La estimación contable en tiempos de la COVID-19

Manager de Audit& Assurance
Deloitte

El proceso de estimación contable siempre ha constituido un área crítica para los responsables de la elaboración de la información financiera que destinan buena parte de su tiempo y recursos siendo su verificación, generalmente, uno de los principales retos para el auditor.

Este concepto tan difuso de la estimación contable se puede ejemplificar en el juicio de la Dirección a la hora de estimar la presunción del control sobre una sociedad participada, la recuperabilidad de saldos fiscales o comerciales, la consideración del principio de contable de empresa en funcionamiento (“going concern”) según los planes de continuidad del negocio o el posible deterioro implícito que pueda tener el stock de mercaderías de una sociedad cuyas ventas se hayan reducido de forma relevante, entre otros ejemplos.

La Federación Internacional de Contadores (IFAC) se ha hecho eco de dicha preocupación de los usuarios de la información financiera y ha publicado una revisión de la norma de auditoría NIA 540 para establecer unos requerimientos más solidos y un material de aplicación detallado para que el auditor pueda aplicar procedimientos que deriven en una mayor evidencia y de forma ecuánime del escepticismo profesional.

El lector se preguntará: ¿cómo se puede mejorar la evidencia de auditoría y la aplicación del escepticismo profesional en un entorno de incógnitas sociales, económicas y laborales?

Esa pregunta solo puede contestarse con una segunda cuestión, ¿qué herramientas puede tener el auditor para confirmar que la información financiera es razonable? Su respuesta se cimenta en las siguientes claves:
• Comprensión de los sistemas informáticos de la compañía: entender cómo funcionan los sistemas supone conocer cómo estos podrían fallar en beneficio o en perjuicio de la Dirección y qué áreas se verían comprometidas si algo falla, intencionadamente o no.
• Conocer los sesgos de la Dirección: debemos conocer cuál es el contexto en el que se mueve la compañía auditada para saber cuáles son los indicadores financieros relevantes y qué podría beneficiar o perjudicar la credibilidad de la compañía ante los usuarios de la información financiera.
• Entendimiento del control interno: ¿qué sistemas y procedimientos tiene la compañía para evitar el error de incorrección material asociado a la información financiera? ¿qué podría fallar? ¿existe una segregación de funciones que asegure la confiabilidad del proceso de revisión? La respuesta a estas preguntas, a partir de los procedimientos de entendimiento y comprensión que realice el auditor, será clave para entender si puede existir un error y el impacto que dicho error podría tener.
• Subjetividad de la información: ¿se sustenta la estimación en hipótesis, expectativas futuras de mercado, hipotéticas decisiones estratégicas o datos inciertos? La forma en la que la estimación contable se vea afectada por dicha cuestión y las evidencias corroborativas que se puedan obtener serán claves para saber la capacidad del auditor para responder ante ella.
• Complejidad de la información: el número de juicios o hipótesis que la Dirección de la compañía auditada haya realizado y de la que dependa la estimación contable condicionará los procedimientos a realizar por parte del auditor y su capacidad de responder.

El auditor debe basar su actuación en ese concepto etéreo al que se le llama escepticismo profesional. Su aplicación en todos los preceptos de trabajo será la clave en tiempos de la COVID-19 para asegurar la confiabilidad de la información financiera publicada.

El fin del auditor en este contexto no es, por tanto, ser un gurú financiero para poder predecir si la compañía auditada podrá mantener sus cifras de otros años o si va a superar las inquietudes que supone la COVID-19 en el panorama económico y social sino asegurar que todas las posibles incertidumbres y riesgos significativos de negocio sean comunicados junto a la información financiera y analizar y concluir sobre las posibles salvaguardas de la compañía auditada que puedan suponer un factor atenuante de la incertidumbre.

En tiempos de la COVID-19 nada es sencillo ni parece que existan verdades absolutas pero lo que sí sabemos es que el escepticismo profesional tomará un papel vital en el presente y futuro de la auditoría.

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