Crónica del trabajo de los riders durante el estado de alarma

¿Cómo ha sido la pandemia para los riders?

Señala la Cátedra de Economía Colaborativa que empresas como Glovo o Deliveroo "se mantienen atrincheradas defendiendo la uberización del mundo laboral"

Archivado en: 

Los repartidores de comida preparada a domicilio, más conocidos como riders, han sido la punta de lanza del sector de la hostelería durante el estado de alarma. Pese a la labor esencial que en muchos casos estos trabajadores han llevado a cabo los riders han vuelto a ocupar los diarios debido a los periplos que han enfrentado durante las semanas más duras de la epidemia con unas condiciones vitales que continúan siendo insostenibles y que se han visto agravadas tanto por las circunstancias como por las acciones y omisiones de sus empleadoras.

Así lo expone el investigador de la Universitat de València (UV), José Miguel Sánchez Ocaña, quien desde la Cátedra de Economía Colaborativa ha estudiado la situación que han vivido los repartidores a domicilio durante el confinamiento. Se trata de una crónica que abarca los 50 primeros días de estado de alarma en España desde la perspectiva de los riders. En concreto, se pone el foco de atención en aquellas plataformas como Glovo, Deliveroo o Uber Eats que todavía hoy, “en medio del fragor de los pronunciamientos judiciales que reconocen la laboralidad de la relación con sus repartidores, continúan obstinadas en darles el tratamiento jurídico de trabajadores autónomos; se mantienen atrincheradas defendiendo la uberización del mundo laboral”, defiende el estudio.

El relato comienza con la declaración del estado de alarma el 14 de marzo en virtud del Real Decreto 463/2020. Desde los inicios de la crisis sanitaria derivada de la Covid-19 se ha mantenido la actividad económica de reparto de comida preparada a domicilio, el negocio al que se dedican principalmente las plataformas Glovo, Deliveroo y Uber Eats, y pese a que cerraron la mayoría de los bares y restaurantes asociados a estas empresas de reparto, la demanda de quienes mantuvieron la entrega a domicilio aumentó considerablemente. Es así como desde el 15 de marzo los riders continuaron prestando sus servicios. Se abría así la veda para las grandes plataformas dedicadas al negocio de reparto de comida.

El 29 de marzo, cuando se cumplían dos semanas de confinamiento, y tras haberse prorrogado por otras dos semanas el estado de alarma, el Gobierno aprobó el Real Decreto-ley 10/2020, por el que se regulaba un permiso retribuido para trabajadores asalariados dedicados a actividades no declaradas esenciales. De nuevo, el delivery se mantenía como servicio esencial y, en cualquier caso, la norma afectaba exclusivamente a asalariados. Los colectivos de riders que se opusieron a esta decisión no lo hicieron únicamente por considerar que, por momentos, se estaban realizando repartos prescindibles e incluso ilegales (aludiendo al reparto de droga), sino que denunciaron tener que prestar el servicio en condiciones de insalubridad poniendo en riesgo su salud y la de los clientes.

Sin material de protección

Prosigue el estudio de la UV señalando que si ha habido una reclamación de riders que ha destacado sobre las demás es la exigencia de medios de protección de su salud y la de los clientes. La cuestión más sensible en este asunto ha sido la falta de guantes, mascarillas y geles desinfectantes  que la guía del Ministerio señala como necesarios. En el caso de Uber Eats existía un compromiso de  compensar al trabajador los gastos, hasta un máximo de 25 euros, destinados a adquirir ese material,  sin embargo, algunos trabajadores han explicado que son pocos los casos en los que, tras un mes de  vigencia del estado de alarma, habían recibido esta cuantía.

Ante la ausencia de acciones preventivas y de entrega de material de protección por parte de las plataformas, han sido los propios riders quienes han organizado repartos de mascarillas, guantes y geles desinfectantes entre sus compañeros. Así ocurrió en la ciudad de València, donde se han realizado durante el mes de abril gracias al apoyo del Ajuntament de València y a la Generalitat Valenciana.

