Revista Economía 3 | Agroalimentación

El sector primario es fundamental

Secretario general
La Unió de Llauradors i Ramaders

Una de las primeras conclusiones acerca de esta crisis excepcional de la pandemia de la covid-19 es que el sector primario, que los agricultores y ganaderos, somos y seguiremos siendo fundamentales. No hemos parado ni un instante y hemos sido capaces de producir y abastecer de forma suficiente y ordenada evitando, de este modo, una mayor crisis social aparte de la sanitaria.

Pero nuestra labor no ha sido ni mucho menos fácil en estos últimos meses. Para el correcto desarrollo de nuestra actividad y el posterior abastecimiento de los mercados, hemos sufrido muchas veces la ambigüedad de las medidas o el rechazo en otras. Hay además muchos productores afectados por la crisis sanitaria que lo han pasado y aún lo están pasando mal.

La agricultura y la ganadería no escapan de ese modelo impuesto por las políticas globalizadoras y por las estrategias de grandes empresas que han apostado por la deslocalización y por las importaciones masivas de productos agrarios, ocasionando el abandono de tierras y de cabaña ganadera en nuestros territorios. Resulta más que evidente que esto debe de ser un punto de inflexión para que los acuerdos internacionales que la UE firma con terceros países cambien y dejen de mostrar una laxitud imprudente e intolerable que solo genera problemas de consolidación del modelo agrícola de explotaciones profesionales que garantizan la soberanía alimentaria.


Nuestra sociedad no puede darnos la espalda y debe contar con aquellos que suministramos alimentos de calidad

Desde La Unió de Llauradors i Ramaders reclamamos, ahora más que nunca, modelos agroalimentarios que pongan en valor que los productos tengan la mayor proximidad posible y exigir a las administraciones que antes de firmar cualquier acuerdo realicen estudios sobre los efectos, que comprueben si las producciones son o no deficitarias en el ámbito comunitario y en qué momento en relación al consumo para así alcanzar acuerdos ordenados y no levantar las voces y barreras del proteccionismo extremo que no es positivo para una agroalimentación como la nuestra con vocación exportadora también.

El consumidor valenciano debe concienciarse a la hora de la compra que cuanto más cerca sea lo que adquiere más ayuda a la riqueza de nuestros productores, de nuestros pueblos, al mantenimiento del territorio en el que vive e incluso más contribuye incluso a mitigar el cambio climático.

Todos los agricultores y ganaderos de la Comunitat Valenciana hemos dado y seguimos dando una lección de trabajo y colaboración con la sociedad que nos ha reforzado como colectivo y que espero que sirva para que nuestros gobernantes entiendan que deben escuchar a las personas profesionales del sector agrario para labrar un futuro mejor.

Los que formamos parte de la sociedad valenciana debemos trabajar unidos en propuestas con un enfoque que dé respuestas colectivas en algunos de los principios básicos de un estado del bienestar como son la alimentación, la sanidad, la educación, la sostenibilidad. La sociedad del futuro debe adaptarse a los cambios que nos impondrá la pandemia y trabajar para responder con rapidez para mitigar lo antes posible la amenaza de lo desconocido y gran parte de ello dependerá de la capacidad de disponer de material propio.

Nuestra sociedad no puede darnos la espalda y debe contar con aquellos que suministramos alimentos de calidad, damos sostenibilidad, cuidamos el territorio y el medioambiente y favorecemos al mantenimiento de la población en zonas rurales. Si conseguimos crear modelos propios donde los productores podamos vivir dignamente de nuestro trabajo, evitaremos el brutal coste público que ahora está suponiendo la pandemia de la covid-19 y que vamos a pagar entre todos como sociedad. No podemos dejar abandonados a aquellos que producen aquí para traer los productos desde miles de kilometros.

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