Crisis del coronavirus

Ainia controla el SARS Cov2 en superficies y aguas de industria alimentaria

Las superficies contaminadas suponen, después de la vía aérea persona a persona, un medio de transmisión de la Covid

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El laboratorio del instituto tecnológico Ainia ha analizado cerca de mil muestras para el control del virus SARS CoV-2 en superficies y aguas de procesos y residuales, mayoritariamente del sector de la distribución y la industria alimentaria pero también en centros educativos.

Las superficies contaminadas suponen, después de la vía aérea persona a persona, un medio de transmisión de la Covid y detectar la presencia del virus en manivelas, interruptores, pasamanos, carros, mesas y objetos de trabajo es fundamental a la hora de verificar la eficacia de las medidas para prevenir la enfermedad en actividades industriales y en restauración y hostelería, entre otras.

El responsable de seguridad alimentaria de Ainia, Roberto Ortuño, ha sostenido que este control del SARS-CoV-2 en superficies y aguas “es una herramienta insustituible para verificar que las condiciones de las instalaciones y las operaciones de limpieza y desinfección son correctas, y nos permiten realizar las diferentes actividades industriales, de hostelería y restauración con garantías”.

Según datos del Ministerio de Sanidad, el SARS-CoV-2 puede permanecer entre 1 y 2 días en superficies de madera, ropa o vidrio y hasta cuatro días en plásticos, billetes, mascarillas quirúrgicas y acero inoxidable aunque este tiempo puede variar en función de la temperatura y la humedad, según un comunicado de Ainia. Con una temperatura de 22 grados y un 60 % de humedad, el virus sólo permanece activo 3 horas en superficies de papel, pero entre los 21 y los 23 y un 40 % de humedad, se mantiene 4 horas en superficies de cobre, 8 horas en cartón, 48 horas en superficies de acero inoxidable y hasta 72 horas en las de plástico.

Para que la selección de la toma de muestras de control sea eficaz hay que identificar las superficies de mayor riesgo teniendo en cuenta, según Ortuño, “aquellos puntos más expuestos a la contaminación y que, por tanto, se puedan convertir más fácilmente en una zona contaminada”. La metodología de Ainia, validad por el Instituto Carlos III y con índices de fiabilidad del 90 %, se basa en identificar el material genético del virus mediante RT PCR real-time, un proceso en el que el ARN (material genético del SARS-CoV-2) se extrae del virus y se transcribe a ADN (cDNA) para realizar el proceso de PCR a tiempo real.

“La eficacia de las medidas de refuerzo de la higiene que se están tomando en los diferentes sectores de actividad sólo podía validarse hasta ahora, de forma objetiva, mediante indicadores. Estos son muy útiles, pues nos dan una idea de la calidad higiénica del entorno, pero no dejan de ser inespecíficos”, según Ortuño. Ha explicado que “con estos análisis podemos contar con un medio directo para la validación, tanto de las medidas de refuerzo de la higiene implantadas para prevenir la propagación de la enfermedad, como de la eficacia de las operaciones de limpieza y desinfección”.

Por ello, este tipo de análisis resulta de interés para un gran número de sectores y actividades como industrias alimentarias, empresas de productos y servicios de limpieza y desinfección, fabricación de envases y embalajes, cosmética, sector de farmacia y parafarmacia, hostelería y restauración y organismos e instituciones públicas y privadas.

La realización de esta prueba consta de cuatro fases: toma de muestras, extracción del ácido nucleico, RT-PCR y análisis e interpretación de resultados, y en un plazo máximo de tres días las empresas pueden conocer la presencia o ausencia del virus en sus instalaciones. Además, el pasado mes de junio, Ainia amplió su servicio de análisis de detección de SARS-Cov-2 en superficies y aguas de lavado, a aguas residuales, lo que constituye una fuente de información complementaria a la sanitaria para prevenir nuevos brotes de la pandemia.

Según ha explicado Ortuño, la técnica de amplificación y detección es la misma que en superficies y aguas más limpias pero al ser aguas residuales “se debe adaptar el procedimiento de extracción para garantizar una recuperación suficiente”. “Un aumento significativo de la carga vírica en las muestras analizadas de aguas residuales de una zona en la que existan afectados, incluso aunque sean asintomáticos, nos indicará que el grado de afección de la población está aumentando, lo que permitirá tomar medidas para frenar la curva de crecimiento”, ha concluido.

coronito

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