Crisis coronavirus

CSIC dice que playas y piscinas son seguras: “El riesgo no será superior a ir por la calle”

Joan Grimalt subraya que, si se mantiene la distancia de dos metros entre las personas, es "muy improbable" que haya ningún contagio

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Playa en València. | Foto cedida por Visit València

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han garantizado que el baño en playas y piscinas en las que se cumpla la distancia de seguridad de dos metros es seguro. Joan Grimalt, profesor del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), asegura que el riesgo “no será superior a tener un contagio yendo por la calle”. “La seguridad absoluta no la tenemos nunca, pero es muy improbable que haya ningún contagio”, subraya.

“En las piscinas hay manuales y los gestores han descrito que el aforo a la piscina se tiene que disminuir y mantener la distancia de dos metros. En la playa habrá que señalar de alguna manera los espacios disponibles. Con esto sí es seguro, no habrá riesgo superior que en la calle. Es muy improbable”, destaca. A este respecto, considera que es “más difícil” ejercer este control de aforo y distancia en las playas, pero señala que la ciudadanía debe ser comprensiva.

Grimalt es uno de los investigadores que participaron en el Informe sobre transmisión del SARS-CoV-2 en playas y piscinas del CSIC. Este documento explica que, en actividades recreativas, la infección por SARS-CoV-2 por contacto con el agua de condiciones estándar para el baño es “muy poco probable”, aunque advierte que estas actividades “generalmente implican una pérdida de las medidas recomendadas de distanciamiento social”.


Grimalt (CSIC): “El aforo de playas y piscinas se tiene que disminuir y mantener la distancia de dos metros”

Así, el informe del CSIC detalla que en piscinas y spas, como utilizan agentes desinfectantes, “la concentración residual del agente de desinfección presente en el agua debería ser suficiente para la inactivación del virus”. Además, en cuanto a las playas, aunque actualmente no existen datos de la persistencia de este coronavirus en agua de mar, “el efecto de dilución y la presencia de sal son factores que probablemente contribuyan a una disminución de la carga viral y a su inactivación por analogía a lo que sucede con virus similares”.

“Tanto las piscinas como el agua de mar son seguros”, garantiza Grimalt. Así, detalla que las piscinas, por normativa sanitaria, deben tener un nivel de cloro libre en el agua de 0,5 mg/litro. “Este nivel ya es suficiente para eliminar virus de la COVID-19. Lo único que hay que asegurar, por parte de los gestores de las piscinas, es que haya este nivel de cloro libre siempre, independientemente del número de personas que nadan en el agua”, precisa.

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Joan Grimalt, profesor del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC)

A este respecto, indica que las grandes piscinas suelen tener dosificadores automáticos de cloro, que realizan este proceso de forma continua, mientras que las más pequeñas deberán hacer más controles durante el día para asegurar que nivel de cloro sea el necesario.

Asimismo, en cuanto al agua de la playa, apunta que la sal “destruye el virus”, aunque admite que una de las posibles vías de contaminación de playas y ríos son los efluentes procedentes de las estaciones depuradoras de aguas residuales. “En teoría, donde hay gente que nada, el impacto de aguas residuales tiene que ser bajo. Cuando una persona tiene este coronavirus, sus heces tienen muchos virus de SARS-CoV-2. Esto pasa a las aguas residuales y a plantas de tratamiento, que eliminan bacterias, pero no está definido que tengan que eliminar este virus”, explica.

“Hoy por hoy, el objetivo de estas plantas es eliminar muchas bacterias y virus. Muy probablemente, en este proceso el virus en buena medida desaparece. No existe ningún caso en el que se haya documentado que trabajadores de plantas de tratamiento de aguas residuales se haya contagiado por presencia de COVID-19 en plantas de tratamiento. Pero, evidentemente, si nadamos en un agua que recibe fuentes de plantas de tratamiento, es un sitio bastante poco adecuado”, matiza.


Grimalt (CSIC): “En el agua de pozas, ríos y lagos no hay compuestos añadido que perjudiquen al virus; dentro de que es un nivel de contagio bajo, es donde es más factible que se produzca”

El profesor del CSIC también indica que no es necesario desinfectar la arena de playa, puesto que este virus sobrevive en superficies lisas, según los estudios. “La arena no es lisa y, además, tiene mucha sal, porque está bajo la influencia del mar. La radiación ultravioleta solar también perjudica al virus; en verano, en muchos sitios la arena se pone muy caliente, lo que va en contra de que el virus sobreviva”, expresa. Sin embargo, puntualiza que sí que hay que desinfectar las aceras y las superficies edificadas alrededor de la playa, además de los escalones, barandillas, palos de madera, y la parte metálica de las duchas.

Respecto a las aguas menos seguras, Grimalt señala que son las de ríos, lagos, pozas y aguas remansadas de agua dulce y no tratada, pues la supervivencia del SARS-CoV-2 “puede ser superior a la que se produce en piscinas y en el agua salada”, por lo que anima a extremar las medidas de precaución para evitar aglomeraciones.

“Aunque este virus se transmite poco por el agua, en estas aguas de pozas, ríos y lagos es donde no hay ningún compuesto añadido al agua que perjudique al virus. Por tanto, es donde, dentro de que es un nivel de contagio bajo, es donde es más factible que se produzcan. Es mejor ir a nadar a un sitio donde haya desinfectante o agua salada”, aconseja el profesor del CSIC.

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Laboratorio del CSIC.

En cuanto a los aerosoles formados por las olas y el viento, según el informe del CSIC “representan una gran fuente natural de partículas en el aire que podrían transportar el virus  por este medio por lo que una distancia segura sería superior a los dos metros recomendados en ciudad”. Grimalt apunta que esto es cierto, pero puntualiza que hay una dilución del virus.

“Es verdad que las microgotas pueden viajar más lejos, pero hay dilución. El aerosol marino es la evaporación de microgotas del mar, que tienen sal y la sal se carga el virus. Siempre que haya viento, la distancia de dos metros quizá es insuficiente, pero es difícil de decir. Si todos estuviéramos separados dos metros, la posibilidad de contagio sería muy baja. En la playa yo diría que menor, porque el aerosol marino también tiene sal”, manifiesta Grimalt.

Por otra parte, señala que desde el CSIC están escribiendo propuestas para estudiar la supervivencia e infectividad del SARS-CoV-2 en aguas marinas y dulces, los aerosoles formados en estos lugares y en las arenas, aunque precisa que los estudios de mayor prioridad son los relacionados con los efectos sobre la salud.

coronito

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