Tras la aprobación de las Juntas de Accionistas

Cuenta atrás a la nueva CaixaBank: Gortázar convencido del acuerdo con empleados

El banco ya trabaja en cuantificar el excedente de plantilla y en las fórmulas más adecuadas desde el punto de vista empresarial y personal: "Necesitamos llegar a un acuerdo para hacer una mejor entidad y lo vamos a conseguir", ha señalado Gortázar

Cuenta atrás a la nueva CaixaBank: Gortázar convencido del acuerdo con empleados

Tras el visto bueno de los accionistas tanto de Bankia, como de CaixaBank a la fusión, la decisión final, según detalló el futuro presidente de la nueva CaixaBank, José Ignacio Goirigolzarri, será responsabilidad del Ministerio de Economía, que a su vez necesitará el informe previo, entre otros organismos, del Banco de España y del BCE, así como de la CNMC.

Salvado ese escollo y una vez que se reciban las autorizaciones, se procederá a realizar el canje de fusión y, en consecuencia, a la negociación de las nuevas acciones emitidas que no implicará desembolsos por parte de ninguno de los accionistas –se ha aprobado una ampliación de capital social en un importe nominal máximo de hasta 2.079 millones mediante la emisión de títulos por el mismo número, de un euro de valor nominal cada uno–.

Si bien, reconoce el consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar –quien seguirá ostentando el máximo poder ejecutivo en la entidad, tal y como mencionaba Goiri al anunciar la fusión“una vez más, uno de los apartados más importantes y más críticos de la reestructuración es la del personal”.

En este punto ya están trabajando: “la deberemos acometer una vez cerrada la fusión legal, y sus términos se negociarán debidamente con la representación sindical. Lo haremos como siempre hemos hecho, con la máxima responsabilidad social, compaginando la necesidad de mejorar la eficiencia y asegurar la sostenibilidad del grupo, con el lógico respeto y consideración por las personas que salgan. En este momento estamos trabajando en cuantificar el excedente de plantilla y en las fórmulas más adecuadas desde el punto de vista empresarial y también personal”, ha reconocido en su discurso durante la Junta.

No obstante, tras las intervenciones de los sindicatos, que han tomado la palabra en calidad también de accionistas del banco, ha ido más allá, subrayando que, como en  anteriores procesos –y CaixaBank ya sabe un poco de esto porque esta será la 85 integración que realice– “nos dejaremos la piel para tratar de conseguir el acuerdo”. “Necesitamos llegar a un acuerdo para hacer una mejor entidad y lo vamos a conseguir”, ha llegado a aseverar el principal ejecutivo.

CaixaBank es consciente de que se anticipa a la ola de concentraciones y propone esta operación “desde una posición de fortaleza”, “gracias al trabajo y a la excelencia de todos los empleados del Grupo” y por ello, reconociendo igualmente la valía del equipo de Bankia desde una “vocación de servicio” y “cercanía al cliente” compartidas, Gortázar quiere fraguar una “entidad única”, donde todos los empleados “tengan las mismas oportunidades y motivaciones sean originarios de una u otra entidad con una base asentada en la meritocracia –en referencia a unificar las condiciones laborales de las plantillas–.

Tal y como se ha referido, el foco último de esa mejora de rentabilidad que aportará la fusión –entre uno y dos puntos porcentuales–, de esa mayor fortaleza y músculo financiero es asegurar la sostenibilidad a largo plazo del banco, con estructuras de costes más eficientes y mayor capacidad de inversión, para apoyar a empresas y familias, así como la inclusión financiera –la presencia bancaria en zonas con escasa densidad de población– y la garantía de “muchos puestos de trabajo”.

“El miope verá únicamente una reducción de puestos de trabajo a corto plazo, que evidentemente la va a haber”, pero ha remarcado Gortázar que esta medida será necesaria para garantizar el mantenimiento de los empleos a largo plazo.

“Tenemos que estar en buena forma porque tenemos que financiar a familias y empresas y por eso necesitamos ser eficientes”, ha añadido el ejecutivo.

Al igual que Goirigolzarri, considera Gortázar  que en este momento, “especialmente incierto”, el futuro se vislumbra en mejores condiciones acompañado del mejor “socio” o “compañero de viaje” posible: “desconocemos la rentabilidad de los próximos años, pero utilizando como referencia los datos del consenso de analistas publicados recientemente, el ROTE [rentabilidad sobre capital tangible] en el año 22, gracias a la fusión se podría situar en niveles del 8% y el beneficio por acción haber mejorado un 28% respecto a permanecer en solitario”.

Y tanto él como Jordi Gual han insistido en que la “vocación y el compromiso social” CaixaBank se mantendrá en un futuro, siendo accionista de referencia la Fundación la Caixa, “con nuestros resultados no solo aseguramos la sostenibilidad del banco si no, la contribución a la obra social”, han reiterado.

Asimismo un accionista ha mostrado su incertidumbre “ante la presencia del Gobierno” en el accionario de CaixaBank –el Frob ostentará un 16%–: “CaixaBank nunca ha sido política, siempre ha estado a favor del pueblo”, a lo que Gual ha contestado que la persona designada por el Frob para formar parte del Consejo de la entidad “cumple con todos los requisitos de idoneidad y dispone de gran preparación técnica”. Además ha recordado la voluntad del Gobierno de desinvertir en un futuro y ha reconocido que la participación de dominicales en función del peso “es muy baja”.

El mismo accionista, un histórico de la entidad, ha pedido a Gortázar que no lleve su despacho a Madrid, “ni vaya a visitar el palco del Bernabeu”. “No sufra”, le ha respondido el CEO, “tengo la suerte de tener un despacho en cada sitio y los voy a mantener, tengo un magnífico despacho en Barcelona, otro Madrid y otro en València que mantendré”.


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