Reducción de la remuneración

En medio de las denuncias por falta de medidas de protección, Glovo ha reducido a la mitad la remuneración base por pedido de los repartidores en todas las ciudades, señala el informe de la Cátedra de Economía Colaborativa. Los colectivos de repartidores han expresado que, a pesar de que aumenta la remuneración variable que se abona por km recorrido, los cálculos realizados y la realidad demuestran que esta decisión supone una bajada de las tarifas.

Remuneración de los riders de Glovo en València. Fuente: Cátedra de Economía Colaborativa.

Todo comienza en Barcelona, cuando la plataforma lanza un comunicado a los riders en el que les informa que debido a la crisis de la Covid-19, “las distancias recorridas han aumentado”, “hay menos partners activos” (es decir, bares y restaurantes, fundamentalmente) y “la demanda ha sufrido una bajada importante” con lo que se procede a una “modificación en la distribución económica de los parámetros”. De este modo, en la ciudad condal que, hasta entonces, la remuneración base era de 2,80 euros por pedido y, a esto, se añadía 0,34 € por cada kilómetro que recorriera el rider al realizarlo. Tras la modificación, la base es de 1,3 € y la parte variable dependerá de si el trayecto es mayor o menor de 5 km.

Como apunta el informe se trata de una política generalizada de Glovo para todas las ciudades en las que opera, incluida las zonas del área metropolitana de València y otros municipios aledaños en los que opera. “La precariedad inherente a esta forma de trabajo conlleva, entre otras consecuencias, problemas económicos relacionados con la escasa remuneración, pero también con la dificultad para acceder a prestaciones sociales”, apuntan desde la UV. Esta cuestión llevó a estos colectivos a organizar cajas de resistencia que pudieran brindar apoyo económico a los repartidores que lo necesitaran, tal y como hemos podido comprobar en las redes sociales de colectivos como Riders x Derechos y Free Riders.

Huelgas y manifestaciones

Todas estas circunstancias han llevado a los colectivos de riders y a algunas centrales sindicales a convocar huelgas y manifestaciones durante la vigencia del estado de alarma, suscitando nuevas reflexiones jurídicas de gran calado constitucional. Las huelgas fueron convocadas para algunos días y tan solo en la empresa Glovo. Las manifestaciones se habrían desarrollado, mayoritariamente, el 1º de mayo de forma rodada empleando las bicicletas y motocicletas dedicadas al reparto. Pero los riders se encontraron, de nuevo, con escollos derivados tanto de ser considerados autónomos por la plataforma como del régimen jurídico del estado de alarma.

Y es que, por un lado, aunque el derecho de huelga ha permanecido plenamente vigente en tiempos de la Covid-19, los trabajadores autónomos no tienen reconocido tal derecho, por lo que los paros de su actividad pueden repercutirles negativamente. Por otro lado, las manifestaciones convocadas fueron prohibidas por las Delegaciones del Gobierno, a pesar de que ese derecho fundamental no ha estado jurídicamente suspendido y de que su limitación solo puede realizarse atendiendo al principio de proporcionalidad. Ahora bien, aunque con argumentos discutibles, estas decisiones prohibitivas han sido refrendadas por los Tribunales Superiores de Justicia (salvo el de Aragón) y, en parte, por el Tribunal Constitucional.

El aluvión de adversidades solo encontró un atisbo de luz a finales de abril, cuando el Juzgado de los Social n.º 2 de Zaragoza declaraba relación laboral el vínculo entre Deliveroo y los 57 repartidores de la ciudad. Esta sentencia se suma a otras que se pronuncian en la misma dirección y que han escorado mayoritariamente las soluciones judiciales a favor de los riders. “En cualquier caso, los trabajadores demandan una regulación que los ampare y que les exima de estar reclamando constantemente sus derechos ante la Inspección de Trabajo y los Tribunales”, concluye el estudio de la Cátedra de Economía Colaborativa.

coronito

Suscríbete a nuestra newsletter