Tecnología con sello valenciano en el hidrotaxi volador que ha conquistado París

En los próximos meses prevén iniciar el estudio de un barco con capacidad para trasladar a más personas, para lograr un sistema de transporte más competitivo

Aunque son francés e italiano, respectivamente, Francis Hueber y Mario Caponnetto prácticamente pueden considerarse valencianos de adopción y su sello, en forma de tecnología, está presente en la navegación fluvial del futuro, los conocidos como ‘taxis voladores’.

La innovación en el mundo marino siempre ha sido su gran reto y muestra del buen resultado obtenido pueden presumir de haber formado parte del equipo ganador de la Copa América en dos ocasiones.

Precisamente fue la Copa América la que los trajo a València en 2006, y posteriormente y tras su paso por medio mundo, decidieron buscar un emplazamiento para ofrecer su experiencia y conocimiento a todo el sector náutico; fue entonces cuando volvió al recuerdo la ciudad de València que tan bien les había acogido durante más de un lustro.

La empresa de ingeniería y tecnología naval Caponnetto Hueber estableció así su sede en La Marina de València, en la antigua base del Victory Challenge, desarrollando proyectos que van desde barcos de competición a innovadoras soluciones para la movilidad urbana como el SeaBubbles, el hidrotaxi volador que ya está prestando servicio en el Sena y que probablemente se expandirá pronto a otras ciudades que cuenten con río o lago.

Ahora es una de las 10 empresas que acaban de ser seleccionadas en el programa Scale up que promueve el Ivace, con el apoyo del Centro Europeo de Empresas Innovadoras (CEEI).

A través de la consultoría, Caponnetto Hueber ofrece al sector náutico y marítimo simulaciones numéricas, hidrodinámicas y aerodinámicas, así como estudios conceptuales para innovar en la definición de las líneas del barco, del casco o de las propias velas.

“Venimos del mundo de la competición donde lo importante es la velocidad y para ello se requiere la máxima eficiencia, pero esa eficiencia se puede orientar también a los consumos energéticos, a un menor impacto medioambiental, etc.”, explica Francis Hueber en conversación con Economía 3.

Caponetto

De izq. a dcha. Francis Hueber y Mario Caponnetto

– Háblanos de SeaBubbles y de vuestra aportación al proyecto.

– Es una startup francesa que hace unos 4 años empezó a trabajar en su idea de hacer taxis eléctricos voladores. Se trata de un innovador taxi que vuela sobre el agua y es un método de movilidad urbana rápido, silencioso y ecológico.

Uno de los mayores retos a la hora de usar un líquido como medio de transporte es cómo mantener el dispositivo en equilibrio e impulsarlo sin generar impacto ambiental y es ahí donde hemos contribuido.

– ¿Os ha resultado sencillo después de vuestra experiencia en la Copa América o qué dificultades habéis encontrado?

– Nos ha resultado muy sencillo trasladar nuestro conocimiento en el mundo de la competición al mundo industrial.

En una competición dentro de las reglas que se establecen debes lograr el barco más eficiente, en el mundo industrial el objetivo prácticamente es el mismo: analizas el problema o la situación, ves las características del sistema y a partir de ahí maximizas o minimizas las cualidades. Para ello, contamos con programas de optimización de las formas, utilizamos nuestros simulaciones numéricas para probar ideas y mejorar los sistemas y hemos logrado resultados en un tiempo récord, en seis meses estábamos haciendo las primeras pruebas en el lago de Ginebra.

– Y además con gran aceptación y éxito, no solo desde el punto mediático

– Exacto, una de las ventajas es el confort porque las hidroalas tiene un sistema de control electrónico y cada vez que hay una pequeña perturbación se ajustan como los flats de los aviones y el barco está siempre estable con muy poco movimiento ni vertical ni lateral, con lo cual su confort es muy grande.

– ¿ Y por qué volador?

– Porque disminuye la potencia necesaria para su navegación y se puede alcanzar mayor velocidad. Por ejemplo, en el Sena había restricciones de velocidad por las olas que se creaban al navegar. Estos barcos crean muy pocas olas a pesar de su velocidad, algo esencial en lagos y ríos para no afectar a sus riberas.

– ¿Y en qué estáis trabajando ahora en este sentido?

– Este año está previsto que empecemos el estudio de un barco un poco más grande con capacidad para trasladar a más personas, para lograr un sistema de transporte más competitivo.

Además, la compañía cuenta con una línea de I+D orientada al desarrollo de herramientas, códigos, simulaciones para el sector naútico y marítimo, al que según lamenta Hueber “le queda mucho camino para la sostenibilidad”: “tenemos una web donde es posible acceder a estas simulaciones que hemos desarrollado de manera automática, para que, sin ser expertos en estos cálculos, puedan utilizar nuestro conocimiento de manera muy accesible”, explica.

En esta línea, Hueber manifiesta que la compañía logró un proyecto Neotec, que contempla ayudas a fondo perdido de hasta el 70% del presupuesto: “Estamos muy satisfechos con el Proyecto Virtual Intelligence Design Assistant (VIDA) una herramienta basada en simulaciones numéricas. En estos momentos estamos desarrollando metodologías y algoritmos en los que se apoyan los diseñadores o ingenieros navales para la toma de decisiones, sabiendo en qué sentido deben modificar sus diseños buscando la mejora de la eficiencia”.

Pero en un futuro esperan que este sistema se pueda aplicar también a turbinas eólicas, a la aerodinámica de vehículos y aviones, etc. “la perspectiva es ampliar este conocimiento a otros sectores”.

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