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¿Qué hacen las grandes empresas de la alimentación con los sobrantes?

Seguro que se han preguntado alguna vez qué es lo que hacen las empresas de la alimentación con los sobrantes de frutas y verduras frescas, frutos secos o productos elaborados que son descartados en las líneas de producción por tener un mínimo golpe, no contar con el calibre adecuado o cualquier otro requisito que las empresas recojan en sus protocolos de calidad.

En este sentido, el Consejo de Ministros aprobó en junio, el Proyecto de Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, la primera regulación sobre esta materia que se promulga en España y que tiene como fin reducir el desecho a la basura de alimentos no consumidos y favorecer su mejor aprovechamiento.

Dicha normativa fomenta actuaciones para evitar la pérdida de alimentos en toda la cadena alimentaria, desde la cosecha hasta el consumo.

Las empresas de la cadena deberán contar con un plan de prevención para que, a partir de un autodiagnóstico, adopten medidas para minimizar las pérdidas conforme a una jerarquía de usos en la que tendrá prioridad el consumo humano.

250 € a la basura

Igualmente, y según los datos facilitados por el Ministerio de Agricultura, los hogares españoles tiraron a la basura más de 1.300 millones de kilos de alimentos, una media de 31 kilos por persona, lo que supone unos 250 euros.

Hemos recogido la opinión de empresas del sector agroalimentario, que ya se habían puesto manos a la obra incluso antes de que echase a andar dicho proyecto de ley, como Grupo Fuertes, Bonnysa, Nova Terra Foods, Galletas Gullón o Choví. También hemos hablado con Anecoop para saber qué hacen sus cooperativas y empresas productoras asociadas; una institución pública como Mercalicante; y Fedepesca, que agrupa a empresarios detallistas de pescado y congelados.

Heparina del cerdo

Por ejemplo, el Grupo Fuertes aglutina a ElPozo Alimentación, «la primera industria cárnica en contar con una planta (Hepabiotic) que valoriza el intestino del cerdo para producir heparina, que se utiliza para la prevención y tratamiento de la trombosis», indican fuentes de la compañía.

ElPozo Alimentación, es la primera industria cárnica en contar con una planta que valoriza el intestino del cerdo para producir heparina

Hepabiotic tiene su sede en las instalaciones de ElPozo Alimentación, la empresa más importante del grupo.

La heparina se obtiene de la mucosa intestinal del cerdo. Actualmente se utilizan 6.000 millones de dosis diarias y unos 150 millones de pacientes salvan su vida gracias a este medicamento.

Igualmente, la tiroides de los cerdos se utiliza para extraer la hormona tiroidea y el páncreas para obtener pancreatina con el fin de desarrollar medicamentos que luchan contra la fibrosis pulmonar.

Además, –adelantan las mismas fuentes– «donamos modelos anatómicos de los cerdos para la práctica de profesionales como los cirujanos».

Otro ejemplo de las aplicaciones de los subproductos de los cerdos es la piel de la que se extraen gelatinas y colágeno para uso alimentario.

Aceites naturales de frutos secos

Nova Terra Foods, especialista en el aprovisionamiento, elaboración, acondicionamiento y envasado, además de importación y exportación de frutos secos, frutas deshidratadas, semillas y cereales, ha decidido embarcarse en nuevos negocios, tal y como informa Naike Díaz, su responsable de Calidad e I+D.

Concretamente, y para dar salida a aquellos alimentos con mal aspecto o defectos menores como daños mecánicos del proceso de descascarado o selección, «estamos investigando y haciendo pruebas para lanzar una línea de aceites naturales de frutos secos con ‘prensado en frío’ (de modo que tienen un ciclo de vida mayor y conservan mejor las propiedades nutricionales)», informa Díaz.

En cuanto a los aceites naturales, – revela– «estamos pensando en una línea para alimentación y otra para cosmética, ya que las propiedades para el cabello y la piel son excepcionales».

La compañía de alimentación espera tener varias referencias disponibles durante la segunda mitad del año que viene: «un formato para alimentación, que tenemos previsto comercializar en tiendas gourmet, distribuidores de hostelería e internet; y tres formatos para cosmética, que se venderán en cadenas de cosmética e internet tanto en España como en otros países europeos, así como en Japón y en Corea».

En cuanto a la capacidad productiva, «al ser un producto nicho, comenzaremos con 1.000 litros semanales», corrobora Díaz.

Calor y energía

La empresa hortofrutícola, Bonnysa, que cuenta con una gran variedad de productos divididos en tres grandes categorías –cultivo propio, frutas de importación y productos de innovación–, emplea en su proceso productivo un sistema de cogeneración de alta eficiencia, tal y como argumenta su director comercial, Jorge I. Brotóns.

