Encuesta realizada por el proyecto STEP

Solo un 28 % de empresas familiares dispone de plan sucesorio

Las empresas familiares españolas tienden a utilizar un menor número de órganos y prácticas de gobierno de tipo corporativo

Solo un 28 % de empresas familiares dispone de plan sucesorio

Solo un 28 % de las empresas familiares españolas dispone de un plan de sucesión, un porcentaje idéntico al registrado en el conjunto de Europa y en Latinoamérica y que se sitúa dos puntos porcentuales por debajo del registrado globalmente.

Así lo pone de manifiesto un estudio titulado “Las empresas familiares españolas ante el reto de la sucesión: diferentes perspectivas generacionales”, en el que han participado investigadores de las cátedras de la empresa familiar de la Universidad Abat Oliba y la Universitat de València, y también investigadores de la Universidad de Extremadura.

El estudio, correspondiente al ejercicio 2019, se nutre de los datos de una encuesta realizada por el proyecto STEP -siglas en inglés del proyecto Prácticas de Emprendimiento Transgeneracional Exitosas- entre más de 1.800 empresas familiares en todo el mundo, entre ellas 113 españolas. En el caso español han participado empresas mayoritariamente del sector servicios (69 %) y con un volumen de negocios inferior a 5 millones (60 %).

El estudio pone de manifiesto que las empresas familiares españolas tienden a utilizar un menor número de órganos y prácticas de gobierno de tipo corporativo (como consejos de administración, consejos consultivos, presencia de externos o independientes en los consejos, planes de relevo o de igualdad en órganos de gestión, entre otros) en comparación a empresas familiares de otras partes del mundo.

En esta línea, concluye que las compañías familiares españolas están “peor dotadas de estructuras y mecanismos de gobierno corporativo”, si bien resalta su “orientación más fuerte hacia la estructuración del gobierno familiar”, lo que “puede ayudar a orientar y consensuar los procesos de sucesión y a fomentar la participación de la familia y su implicación en las futuras etapas del proyecto empresarial”.

En cuanto a si disponen de planes de emergencia ante hechos inesperados que obliguen a sustituir al directivo actual, un 44 % dispone de ellos, mientras que un 56 % asegura que no. Al ser preguntados sobre si el próximo directivo de la empresa será un miembro de la familia propietaria, un 67 % de los encuestados valoran esa probabilidad con un nivel medio, un 27 % como alta y un 16 % como baja, por lo que la orientación hacia la continuidad familiar es “relativamente” elevada, según el estudio.

Respecto al criterio usado para elegir al sucesor de la empresa, el grado de interés es el criterio más evaluado (39 %), mientras que el segundo criterio más elegido está relacionado con el consenso alcanzado en los órganos de gobierno (25 %) y el tercero alude a su mejor cualificación (19 %). En el caso de España, el proceso de sucesión más común es la sucesión lineal, es decir la transferencia de la empresa desde la generación actual a la inmediatamente posterior, de padres a hijos, con un 45 % de los casos.

En cuanto a los planes de jubilación del directivo al mando, solo un 37 % asegura disponer de un plan premeditado, frente al 60 % registrado en las empresas familiares alemanas, y en España un 72 % de los consultados planea retirarse entre los 61 y los 70 años.

Los resultados muestran que el alargamiento de la esperanza de vida “no parece estar retardando sustancialmente las intenciones de relevo generacional entre las generaciones que actualmente se encuentran al mando”, asegura el estudio, difundido hoy por la Asociación Catalana de la Empresa Familiar, que impulsa cátedras sobre empresa familiar en cinco universidades catalanas.


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