La conselleria de Agricultura y representantes de la DOP Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó, en el corte tradicional de racimos al arrancar la cosecha. /DPA

Las ventas de uvas para Nochevieja resisten al coronavirus mejor que a la DANA de 2019

Las restricciones por el coronavirus no han frenado las ventas de las uvas para Nochevieja, solo en los envases con una docena para las campanadas tradicionales, pero los consumidores las han comprado igualmente para tomarlas en casa, en este año de la pandemia. En el balance global del año, incluso ha sido una campaña buena para el sector (+10%), sobre todo, después del desastre de la DANA en 2019.

La gente la uva la está comprando igual, en lugar de 5 o 10 kilos para una reunión en su casa, se llevan 2 o 3 racimos para los convivientes“, explica Beatriz Rocamora, directora del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó. No obstante, el toque de queda y las limitaciones de aforo para prevenir contagios de la Covid-19 sí se están notando en el fruto que iba tradicionalmente al canal HORECA (hoteles, restaurantes y cafeterías), en envases con los 12 granos para cotillones, como los vasitos. “Aunque como algunos restaurantes quieren adelantar la Nochevieja por la tarde, no se sabe hasta qué punto van a absorber ese tipo de producto“, ha apuntado Rocamora.

Esta última noche del año se consumirán dos millones de kilos y dos de queda tres procederán del Vinalopó, una comarca alicantina cuya producción se destina tanto al mercado nacional (aproximadamente un 60% del total), como a la Unión Europea y terceros países como Canadá o Sudáfrica.


Suscríbete gratis a nuestra Newsletter
Y recibirás en exclusiva la actualidad económica y empresarial.


“La gente ha estado más tiempo en casa, con el confinamiento, y tal vez hay más concienciación con el producto nacional, de cercanía”, según Beatriza Rocamora

Con una perspectiva más amplia, de todo el año 2020, en la DOP valoran que ha ido mejor que la campaña del año pasado, porque la DANA fue un fenómeno que marcó más incluso que la pandemia: “No pudimos controlar nada, en cambio, este año la climatología ha sido buena y el mercado ha funcionado bastante bien, tal vez porque la gente ha estado más tiempo en casa, con el confinamiento, y tal vez hay más concienciación con el producto nacional, de cercanía, lo que se ha traducido en más demanda interna“.

En resumen, el sector ha vuelto a la “normalidad” con un volumen similar al de 2018, nada que ver con 2019, cuando las lluvias torrenciales y las inundaciones hicieron mucho daño, con mermas en las producciones muy altas, más el coste para sacar la uva limpia… Incluso en algunos viñedos, se quedaba sin cortar. Por suerte, además, este cultivo no se ha visto afectado por enfermedades en diferido causadas por la DANA, como sí ha ocurrido, por ejemplo, en los cítricos, con árboles que siguen muriendo más de un año más tarde de aquellas precipitaciones.

Las repercusiones fueron más bien falta de materia orgánica en el suelo y -aparte de la DANA- la escasez de recursos hídricos, si bien la primavera fue lluviosa y les benefició. Otros problemas más atemporales, no de este año en concreto, son algunas plagas “extrañas” por el cambio climático.

En números, han comercializado un 10% más en esta campaña, a pesar de que se han inscrito 40 millones de kilos en vez de 45 (de un total de 36 operadores), porque la inscripción está vinculada a la contratación del seguro agrario, que se había puesto mal, con bajada de coberturas e incremento de primas y, además, este año coincidió con el confinamiento por el coronavirus, con mayor incertidumbre en el mercado

 

LANTANIA: el futuro en construccion tren-300
ECO3-octubre-2021

Dejar una respuesta

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.