Isabel Moya, vicepresidenta del CGCOM

Isabel Moya (CGCOM): “Queremos salvar la Atención Primaria y pedimos auxilio”

La crisis sanitaria ocasionada por la covid-19 ha puesto sobre la mesa la falta de recursos humanos que sufre la Sanidad española. Una escasez de médicos que resulta paradójica pues la OCDE refleja que España posee una alta tasa de médicos colegiados, un 15 % por encima de la media europea. La realidad diaria de las administraciones públicas es la tremenda dificultad para contratar facultativos. Los motivos, según la vicepresidenta del CGCOM, Isabel Moya, radican en “la política de gestión de RR.HH. Aplicada en la discordancia de plazas de formación especializada con las necesidades reales y la diferencia excesiva que ha existido durante muchos años en la oferta de plazas MIR”.

Una situación que Moya califica como “de locos”, si a esto se le añade la “increíble pasividad de los gobernantes en impedir la fuga de profesionales que, después de la inversión en formación, no son capaces de fidelizar porque les ofrecen unas condiciones laborales inestables”. Una situación que dificulta en gran medida la capacidad de ofrecer una asistencia de calidad a los pacientes. “Disponemos de poco tiempo para hablar con los pacientes, las consultas están saturadas y cargadas de burocracia. Además, contamos con sistemas de información obsoletos, poco o nada interoperables”, explica.

Digitalización de la Sanidad

Por esta misma razón, la transformación digital es imprescindible en la actualidad en este sector, ya que permite “ahorrar tiempo, eliminando burocracia y tareas automatizadas, aumentar la accesibilidad con los pacientes y mejorar las relaciones entre profesionales de distintas disciplinas”.

En palabras de la vicepresidenta, la pandemia ha servido de catalizador para esta transición digital porque ha puesto de relieve sus ventajas y su aplicabilidad real ante la necesidad de atender pacientes a distancia. “Pero, cuidado. Lo que hemos hecho durante la covid-19 dista mucho de ser una atención adecuada. Solo nos hemos adaptado”, advierte Moya. La telemedicina es una opción más que debe desarrollarse con todas las garantías de la atención presencial, en un marco legal, ético y deontológico definido. Y añade: “La ‘e-consulta’ ha venido para quedarse, pero no para arrasar con la clásica relación médico-paciente”.

Médico utilizando el Big Data en el ámbito de la salud

Especialidades médicas

No solo la pandemia ha puesto sobre la mesa la necesidad de una reestructuración del sector. Los cambios demográficos naturales y la evolución de la medicina obligan a replantear las especialidades más necesarias en la actualidad. “Hacen falta más médicos de Atención Primaria y expertos en cuidados en pacientes frágiles y ancianos. También, epidemiólogos que potencien la prevención y diseñen políticas de respuestas ante emergencias y catástrofes”, apostilla.

Por otra parte, los servicios centrales en los que se basa el diagnóstico de la inmensa mayoría de patologías están “infradotados con grandes listas de espera”. Se necesitan radiólogos y anatomopatólogos para disminuir las listas de espera en diagnóstico.

Con la pandemia también se ha puesto de manifiesto la necesidad de reconocer la especialidad de urgencias y emergencias “considerando que mejoraría la organización, el dimensionamiento y la planificación de estas unidades”. Eso sin olvidar, por supuesto, el papel clave que los médicos de familia tienen en nuestra sociedad. Esta figura puede significar “disponer de una estructura de Atención Primaria potente para coordinar también la salud de la comunidad y lo sociosanitario”.

“Somos un país que exporta médicos formados para después importar otros”

Mención aparte merece el ámbito de la investigación. “Es la gran olvidada y la única forma de evitarlo es incrementando el porcentaje del PIB para igualarlo a países como Alemania, Francia y Portugal, en los que está alrededor del 3 %”. En su opinión, hay que ofrecer facilidades para investigar y documentarse a lo largo de la vida laboral.

Por ejemplo, con horas diarias asignadas a la formación o incentivando a través de objetivos ligados a la investigación dentro de un plan de desarrollo profesional. “Hay que dejar de pensar que es una pérdida de eficacia para las organizaciones o que es una obligación hacerlo fuera de la jornada laboral. Todo lo contrario, la investigación y la innovación permiten a las organizaciones ser líderes y obtener mejores resultados”, comenta Moya.

Absentismo. Sala de espera. Médico. Salud.

