Hoy se aprobará la fusión

Bankia y CaixaBank logran mantenerse en verde en una sesión de caídas generalizadas

Bankia desaparecerá como marca después de su fusión con CaixaBank, poniendo fin a una historia de menos de diez años en la que había logrado reponerse a varios escándalos

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Bankia y CaixaBank han abierto la sesión con pérdidas en una jornada bajista para el sector bancario, en la que el Ibex 35, el selectivo de la Bolsa española, cotiza en rojo tras la reunión de ayer de la Reserva Federal de EEUU. El resto de los principales índices siguen la misma tónica.

Los consejos de administración de CaixaBank y Bankia tienen previsto reunirse hoy para aprobar la fusión de las dos entidades financieras; pero todo apunta que el hecho relevante que deberán comunicar a la CNMV de alcanzarse el acuerdo se producirá la cerrada la sesión de hoy.

A las 10.00 horas, CaixaBank bajaba un 0,20 % y Bankia se dejaba un 0,97 %.

Sin embargo, estas caídas son inferiores a las que registraban otras entidades a esa hora: BBVA perdía un 3,13 %, y Santander, un 2,85 %, los mayores descensos del Ibex en ese momento. Banco Sabadell perdía un 2,31 %, y Bankinter, un 2,01 %.

A esa hora, el Ibex 35 cedía un 1,03 % y perdía el nivel de los 7.100 puntos.

A las 11.30 horas los títulos de CaixaBank se compraban a 2,0560 euros (+0,64%), mientras que los de Bankia lo hacía a 1,4510 euros.

Pasadas las 12.30 horas CaixaBank seguía en verde mientras Bankia se anotaba en rojo, al intercambiarse por 1,4325 euros (-0,45%). Y lo mismo a las 15h. cuando CaixaBank se intercambiaba a 2,0550 (+0,59%) y Bankia se dejaba un 0,24% con un precio de venta de 1,4355 euros.

Ya a las 17 horas, poco antes de cerrar la sesión, ambas lucían en verde: CaixaBank a 2,0620 euros por acción (+0,93%) y Bankia a 1,4430 euros (+0,28%).

De hecho, y una vez cerrada la sesión, han sido los bancos del Ibex 35 que mejor se han comportado hoy, ya que CaixaBank ha subido un 1,08% y Bankia, un 0,10%.

Aparte de estas dos entidades, solo Banco Sabadell ha terminado con ganancias, del 0,08 %. Por el contrario, BBVA ha bajado un 0,45 %; Bankinter, un 1,14 %; y Santander, un 1,96 %.

Desde que se anunciaron las negociaciones de fusión el pasado 3 de septiembre, CaixaBank y Bankia han remontado en Bolsa. Bankia ha pasado de 1,0355 euros por acción a 1,4405 euros, lo que supone un subida del 39%.

Los títulos de CaixaBank han pasado de 1,8155 euros en esa fecha a 2,065 euros al cierre de hoy, un incremento de casi el 14%.

Todo apunta a que desaparecerá la marca Bankia: una enseña con menos de 10 años de historia

Bankia desaparecerá como marca después de su fusión con CaixaBank, poniendo fin a una historia de menos de diez años en la que había logrado reponerse tras los escándalos de las tarjetas black, la propia salida a bolsa o el rescate que puso en jaque al conjunto de la economía española.

Aunque el germen de Bankia se fragua desde 2010, la historia real de la entidad comienza en marzo de 2011, cuando el entonces presidente del grupo, Rodrigo Rato, presenta la marca en un acto multitudinario en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de València.

Un nombre corto y potente, sin ningún guiño a las marcas de las siete cajas que la integraron -Caja Madrid, Bancaja, La Caja de Canarias y las cajas Laietana, Ávila, Segovia y Rioja- y en el que no se dudó en invertir para darlo a conocer.

Sonora fue la campaña de publicidad con la que Bankia se estrenó y que la justicia trata de esclarecer aún si sirvió para que Rato cobrara comisiones en la adjudicación de estos contratos, con anuncios en la calle, en radio y televisión que animaban a ser “bankeros” participando en la inminente salida a bolsa.

El salto al parqué se vivió entonces como una cuestión de Estado y en ese momento pareció que se había saldado con éxito, aunque pronto la operación fue duramente criticada y acabó sentando en el banquillo a la antigua cúpula, que aún sigue esperando la sentencia de la Audiencia Nacional.

Aunque la marca Bankia convivió casi un año desde su creación con la denominación de las antiguas cajas de ahorros en sus territorios de origen, poco a poco se fue imponiendo el nuevo nombre y la idea de que era una nueva entidad, aunque acarreara lastres del pasado.

El debut bursátil de Bankia fue de uno de los grandes golpes para la marca Bankia, pero ni de lejos el único, pues también se vio salpicada por las preferentes; el escándalo de las tarjetas black, que mantiene a Rato en prisión, y por el rescate del grupo.

Es ahí cuando entra en acción José Ignacio Goirigolzarri, que relevó al ex director gerente del FMI en la presidencia de Bankia en mayo de 2012 y planteó una recapitalización de la entidad que obligó directamente a España a pedir apoyo a sus socios europeos para poder destinar más de 22.400 millones a reflotar el grupo.

El banquero optó también por profesionalizar al máximo la gestión: un nuevo consejo de administración y el inicio de una nueva etapa para mejorar las cuentas y reforzar la solvencia, aunque para conseguir todo ello acometió el mayor ERE de la historia de España, casi 6.000 empleados, y echó el cierre a cientos de sucursales.

A pesar de esos duros ajustes, el nuevo equipo trató de marcar distancias con el pasado, quiso dar ejemplo con los sueldos limitados de su cúpula y se esforzó por recuperar el ánimo de sus trabajadores y mantener su clientela.

El lema era “Empecemos por los principios”, que unido a la gestión profesional y a una campaña para librar de comisiones a los clientes más fieles, permitió que la marca Bankia fuera poco a poco ganando prestigio y ganara fuerza tras integrar a BMN, el banco creado por Caja Murcia, Caja Granada y la balear Sa Nostra.

Aunque nunca se desprendió de la losa del pasado y algunos veían en Bankia la vía para impulsar la banca pública, los distintos gobiernos siempre mostraron su apoyo al equipo gestor, que apenas consiguió devolver 3.300 millones de las ayudas -2.122 millones con la venta de acciones y 1.180 millones con el pago de dividendo-.

En los últimos tiempos el banco presumía de solvencia y tenía la aspiración de pagar un dividendo extraordinario de unos 2.500 millones, sin embargo, la pandemia y las malas perspectivas económicas han hecho que esos planes queden en el aire y se opte por la fusión con CaixaBank, lo que supondrá el ocaso de Bankia.

 

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