Revista Economía 3

La salvaguarda del ‘interés económico’ de un pueblo

Una fórmula híbrida convertirá esta feria internacionalmente reconocida en una oportunidad para que empresas y comercios de la Comunitat Valenciana abran sus puertas

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Panorámica de Cocentaina. | Foto: J.P. Reina

La Fira de Tots Sants de Cocentaina representa la historia de una localidad montañosa alicantina por mantener una tradición de clara vocación económica. Aunque en los últimos años, el Ayuntamiento ha querido sumar la vertiente cultural y turística, estamos hablando de un evento que se celebra desde 1346 y que este año tendrá que volver a ser un dinamizador comercial sin multitudes por la pandemia. Una fórmula híbrida convertirá esta feria internacionalmente reconocida en una oportunidad para que empresas y comercios de la Comunitat Valenciana abran sus puertas a promociones especiales y, sin duda alguna, abran la ventana virtual a un sentimiento ‘firer’.

No habrá multitudes recorriendo las calles de Cocentaina este año, ni mercadillo medieval en un casco antiguo deseoso de bullicio. No habrá una Fira de Tots Sants como esta próxima de noviembre, porque la pandemia se ha llevado por delante eso que es tan mediterráneo como fenicio: la oportunidad de negociar entre multitudes de opciones.

Tras “674 ediciones, ininterrumpidas únicamente dos veces durante la Guerra Civil, no se podía quedar vacía”, apunta Eugenia Miguel, concejala de Fira del Ayuntamiento de Cocentaina.

Y es que desde 1346 y gracias al privilegio otorgado por Pere el Cerimoniós (II de València y IV de Aragó) para celebrarla ha continuado organizándose hasta nuestros días un evento que ha esquivado “pestes, epidemias, guerras, conflictos sociales, épocas de paz y de progreso y, sobre todo, por la voluntad decidida de un pueblo que, sin olvidar el pasado, busca con trabajo un futuro de superación y de integración social”, tal y como reza en su web.

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La edil de la Fira y la alcaldesa de Cocentaina, durante la presentación de la Fira. | Foto: Joaquín P. Reina

Nació por “interés económico” por San Miguel, explica José Miguel López, una de las voces vivas y autorizadas de la historia del municipio montañoso alicantino, ante una etapa de escasez que vivía.

Hoy, como hace centenares de años, la Fira se enfrenta al reto de ser un polo de atracción comercial y negocio. Además de ser un experimento y una prueba para todos aquellos municipios que han visto como sus ferias han quedado suspendidas o directamente anuladas, porque lo que la ciencia ha demostrado es que el virus SARS-Cov-2 es incompatible con todas aquellas actividades multitudinarias conocidas.

Para salvar la pandemia, el Ayuntamiento ha creado una fórmula híbrida, donde se evitan aglomeraciones pero se mantiene viva la presencialidad. Durante todo el mes de noviembre, el público va a poder visitar comercios, tiendas y empresas de la Comunitat Valenciana adheridos a la Fira –un distintivo corporativo lo visualizará–. Los expositores se convierten en anfitriones del ‘espíritu de la fira’. La única limitación es que tenga sede en las tres provincias de la CV.
En la parte virtual, el consistorio dará difusión mediante geolocalización de estos expositores en la web y se irá informando de las actividades, más restrictivas, pero vivas que se mantiene en espacios de gran valor como el Palau Comtal.

Mantener el motor

En conclusión, la fira estárá en muchos puntos, repartida y obcecada en mantener viva la idea de ayudar a dinamizar el comercio local y en este caso el más cercano.

Por otra parte, será la primera vez que esta gran celebración dure 30 días. Rara vez ha sobre pasado los 15. También a lo largo de su historia ha cambiado fechas, pues se ha ido desplazando desde septiembre hasta Tots Sants en noviembre.
La alcaldesa contestana, Mireia Estepa explica que la apuesta por este modelo presencial es seguro. “Que la feria no pueda vivirse, como otros años en las calles de Cocentaina, no significa que no sea capaz de adaptarse y ofrecer un nuevo modelo, aunque sea una mezcla virtual y vivencia física; pero no podíamos dejar de ofrecer una mínima actividad con el sello de este evento tan valioso”.

En este sentido, Eugenia Miguel argumenta que “normalmente las operaciones económicas no se realizan en esos tres días, sino que la gente acude a la feria de Cocentaina para mirar, comparar y posteriormente ya decide y compra. Queremos que se realice de la misma forma, que la gente que tradicionalmente visita la Fira pueda hacer ese recorrido por los establecimientos y negocios de expositores”.

Fuente de ingresos

Tot aquell que siga bé venedor o bé comprador vaja i torne a la Fira sota la meua protecció”, está escrito en el documento del Privilegio.

La compraventa de todo tipo de mercancías está arraigada en esta feria tal y como cuenta José Miguel López. “Los comerciantes siempre participan y las casas se convertían en tabernas y hospedajes”, añade.


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