El Banco Santander confía en pagar dividendo pese a las pérdidas contables

La entidad fija sobre el beneficio subyacente, que está generando de manera recurrente, el 'pay out' y por tanto, prevé pagar dividendos con cargo a 2020. En cuanto al negocio,el ritmo de crédito no se mantendrá en empresas y ve saldos de hipotecas planos

El Banco Santander confía en poder pagar un dividendo en efectivo con cargo a los resultados de 2020, a pesar de que da por hecho que cerrará el ejercicio con pérdidas contables, pues en la primera mitad del año los números rojos ya han superado los 10.000 millones de euros.

Tal y como han recalcado José Antonio Álvarez, CEO de Santander, esas pérdidas son un apunte en las cuentas que no afectan ni a la liquidez ni al capital, pues llegan tras reconocer, principalmente, la depreciación del valor de sus filiales en Reino Unido, Estados Unidos y Polonia por las peores perspectivas económicas.

La clave para el banco es que el beneficio recurrente ha superado los 1.900 millones de euros en la primera mitad y confía en que siga creciendo trimestre a trimestre, esa es la baza con la que quiere repartir dividendos el próximo año si los reguladores lo permiten.

“Es sobre el beneficio subyacente que estamos generando y esperamos generarlo de forma recurrente trimestre a trimestre sobre el que hemos establecido el ‘pay out’ y por tanto, sujeto a los condicionantes económicos y del regulador, pensamos que podremos pagar dividendos con cargo a 2020”, ha apuntado Álvarez.

Con ese objetivo, el Santander ha apartado desde ya unos 400 millones y quiere reservar más fondos en la segunda mitad del año con la intención de remunerar en efectivo al accionista, al mismo al que quiere ofrecerle nuevos títulos de la entidad como pago del dividendo de 2019 que dejó en el aire al inicio de la pandemia.

Esta propuesta esquivaría el veto del Banco Central Europeo (BCE) de no repartir este año, aunque sea con cargo al ejercicio anterior, dividendos en efectivo, que son los que consumen recursos y el supervisor prefiere que se destinen a apoyar la economía.

Además, el banco ha anunciado todos estos planes sobre la política de remuneración al accionista, al mismo tiempo que mostraba que su solvencia en términos CET1 ha subido al 11,84 % a cierre de junio, en línea con la parte alta de su objetivo.

Aún así el frenazo de la economía por la pandemia se nota en las cuentas del banco y en Europa el beneficio ordinario cayó un 54,3 %, hasta 1.075 millones, tras el incremento de las provisiones para hacer frente al previsible aumento de la morosidad.

En España, el Santander ganó 251 millones, un 64 % menos, y gracias a los avales públicos apoyó con casi 24.000 millones en 150.000 operaciones, lo que contribuyó a un aumento de la cartera de préstamos de 11.000 millones solo en el segundo trimestre, los meses más duros de la pandemia.

Demanda de crédito

Sin embargo, opina Álvarez que la demanda del crédito en los próximos meses no crecerá ni de lejos con la misma fuerza, “los ritmos en empresas no se van a mantener, podremos ver pequeños crecimientos pero no nada que ver con la actividad de los últimos 3 meses derivada de una situación puntual muy extrema”.

En particulares prevén que la dinámica hipotecaria mejore, “pero el crecimiento de saldos podría permanecer plano o algo negativo” y en cuanto al mundo del consumo dependerá mucho de la situación económica “si la economía va volviendo a la normalidad habrá una cierta reactivación pero el escenario actual no favorece demasiado una demanda alegre de consumo”, ha lamentado.

Cierra la puerta a las fusiones

El consejero delegado del Santander, José Antonio Álvarez, ha insistido en que las fusiones no son ahora la prioridad del grupo, ni siquiera las transfronterizas que la propia Ana Botín defendió recientemente.

El foco está puesto en transformar el negocio y reforzar el liderazgo en los mercados en los que opera, a lo que ayudará la digitalización, que se intensificará tras la experiencia de esta crisis y hará que la oficina física siga perdiendo importancia.

Sin embargo, no ha querido aventurar el número o tipo de oficinas que el Santander quiere tener en un futuro en España, donde ahora cuenta con unas 700 cerradas de una red de 3.600 sucursales.

Diversificación geográfica

En Norteamérica (Estados Unidos y México) el beneficio ordinario se situó en 617 millones, un 30,7 % menos, también por las mayores provisiones, en tanto que en Sudamérica bajó un 29,5 %, hasta 1.383 millones, con Brasil una vez más como motor del grupo, con 995 millones, un 32,9 % menos.

En el grupo el margen de intereses se redujo un 8,1 % interanual, hasta 16.202 millones, en tanto que el margen bruto bajó un 7,8 %, hasta 24.436 millones, y el neto o beneficio antes de provisiones cayó un 7,7 %, hasta 11.865 millones, si bien supone un aumento del 2 % en euros constantes.

La tasa de morosidad bajó al 3,26 % desde el 3,51 % del año anterior, con una cobertura para insolvencias que mejoró cuatro puntos porcentuales, hasta el 72 %.

El banco tiene 40 millones de clientes digitales, un 15 % más, y 32 millones de ellos usan las aplicaciones de móviles, un 22 % más.

La eficiencia se situó en el 47,3 % frente al 47,4 % anterior, pero la rentabilidad sobre el capital tangible (ROTE) quedó en el 5,44 %.

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