La fusión preocupa por sus efectos en la competencia y la exclusión financiera

La fusión preocupa por sus efectos en la competencia y la exclusión financiera

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) muestra su preocupación por el impacto que la actual tendencia de fusiones bancarias puede tener en el nivel de competencia y sobre todo en el acceso a los servicios financieros en nuestro país, más si cabe teniendo en cuenta que de las seis grandes entidades que sobrevivieron al proceso de fusiones nacido de la última gran crisis financiera (Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Popular y Sabadell) el abanico de elección para los clientes españoles vuelve a recortarse y próximamente solo quedarán tres de ellas.

Para OCU, la fusión entre entidades y la desaparición de un competidor es a priori una mala noticia en un mercado ya de por si bastante concentrado. A falta de un auténtico mercado europeo de servicios financieros que en la práctica no existe, la desaparición de un competidor limita las posibilidades de elección de los consumidores. ¿Las consecuencias? Una subida de precios de los servicios financieros a medio y largo plazo, como se ha podido comprobar después de la crisis financiera. Un problema acrecentado por las trabas que ponen los bancos para trasladar las cuentas de una entidad a otra, tal y como OCU denunció hace poco.

OCU se muestra especialmente preocupada por el efecto que la fusión puede tener en la reducción de oficinas, que probablemente agravará el riesgo de exclusión financiera en que se encuentran muchas zonas de España que no tienen un acceso adecuado a los servicios financieros presenciales.

OCU señala que otro de los efectos inmediatos que puede tener para clientes con fondos en ambas entidades es la reducción de los importes protegidos por el Fondo de Garantía de Depósitos que pasa de 200.000 a 100.000 al tratarse con la fusión de una única entidad.  En este sentido, OCU no es ciega ante el hecho de que este proceso de concentración puede aumentar la fortaleza de las entidades implicadas, lo que, junto a las coberturas que pudiera poner en funcionamiento el Fondo de Garantía de Depósitos en caso de una eventual insolvencia, debiera suponer al menos un bálsamo de tranquilidad para sus clientes y depositantes.

Para evitar el deterioro de la ya exigua competencia, y el riesgo de una creciente exclusión financiera puede provocar esta y otras fusiones -con el más que probable cierre de oficinas que conllevará- OCU pide a las autoridades que estén vigilantes en dos frentes.

Por un lado, impulsando medidas que eviten la exclusión financiera a la que puedan verse abocadas personas de mayor edad o con una menor cultura digital residentes en localidades sin oficinas bancarias para las cuales el uso de la banca electrónica pueda ser problemático.

Y por otro, fomentando, en lugar de poner trabas, a la competencia dentro de Unión Europea. Facilitando la entrada a nuevas entidades competidoras en España que puedan traer productos financieros interesantes para los consumidores españoles siempre que ofrezcan a sus clientes niveles de protección homogéneos a los de una entidad española. Y eliminando las trabas que se les pone en España a los clientes de servicios bancarios extranjeros, para que, en justa reciprocidad sean tratados de igual manera los españoles cuando traten de acceder a otros mercados y no se les exija por ejemplo contar con un domicilio fiscal en el país de destino para contratar una simple cuenta corriente.


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