El año de la pandemia

Sin ninguna duda, la crisis de la covid-19 ha marcado a esta profesión para siempre. No en vano ha sido el colectivo profesional con la mayor tasa de contagios y fallecimientos: “Hemos perdido a 115 compañeros en el ejercicio de su profesión. También, ha sido impactante para nosotros ver morir a la gente sin poder hacer nada. Ser la barrera de contención de la pandemia durante tanto tiempo y en estas condiciones pasará factura. De hecho, ya hay estudios que definen la repercusión física y psíquica a largo plazo que va a tener la pandemia en nuestro colectivo”.

Por supuesto, ante la adversidad se abren oportunidades y se pueden extraer reflexiones en positivo. Una de ellas es “la inmensa inteligencia colectiva que nuestros profesionales han demostrado”. Además de la “autoorganización, el trabajo en equipo y la generosidad”. Una oportunidad, según Moya, para poner en valor a la profesión y aprovechar para “renovar nuestro sistema sanitario”.

Otra cuestión que ha puesto sobre la mesa esta situación es el impacto en la salud mental que ha tenido la pandemia sobre el colectivo médico. “Con datos tan alarmantes como que el 50 % de nuestros compañeros sufren signos del síndrome de burnout. El 33 % presentan dificultades para dormir. Y alrededor del 33 % también manifiestan su deseo de querer jubilarse”, concreta.

La entrada de urgencias del hospital Clínico de Valencia

¿Cuáles son las necesidades del colectivo médico?

Según la representante del CGCOM, las retribuciones salariales son un gran problema por resolver: “Un médico con la misma cualificación y funciones puede tener un salario distinto según en que CC.AA. trabaje”. Una diferencia que puede ser de hasta 13.000 euros anuales entre la autonomía con mejor salario, Euskadi, y la peor, Murcia.

Una cuestión que se extiende al ámbito europeo. Moya explica cómo en países como Francia este se duplica. O, en el caso de Alemania y Reino Unido, incluso se triplica o cuadruplica, según datos del Ministerio de Sanidad. El último estudio de la OCDE sitúa los salarios de España entre los más bajos de los 37 países miembros. Existiendo una brecha salarial por género manifiesta: solo un 27 % de las médicas supera el tope máximo salarial frente a un 52 % de los médicos.

“La pandemia ha servido de catalizador para la transformación digital del sector salud”

Además de abordar el tema de los salarios, urge acabar con la precariedad laboral que afecta a más del 50 % de los profesionales. El objetivo, argumenta, es intentar recuperar a los aproximadamente 20.000 médicos que han emigrado en estos últimos 15 años. Además, definir un plan de aumento de las plazas MIR que mejore la distribución por especialidades y geografía, según necesidades. También, que permita absorber a ese excedente de 7.500 médicos graduados “que no pueden trabajar”.

Necesitamos un pacto de Estado con visión de futuro y en clave europea, en el que resulte imprescindible la despolitización de la gestión sanitaria y el consenso con los profesionales que estamos a pie de cama y de paciente todos los días”, reclama.

La retención del talento

La retención del talento, por tanto, pasaría por “la voluntad política y marcar una estrategia con dos enfoques”. Estos son: por un lado, aumentar los salarios de los médicos y mejorar sus condiciones laborales; y, por otro, preocuparse de su formación continuada, mejorar su componente investigador y su participación en la toma de decisiones fomentando la autogestión. “Con estas dos líneas de trabajo los médicos no se marcharían de nuestro país porque estas condiciones son las que van a buscar fuera”, resalta.

Respecto a la reducción de la partida destinada a Sanidad en los Presupuestos de 2022 comenta: “Es una noticia pésima porque una reestructuración integral del Sistema Nacional de Salud como la que necesitamos con este presupuesto no verá la luz”.

Entrada Servicio Urgencias La Fe. Sanidad

Auge de la violencia contra médicos

Según explica la vicepresidenta del CGCOM, las agresiones contra el colectivo sanitario han aumentado tras la pandemia. Moya aduce que es imprescindible aunar fuerzas para atajar este problema desde distintos ámbitos. “Desde la educación de la población con campañas de sensibilización, de fomento de la confianza en el sistema y en los profesionales, hasta la formación de los sanitarios en la prevención de estas situaciones conflictivas”, comenta.

Otras medidas que solicitan son la presencia de vigilantes en los centros de salud. Sobre todo, en los identificados como de riesgo y el establecimiento de sinergias con los colegios de médicos y con la figura del interlocutor policial-sanitario para aumentar las denuncias y dimensionar bien el problema con la creación de un registro único que les permita valorar medidas dirigidas y específicas. “Es fundamental remar en la misma dirección”, añade.

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