Sector turístico

El 40% de los hoteles de Castellón siguen cerrados en agosto por el efecto de la crisis

Desde la patronal Altur-Hosbec resaltan que los datos de ocupación de agosto son similares a los de julio, pese a ser el mes fuerte de la temporada

Los empresarios hoteleros detectan un importante descenso de la ocupación respecto a años anteriores

Superada la primera semana de agosto los datos de actividad en el sector hotelero de la provincia de Castellón no son buenos. El efecto de la pandemia y las restricciones impuestas al turismo internacional por sus países de procedencia se dejan sentir. Según la patronal Altur-Hosbec el 40 por ciento de los hoteles de la provincia no han abierto sus puertas y los que lo han hecho se plantean una temporada corta que cerrarán en septiembre.

Ante ese panorama, el resto de la actividad que complementa a la hotelera se verá gravemente resentida, como apuntan fuentes de la hostelería y el comercio. Por ello, desde Altur no dudan en señalar que el sector hotelero ha sido uno de los más perjudicados con la llegada del coronavirus a nuestras vidas.

El presidente de Altur, Alexis de Pablo, indica que el mes de agosto, un mes de alta ocupación hotelera y que marca el verano, ha arrancado mal, “la ocupación hotelera en agosto va a ser igual de floja que la de julio “, dato pesimista al que añade otro, que el 40% de los hoteles de la provincia ha decidido no abrir este verano.

La incertidumbre sobre la evolución de la pandemia, en la desescalada, hace que los turistas actúen con cautela y como indica De Pablo las reservas en los hoteles de Castellón se están produciendo con muy poca antelación.

El panorama no es mucho más optimista en la turística Peñíscola, tal como indica el empresario Javier Gallego, que se lamenta de la difícil situación de la Ciudad en el Mar, donde se registró uno de los primeros brotes en esta desescalada.

Gallego señala que hay muchos hoteles de la provincia que no han abierto, pero con la situación actual “habrá hoteles que no aguanten abiertos toda la temporada, hasta noviembre o diciembre, como siempre. Algunos optarán por cerrar en septiembre y eso afectará a los comercios y a la hostelería local, y por consiguiente perjudicaría a la economía local”.

Esta es una temporada turística marcada por las novedades, novedades en su mayor parte vinculadas a la cancelación de eventos, como los macro festivales que dinamizan la económica durante el verano, la suspensión de las fiestas populares y las medidas de prevención en países emisores de turistas, como el británico o francés, que condicionan la llegada de turistas.

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