Cultura

Rafael Solaz: “Sin ilusión, estás anticipando el virus de no vivir”

Escritor, bibliófilo y coleccionista, responde a la llamada de la Revista Economía 3 en su despacho, donde atesora parte de su archivo histórico

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Rafael Solaz, | Foto: Vicente A. Jiménez

En diciembre de 2018 conocí personalmente al escritor, bibliófilo y coleccionista, Rafael Solaz. En su librería de la calle San Fernando de València, me dio el siguiente titular: “Tiene que volver un nuevo humanismo. Creo que va a ocurrir algo. No sé si un gran apagón”, reflexionó. No tuve más remedio que visitarle para retomar la charla donde la dejamos.

Rafael Solaz está acompañado en su despacho por una pequeña parte de su archivo personal. Ese archivo no es una cosa cualquiera. El pasado mes de diciembre, donó a la Biblioteca Valenciana documentos inéditos sobre Vicente Blasco Ibáñez, que incluían correspondencia personal del escritor y una minuta del convenio sobre la traducción de Sangre y arena y A la sombra de catedral al noruego, danés y sueco.

Desde hace años, es muy frecuente encontrar piezas de su propiedad en exposiciones del IVAM o el MuVIM, entre otras instituciones valencianas. Todas ellas donadas o prestadas sin ánimo de lucro. De hecho, pasear entre las estanterías de su lugar de trabajo habitual, situado en un bajo que pasa inadvertido desde la calle, es moverse entre unos fondos documentales que ya quisieran para sí muchos centros culturales públicos o privados. Y hay mucho más repartido entre su casa y su librería de la calle San Fernando, considerada una de las más bellas de España. Googleen y lo comprabarán.

“En estas cajas está toda la obra de Vicent Miquel Carceller“, nos indica Solaz. “Fue el creador y director de la revista La Traca, que al principio fue humorístico-erótica y, a partir de la República, se comprometió cada vez más con la izquierda”. Tras la Guerra Civil, Carceller fue torturado –se dice que le obligaron a comerse ejemplares de su revista– y fusilado en Paterna. “Casi todos los ejemplares los quemaron o destruyeron porque eran motivo de denuncia. Hace poco se hizo una exposición en la Universitat de València sobre La Traca y el 90 % salió de lo que tengo aquí”. Entre otras muchas más cosas, nos muestra un enorme archivo de cartas y postales enviadas por presos de los primeros años del franquismo a sus familias, algunas con ilustraciones a lápiz de una belleza tenebrosa. “Mira, este preso la utilizó para hacer un retrato de su mujer. Me enteré que también fue ejecutado”.

– ¿Cómo consigues este material?
– Muchas veces, alguna familia me dice que tiene alguna cosa de su abuelo o de su padre o las encuentro en El Rastro tiradas. Hay casas en las que la gente no tiene la sensibilidad o sitio y lo tira todo. Va a un contenedor y se pierde para siempre si no es rescatado por alguien que vaya por allí con la bicicleta buscando. Ahora los rastros son un poco distintos, pero me valgo mucho de las redes sociales y de los portales de colección. Ya no hace falta ver presencialmente la pieza que quieres comprar.

– La razón por la que quería volverte a entrevistar fue porque al releer la conversación que tuvimos hace año y medio, me entró un cierto escalofrío: dijiste que “tiene que pasar algo” para que la sociedad vuelva a tener más en cuenta los valores humanísticos. No creo que pensaras en una pandemia, pero el conocimiento de la Historia lleva a atreverse a hacer predicciones de ese tipo.
– Sí. Pienso que la Historia se repite, al menos la Historia Moderna, la de los últimos mil años. Siempre hay acontecimientos muy fuertes que hacen cambiar el pensamiento o, al menos, la forma de vida de los humanos y también de los animales. Por eso dije que tenía que venir algo para hacernos reaccionar. Aunque a medida que avanzan los días pienso que no va a haber muchos cambios, creo que sí que tendremos que acostumbrarnos a eliminar ciertas comodidades como la utilización del coche, cambiar la vida social… No lo sé, no quiero ser catastrofista, todo lo contrario. Si tiene que haber cambios, creo que serán para mejor. Lo malo es que todo vuelva a la normalidad y cuando pase la pandemia, porque vendrá una vacuna, si continua todo igual estaremos abocados al mundo sin sentido. Leí el otro día que algunos científicos hablan ya de la autodestrucción del homo sapiens, que su época ha pasado. Pero bueno, yo soy 100 % optimista, siempre lo he sido y pienso que los que nos van a seguir lo harán bien.

– El optimismo es bastante habitual en los sabios. Yo no soy ni una cosa ni la otra. Por ejemplo, se ha cuestionado la forma de ser mediterránea. Todavía no he vuelto a quedar con amigos ni familiares, y en parte no tengo muchas ganas, porque no sé cómo renunciar por completo al contacto. Si esta pandemia se queda mucho tiempo, ¿cómo crees que afectará a nuestra forma de comportarnos?
– Posiblemente seamos más cuidadosos y más aprensivos. Son unos cambios que se pueden producir. Pero creo que el tiempo a la larga borrará todo eso y quedará todo en el recuerdo. No descarto que muchos nuevos hábitos permanecerán: a lo mejor, que no haya grandes concentraciones en espectáculos o grandes festivales. Y ya, a nivel escolar, se va a explicar a los niños lo que representa una pandemia.


Puedes leer la entrevista completa en la REVISTA ECONOMÍA 3

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