Regulación del teletrabajo, ¿una oportunidad perdida?

Abogado de Derecho Laboral
Galán & Asociados

El pasado 23 septiembre tuvo lugar la publicación en el BOE del Real Decreto-ley 28/2020 que tiene por objeto regular el trabajo a distancia. Han sido numerosas las peticiones por parte de los agentes sociales de una norma que tratara, con cierta profundidad, esta materia dada la escasa regulación. Pues hasta la fecha, únicamente se hacía referencia en el art. 13 del Real Decreto Legislativo 2/2015, por el que se aprueba el Estatuto de los Trabajadores.

Cierto es que esta regulación era necesaria pero no fue hasta el pasado 14 de marzo cuando nos dimos cuenta de la trascendencia que el trabajo a distancia iba a tener sobre las empresas y trabajadores.

Según esta disposición, que entró en vigor el pasado 13 de octubre, se considera trabajo a distancia cuando el trabajador presta sus servicios desde su domicilio o lugar elegido por él, durante un mínimo del 30 % de su jornada en un período de referencia mínimo de tres meses.

El trabajo a distancia se configura como algo voluntario entre empresa y trabajador y requiere de un acuerdo escrito donde se recojan las condiciones de la prestación laboral tales como horario de trabajo, distribución entre el trabajo presencial y a distancia, lugar desde donde realizará el teletrabajo, medidas de control empresarial de la actividad del trabajador y duración del acuerdo, entre otros. Este pacto será reversible pues deberán constar los plazos de preaviso y la forma en la que empresa y trabajador puedan volver a la presencialidad.

El Real Decreto recoge expresamente que las personas que desarrollen trabajo a distancia tendrán los mismos derechos que tendrían si trabajaran en el centro de trabajo de la empresa.

Concretamente, se recoge el derecho a la dotación suficiente y al mantenimiento de equipos, al abono y compensación de gastos, a un horario flexible, a la protección en materia de prevención de riesgos laborales, a la intimidad y a la desconexión digital. Este último punto refuerza lo ya regulado en el artículo 88 de la Ley Orgánica de Protección de Datos y de Garantía de Derechos Digitales y se alza como un deber de la empresa de garantizar la desconexión digital durante los tiempos de descanso. Especial relevancia cobra el art. 22 que faculta a la empresa a adoptar las medidas de vigilancia que considere oportunas para verificar el cumplimiento por parte del trabajador de las tareas encomendadas, siempre con respeto a la dignidad y teniendo en cuenta la capacidad real de los trabajadores con discapacidad.


“El desarrollo del trabajo a distancia deberá ser sufragado o compensado por la empresa”

Tal y como establece la Disposición transitoria tercera del Real DecretoLey, el trabajo a distancia durante la COVID-19 ha quedado excluido. Ello supone que este trabajo a distancia, implantado excepcionalmente debido a la situación provocada por la COVID-19, le seguirá siendo de aplicación la normativa laboral ordinaria.

El punto más controvertido ha sido el de la compensación de los gastos. Así, el desarrollo del trabajo a distancia deberá ser sufragado o compensado por la empresa. En ningún caso podrá suponer la asunción por parte de la persona trabajadora de gastos relacionados con los equipos, herramientas y medios vinculados al desarrollo de su actividad laboral.

Desde el área jurídico laboral de Galán&Asociados pensamos que es precisamente en este punto donde radica el mayor problema: el pago de complementos salariales en relación a la igualdad y no modificación de las condiciones pactadas. ¿Debe asumir la empresa el coste de la conexión a internet del domicilio del trabajador? ¿Debe asumir parte de los gastos por el consumo de luz de su vivienda? ¿Tendrá derecho el trabajador a reclamar al empresario el plus de transporte?

Aunque es muy pronto para conocer la utilidad y aplicación de esta figura, opinamos que hemos perdido una oportunidad para establecer una normativa más concreta. Existen muchas alusiones en la norma que será a través de la negociación colectiva donde se le vaya dando forma al teletrabajo y que requerirá siempre de la voluntad de las empresas y de los trabajadores.

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