Webinar promovido por la Fundación QUAES

Navarro: “La Administración debe creer más en la empresa y consultarle antes de decidir”

Cree que a la clase política le ha faltado "madurez" y urge a recuperar la actividad económica, consciente de que "el turista o vendrá aquí o irá a otros destinos"

Salvador Navarro, presidente de la CEV, asegura que entresaca algunas lecciones claras de esta crisis sanitaria, entre ellas que la “Administración debe creer más en la empresa privada y consultar con ella antes de tomar decisiones”, así se ha expresado en el webinar promovido por la Fundación QUAES –impulsada por Ascires Grupo Biomédico– para abordar los retos del coronavirus desde la perspectiva empresarial, sanitaria y científica.

Entiende Navarro que la gran lección la han dado los ciudadanos, los que han aguantado en sus casas el confinamiento, y aquellos trabajadores y empresarios –incluidas las Fuerzas de Seguridad, y los servicios sanitarios y de limpieza–, “que desde el día 1 han estado trabajando sin conocer cómo se controlaba esta pandemia y han sido capaces de responder de la mejor forma posible para seguir prestando servicio al resto de la ciudadanía”.

“El 70% de las empresas de la Comunitat activas durante el Estado de Alarma implantaron medidas de prevención de manera temprana, aun cuando no había EPI suficientes; primero desde el distanciamiento social y la mayor desinfección, hasta proveer a la mayor brevedad posible EPI a los empleados, claramente mostrando la responsabilidad y el compromiso del mundo empresarial y también el de los propios trabajadores”.

Asimismo, ha recordado cómo desde el primer momento los empresarios apostaron por hacer test masivos, “pero hubo una cierta negación por parte de Sanidad para poder destinar los medios que había al personal sanitario”.

Navarro insiste en que en este momento lo importante es el control y el seguimiento de la pandemia: “los ciudadanos y las empresas tenemos que tener la certeza de que la estrategia de diagnóstico, vigilancia y control de la pandemia es la adecuada”, pero a la vez, “reactivar cuanto antes la economía: el binomio salud-economía debe transformarse ahora en economía-salud; teniendo claro que toda empresa debe minimizar en todo lo posible la exposición al COVID-19 por parte de su personal”.

Insta además a la Administración a “ganar en seguridad jurídica” y opina que el mejor mecanismo para poder avanzar es el diálogo social, que, según afirma en esta comunidad “está funcionado bien”.

Si bien, no se muestra convencido de que, “por la polarización de la política española, pueda salir un acuerdo del Congreso para lograr un plan global de recuperación”, lo cual, a su juicio, debe entenderse como un “fracaso”.

“Lo que ha demostrado la sociedad es una madurez que en ocasiones falta a nuestros propios políticos”, ha asegurado.

Ha insistido en mantener medidas económicas como el aplazamiento de las cargas tributarias y la liquidez a las empresas, así como flexibilizar la recuperación de trabajadores en ERTE y poder mantener hasta diciembres los de los sectores más afectados.

Ha animado a trasladar una imagen de España como país seguro y a atraer de nuevo al turismo: “No os quepa la menor duda, si no vienen aquí, los turistas viajarán a otros destinos. Tenemos que tener la convicción de que la Comunitat Valenciana es un espacio seguro para trabajar, para comprar, para viajar…”, ha recalcado.

Los test como medida de control

Desde el punto de vista sanitario, José Ferrer, director médico de Ascires ha insistido en la idoneidad de realizar test en las empresas pensando en esa vuelta a la normalidad “siempre es mejor la medicina preventiva que reactiva”, ha señalado.

Como ejemplo ha mostrado un estudio realizado en una residencia británica en la que estas pruebas revelaron que un tercio de todo el personal (incluidos residentes) era asintomático “y desconocía ser un foco directo de contagio”.

Ha explicado que no existe una única prueba para diagnosticar el coronavirus, sino que hay distintas técnicas que se utilizan según las fases de la enfermedad.

“Durante la primera semana, en la que el paciente puede mostrar síntomas como fiebre y tos, se recomienda el uso de pruebas genéticas PCR, que se realizan recogiendo muestras de la nariz con un bastoncillo para detectar el virus”.

“A partir de la segunda semana pueden detectarse los anticuerpos que nuestro organismo produce para combatir al virus, por lo que pueden utilizarse pruebas de análisis sanguíneo, incluidos los test rápidos, que nos ofrecen una valoración de cómo se defiende nuestro organismo”, ha destacado el director médico.

Según los datos del Ministerio, de una muestra de unas 60.000 personas, el 5% presenta defensas al haber tenido contacto con el virus (seroprevalencia), un 2,5% en el caso de la Comunitat Valenciana. No obstante, Ferrer admite que, según los test realizados en Ascires, “inicialmente el porcentaje se sitúa cerca del 16%, sabiendo que la muestra es mucho más reducida que la del Ministerio y que puede tener su lógica porque en primer término demandaban las pruebas gente que podía haber presentado algún tipo de riesgo. Probablemente, en las próximas semanas el porcentaje del Ministerio aumente y el nuestro decrezca, tendiendo al término medio”.

En cualquier caso advierte Ferrer, no se puede asumir que una inmunidad ahora suponga una protección absoluta a lo largo del tiempo “mientras el virus no mute parece lógico que el paciente siga siendo inmune en sucesivos rebrotes, pero habrá que ser prudente y esperar a ver cómo se comporta el virus”.

Por su parte, Javier Benítez, PhD en Biología y asesor científico de Fundación QUAES, ha insistido en que España debería conocer y prestar atención a la tasa de reproducción de la enfermedad (factor R), que indica a cuántas personas contagia en promedio un contagiado, “algo que hasta ahora no se ha podido medir porque se necesitaban conocer muy bien distintos parámetros, como los test de diagnóstico, con actualizaciones diarias muy completas, datos que hemos empezado a tener recientemente”.

Suscríbete a nuestra newsletter