Revista Economía 3

La emergencia de la cultura online

Cuatro grandes instituciones culturales de la Comunitat –IVAM, CCCC, MACA y Les Arts– hacen un balance de cómo han vivido esta experiencia y de las conclusiones extraídas.

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Los museos, espacios en la red

Durante los terribles días de confinamiento  estricto, el concepto de cultura online cobró un nuevo significado. De mera opción de consumo casero pasó a convertirse en una necesidad para gran parte de la ciudadanía.

En mis años lozanos de estudiante de Historia del Arte, los profesores recurrían a vetustas diapositivas para analizar las obras de los artistas plásticos. Rara era la vez en que no se veían obligados a soltar el latiguillo de “bueno, vista así esta obra tiene poco que ver con cómo se percibe al natural”, pero como suele decirse, por entonces era lo que había.

A principios del Siglo XXI, la oferta gratuita de cultura a través de internet se percibió como una gran amenaza –y no deja de serlo según a qué ámbito artístico nos estemos refiriendo–. Sin embargo, con los años, las instituciones culturales de gestión pública fueron cambiando su punto de vista al contemplar la posibilidad de divulgar su patrimonio, aunque solo fuera con voluntad de aproximación, a través de las pantallas cibernéticas. Como ha sucedido con tantas y tantas cosas en estos meses, quién les iba a decir que la cultura online sería la tabla de salvación para seguir funcionando y que, en algunos casos, sus contenidos serían más visitados que nunca.

Así, desde el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) señalan que “el cierre del museo durante tanto tiempo es un hecho sin precedentes. Además, las circunstancias en las que se cerró, de forma tan repentina e imprevista, supuso un desafío para la institución”. Pero, a finales del confinamiento total, “el balance es extremadamente positivo porque la respuesta de la gente ha sido muy buena. El museo ha estado cerrado pero vivo. Se ha seguido programando y preparando exposiciones, actividades, publicaciones, se han mantenido los trabajos de conservación, archivo, restauración, registro, administración y se ha hecho un esfuerzo de comunicación. Estamos muy satisfechos y esperemos que también lo estén las personas ha podido disfrutar de estos contenidos desde sus casas durante estos días”.

De la experiencia vivida por el museo más relevante de la Comunitat, pasamos al hiperactivo centro público de vanguardia por excelencia, el Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC). Su director, José Luis Pérez Pont, afirma que “hemos desarrollado un programa cultural virtual –#CCCCenCasa– específicamente diseñado para trasladar la agitación cultural del Centre del Carme a los hogares. Una programación diversa para la que hemos contado con la colaboración de agentes del mundo de la cultura desde diferentes ámbitos: la música, la literatura, la poesía, el cine, las artes visuales o la pedagogía”.

En definitiva, “hemos impulsado alrededor de 70 acciones culturales” entre las que se encuentra una decidida apuesta por el arte creada por y para el circuito digital: la convocatoria Cultura Online’ #CMCVaCasa “para el impulso del sector artístico que seleccionará 100 contenidos para su difusión en formato digital”. Pérez Pont remarca que “con estas acciones buscamos dar apoyo al sector creativo, evitando su paralización, y al mismo tiempo dar respuesta a las necesidades de la población, desde la infancia hasta las personas mayores promoviendo el diálogo, la atención y el cuidado a través de la cultura”.

Del corazón de València nos movemos hasta el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA), que destaca por su creciente actividad sin contar con los medios de los dos museos anteriores. El MACA instauró su programa Edición especial online COVID19, donde pusieron al alcance de un clic sus colecciones y talleres, el cual, aunque se valora “positivamente por la estupenda respuesta del público”, también “ha puesto de manifiesto la carencia de medios técnicos y humanos que presentan los museos pequeños con pequeños presupuestos. El trabajo esencial de creación y gestión de contenidos digitales siempre queda sometido a la vorágine del día a día y de la actividad presencial y nunca hay tiempo o medios para llevarlos a cabo”, según subraya a las claras Rosa Mª Castells, conservadora del centro.


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