Castellón tiene 32 de las 72 farmacias de viabilidad comprometida de la Comunitat

Las farmacias rurales reclaman ayudas económicas institucionales para subsistir

Sus ingresos no llegan a los 200.000 euros anuales y sus titulares se ven obligados a cerrar dejando a los pueblos sin el único servicio sanitario de que disponen

Las farmacias rurales están en peligro por la falta de rentabilidad./E.P.

Apoyo económico e institucional es la demanda de la Asociación de Farmacias Rurales de Viabilidad Económica Comprometida (VEC) de la Comunitat Valenciana, que ven como poco a poco se ven obligadas a cerrar por falta de rentabilidad privando a los pequeños municipios en que se ubican del único servicio sanitario del que disponen. Situación que se agrava ante episodios como el de la actual pandemia sanitaria. En Castellón hay 32 de las 72 farmacias rurales y por ello sus representantes han pedido el apoyo de la Diputación de Castellón, que se ha comprometido a buscar soluciones.

El principal problema al que se enfrentan los farmacéuticos que abren sus despachos en el mundo rural es la falta de población, se ubican en localidades de menos de 400 vecinos, que hace casi inviable su negocio, porque, como se apunta desde la Asociación, la facturación anual apenas supera los 200.000 euros.

Actualmente, la provincia de Castellón cuenta con 32 farmacias que sobreviven gracias a las ayudas para farmacias VEC que garantizan un sueldo mínimo a los farmacéuticos en base a la facturación. Las ayudas se conceden a quienes no superen una facturación anual de 200.000 euros, bastante por debajo de la media que facturan las farmacias en España que fue de 912.000 euros en 2018, según la consultora Iqvia-.

Por eso desde la Asociación de Farmacias Rurales-VEC reclaman ayudas económicas a las administraciones para hacer viable su permanencia en el interior y contribuir a frenar el despoblamientos de estos municipios que pierden gradual y progresivamente los servicios e infraestructuras que garantizan su pervivencia, caso de las escuelas, entidades bancarias o farmacias, además de consultorio médico.

La vocal de la Asociación, Paula Mateu, afirma que los ingresos mensuales rondan los 600 euros y pide ayudas económicas para revertir la situación.Pero este colectivo no sólo reclama ayudas económicas sino que pide que se doten a estos municipios de las infraestructuras precisas para gestionar un negocio en plena sociedad de la información. Por ello insisten en reclamar mejora en la conexión a Internet lo que dificulta el trabajo con las recetas electrónicas.

Lamentan que las ayudas que reciben son pequeñas a y dan para poco, ya que no son a fondo perdido y son las mismas que las que se aprobaron en 2011. Por ello hacen hincapié en que se deben implementar medidas tales como la forma de organizar y remunerar las guardias. E insisten en lo complicado que les resulta organizarse para tener vacaciones, porque no encuentran quien quiera desplazarse a estos municipios para trabajar 15 días de sustitución.

En su reunión con la vicepresidenta de la Diputación de Castellón, Patricia Puerta, los representantes de la Asociación obtuvieron el compromiso de que se estudiaría una línea de ayudas económicas para el colectivo.

Asimismo, cabe recordar que el interior de la provincia de Castellón perdió seis farmacias desde 2007 y hay 8 pueblos que no tienen despacho de farmacia.

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