Lecciones a tener en cuanta para el diseño del horizonte 2030

Los datos ante la crisis de la COVID-19

El catedrático de la UV, Emilio Soria Olivas, se pregunta que hubiéramos logrado con una correcta gestión de los datos y apunta las claves para mejorar en el futuro

Una persona recorre la calle con el carro de la compra protegida con mascarilla y guantes en Valencia. EFE/Ana Escobar.

“Ha sido general en todas las administraciones españolas el tremendo desastre en la gestión del dato relacionado con la crisis sanitaria”, así sentencia Emilio Soria Olivas, Catedrático del Departamento de Ingeniería Electrónica (ETSE) de la Universitat de València (UV), la gestión de los datos realizada por los distintos gobiernos de España.

Apunta en su informe ‘COVID-19 y datos: lecciones a tener en cuanta para el diseño del horizonte 2030’ que “se ha comprobado la poca importancia que se le ha dado a tener datos limpios, de calidad, centralizados, con posibilidades de hacer predicciones con ellos de forma rápida, con posibilidad de compartirlos para que la comunidad de científicos de datos existente en España realizara modelos para ayudar a tomar decisiones”.

Asevera el catedrático de la UV que “hemos asistido a un espectáculo lamentable de cifras que implicaban muertos, cifras que implicaban usos de recursos sanitarios, cifras reflejadas de encuestas realizadas sin ningún control, modelos epidemiológicos muy precisos pero que fallaban de forma sonrojante cuando salían las verdaderas cifras y que rápidamente se escondieron debajo de la mesa”. Por ello se pregunta en su informe qué hubiéramos logrado de haber tenido disponible “unos buenos datos, con la cantidad suficiente y estando disponibles para implementar modelos”.

“Debemos plantearnos si nos podemos permitir la gran heterogeneidad en los datos (por ejemplo diferentes hospitales diferentes formatos), que aparezcan trabas al acceso de los datos (no puede ser que existan ‘dueños’ de esos datos); tener diferentes sistemas para cada una de las Consellerias y, sobre todo, una escasez casi absoluta de análisis de los datos que se tienen”, señala Soria.

Además, señala que con un correcto tratamiento de los datos en España, se podrían haber generado herramientas de predicción de las necesidades sanitarias, haber controlado el estrés en la población y en los profesionales sanitarios, haber ayudado en la difusión de información veraz, haber generado instrumentos para controlar las distancias y los aforos o el desarrollo de chatbots avanzados, entre otras cosas.

“Cualquiera de estas aplicaciones no costarían más de dos semanas a un buen equipo de científicos de datos con unos buenos datos en cuanto a calidad/cantidad“, indica Soria y relata que en estos momentos tenemos una sociedad y economía por reconstruir por lo que “todos nuestros pasos deben estar bien fundamentados porque tenemos una oportunidad única de aprovechar esta crisis de salir muy fortalecidos pero hay que ser muy cuidadosos con las decisiones tomadas. Se hace necesario unos buenos cimientos y, sobre todo, preguntar el por qué y el para qué se hacen las cosas”. En esta línea, enumera una serie de actuaciones a emprender para mejorar la gestión de los datos.

  • Plantear una Agencia del Dato. “Estamos en la era del dato y la información; no es posible que se tengan los datos en diferentes Consellerías con formatos diferentes y sin posibilidad de análisis en tiempo real”, expone el catedrático de la UV.
  • Desarrollar un sistema de formación en IA/Datos.  Señala Soria que de la misma manera que se plantea el inglés como herramienta indispensable, el conocer las herramientas asociadas a la IA debe ser igualmente importante si queremos ser referentes en este sentido.
  • Fomentar la creación de start-ups basadas en IA. Actualmente existen incubadoras privadas de este tipo de iniciativas pero una apuesta pública por este campo permitiría tener una participación en ellas de tal forma que habría un retorno al sector público además que crearía una imagen de marca innovadora en la Comunitat.
  • Fomentar la IA en regiones deprimidas. “Tenemos un serio problema de despoblamiento en zonas rurales y estos polos tecnológicos pueden servir de atracción de talento tanto nacional como internacional”, asevera Soria.
  • Fomentar la IA en aplicaciones propias. Hay sectores de la IA que empiezan a despuntar claramente y donde un posicionamiento claro y definido podría ser un referente para otras regiones/países. Entre estas aplicaciones se encuentran la Agricultura/Ganadería y la Salud.
  • Ser pioneros en la Inteligencia Humana-Artificial. Actualmente hay un profundo debate de los problemas de la IA y como ésta encaja con los humanos. Se está investigando en problemas éticos, filosóficos, de sesgo y explicabilidad en los modelos, etc.

Por último, apunta el catedrático de la UV al papel esencial que van a jugar los datos y la IA en los próximos años y advierte que estamos “a punto de perder el tren”. Recalca que “tenemos que funcionar de forma coordinada, usando todos los recursos, asumiendo el papel de líder el sector público (dado el tema tan sensible de los datos) y actuando en todas la líneas (formación/desarrollo/innovación)”.

Concluye que “si actuamos descoordinados, fomentando actividades privadas pero no públicas y empujando una actividad de investigación teórica (y no de desarrollo aplicado) podremos perder el tren de la industrialización de la IA donde se están invirtiendo tantos esfuerzos actualmente”.

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