«Con la cogeneración, –subraya– producimos energía eléctrica (que nos permite autoabastecernos en un 30 %) y también generamos calor para nuestros invernaderos en los meses de invierno. Además, los gases pasan por un catalizador y los reutilizamos en los cultivos para optimizar la fotosíntesis y aumentar la productividad. Energía eléctrica, calor, productividad y aproximadamente 9 millones de kg de CO2 que no irán a la atmósfera».

Bonnysa cuenta también con una planta de biomasa. En este sentido, Brotóns argumenta que aprovechan los residuos generados por los cultivos para producir nuevamente calor y energía, «lo que nos permite minimizar el desperdicio orgánico y podemos utilizar parte de la energía para el consumo propio».

Por su parte, desde Galletas Gullón informan que aprovechan «al máximo toda la materia prima que se incorpora al proceso productivo». De hecho, –aclaran– «se utilizan los reprocesos de estas en un porcentaje de la producción de esos productos para facilitar el aprovechamiento total de dichas materias primas».

En esta misma línea, desde Galletas Gullón clarifican que se garantiza la calidad y seguridad alimentaria en el momento del reproceso. Advierten también que, «en el caso de que haya dudas sobre la usabilidad de estas materias primas o de los productos terminados, se gestiona como un subproducto y como alimentación animal, tanto si está envasado o paletizado como si no. Esto lo llevamos a cabo a través de gestores autorizados y disponemos de los registros sanitarios para esta gestión de subproductos».

En el caso de Anecoop, explica Mari Carmen Morales, su directora de Calidad y Sistemas, «la gestión del producto no apto para su comercialización en fresco por defectos cosméticos o de tamaño y los desperdicios, la realizan nuestras cooperativas y empresas productoras asociadas. Estas destinan sus sobrantes a la industria para la elaboración de conservas y zumos y a la producción de alimentación para animales, fundamentalmente».

Mari Carmen Morales dilucida también que desde Anecoop están trabajando en diversos proyectos para la valorización de residuos como Biopro, de ámbito nacional y «en el que se evalúan las sustancias activas que se han desarrollado a partir de subproductos agroalimentarios mediante procesos de bioconversión y biorrefinería»; Pro-Enrich, cuyo objetivo es similar al de Biopro y que se amplía al marco europeo; o Biowaste2pack, de aplicación de nuevas tecnologías de valorización biotecnológica de biorresiduos para la industria del packaging.

Donaciones a ONG

Desde Choví, empresa especialista en salsas, inciden en que una de las líneas relevantes de su acción social se canaliza a través de donaciones de sus productos a diversas entidades sociales que trabajan para personas en riesgo de exclusión «que han sido las más afectadas por las distintas crisis sanitarias, sociales y económicas que hemos vivido en los últimos años», razonan fuentes de la compañía.

En 2021, Choví ha incrementado en un 47,95% sus aportaciones a los bancos de Alimentos de Valencia, Tenerife (con motivo de la erupción del volcán de La Palma) y Alicante y ONG como Entreculturas. Concretamente, la compañía donó en 2021 un total de 8.778 cajas por valor de 59.883 euros.

Desde Mercalicante, Dolores Mejía, su directora general, informa que realizan campañas de concienciación entre sus usuarios y el consumidor final para favorecer el aprovechamiento de los alimentos, reduciendo así el desperdicio alimentario que contemplan los ODS y que marcan sus líneas estratégicas de RSC. Además, y en línea con Choví, colaboran con el Banco de Alimentos de Alicante, «cediéndoles gratuitamente una de las naves de nuestras instalaciones donde las empresas pueden donar sus excedentes de producción».

Por otro lado, Dolores Mejía revela también que participan en proyectos de investigación e innovación que dan una segunda vida a los residuos «como el de Inescop, desde 2020, que persigue crear materiales sostenibles a partir de fibras recicladas para los zapatos, así como potenciar el aprovechamiento y revalorización de los residuos agrícolas; o el proyecto europeo B-WatersMART con Aguas de Alicante y Cetaqua para el uso de residuos en la mejora de los procesos de codigestión en depuradoras».

Por último, Luisa Álvarez, la directora gerente Fedepesca, la federación que agrupa a los empresarios detallistas de pescado y productos congelados, informa que las pescaderías tradicionales apenas generan desperdicio gracias a las buenas prácticas de sus profesionales, «que saben muy bien qué cantidad de producto deben adquirir para no tener que desecharlo ajustando oferta y demanda diariamente». Además, –continúa– «promueven la salida de productos que no se ajustan a sus estándares de calidad con ofertas, congelando producto, preparando elaboraciones artesanales, dedicándolo al autoconsumo o donándolo a familias que puedan necesitarlo».

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