronomía propia de la Albufera. Su sede es el Tancat de l’Alcatí, un enclave recuperado como legado arquitectónico. A él se suman dos barracas en El Palmar: la Barraca Fang i Pallús, construida en el último tercio del siglo XX y con uno de los atardeceres más espectaculares del parque natural, y la Barraca del Tío Aranda, de finales del siglo XVIII, que ostenta el mismo rango de protección que la Lonja o la Catedral de València y que solo puede conocerse mediante visitas guiadas.
Eventos de empresa en un entorno único
El Club Alcatí pone estos espacios a disposición del tejido empresarial para reuniones, asambleas, consejos de administración, mesas de debate o cursos de formación, con salas equipadas con proyector y pantalla y servicio gastronómico. Es también escenario de presentaciones de producto, aniversarios y convenciones, en las que el entorno se convierte en parte del mensaje de marca.
Entre sus propuestas destacan las jornadas de team building y las acciones de responsabilidad social corporativa, con actividades orientadas a la mejora del medio ambiente. Y, como no podía ser de otra manera en la tierra del arroz, los talleres y concursos de paellas, una de las actividades más demandadas por las empresas, elaborados con productos tradicionales valencianos y pensados para combinar diversión y competición.
La experiencia se completa en el agua. En el embarcadero del club se han recuperado varios albuferencs, las barcas tradicionales de la Albufera, tanto para practicar la vela latina, catalogada como Bien de Interés Cultural, como para navegar por el lago de forma sostenible con motor eléctrico. Además, la Ruta de las Barracas permite a los grupos recorrer este patrimonio y conocer cómo vivían quienes habitaron El Palmar, dedicados al cultivo del arroz y a la pesca.
Las empresas que eligen el club contribuyen, además, con su aportación económica al mantenimiento de unas infraestructuras que, sin la iniciativa privada, difícilmente se habrían podido recuperar y ofrecer a la sociedad como legado cultural y arquitectónico.
Producto de proximidad
La propuesta gastronómica del club corre a cargo de Cancela, el catering con el que trabaja Alcatí, y gira en torno a la cocina tradicional valenciana y al producto de proximidad. Una filosofía de kilómetro cero que encaja con el propio paisaje: en la Albufera, el arroz que llega a la paella se cultiva a pocos metros de la mesa.
En el Día Mundial de la Paella, el Club Alcatí recuerda que el plato más universal de la cocina valenciana es, ante todo, el fruto de un territorio. Y que pocas formas hay tan eficaces de estrechar relaciones profesionales como compartir una buena paella en el lugar donde nació.
Ana SánchezRedactora licenciada en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera con más de tres años de experiencia en diferentes áreas y medios de comunicación de la Comunidad Valenciana.










