Impacto de la crisis

El sector de la flor pierde 11,5 millones en la provincia de Alicante

La cancelación de eventos como Semana Santa y otros suponía que entre los meses de marzo y abril se concentrara el 75% de las ventas

El sector de la flor, planta ornamental y viveros de la provincia de Alicante registra pérdidas de alrededor de 11,5 millones de euros, al concentrar entre los meses de marzo y mayo el 75 % de las ventas anuales. Según un comunicado del sindicato agrario La Unió de Llauradors i Ramaders, en estos meses de primavera coinciden el mayor número de las fiestas (salvo la de Todos los Santos) como las Fallas, las procesiones de Semana Santa, las Hogueras o la llegada de la propia estación primaveral.

“El hecho de que los establecimientos de este tipo se encuentren cerrados en toda España y la cancelación de pedidos internacionales dejan en una situación alarmante a los productores con unos viveros repletos que deberán destruir”, han advertido desde La Unió. El sindicato ha señalado que “en países como Holanda o Alemania se ha considerado como un bien de primera necesidad” pero ha lamentado que “pero aquí no”.

El primer cálculo de las pérdidas directas que la crisis sanitaria del COVID-19 deja por el momento en el sector agropecuario de la provincia asciende en total a unos 22 millones de euros (casi 65 en el conjunto de la Comunitat Valenciana). Los sectores más perjudicados son aquellos cuyos principales clientes están en actividades declaradas como no esenciales.


El problema ya no se da sólo con la producción actual y los ingresos que pueden perder sino en lo que tienen que plantar para el futuro con la incógnita de desconocer cuándo volverá todo a la normalidad.

Los productores de hortalizas de invierno (fundamentalmente alcachofa, coliflor y brócoli, aunque también otras) tendrán unas pérdidas estimadas unos 5,8 millones de euros en la provincia. Los daños se refieren a la producción perdida por no poder venderse, pero también a la industria que era una válvula de escape en algunos cultivos como la alcachofa y que funciona a medio gas.

De ahora en adelante

Todas aquellas personas que producían para el canal Horeca (hoteles, restaurantes y cafeterías), así como comedores o para los mercados no sedentarios, no tienen en estos momentos salida para sus producciones ante el cierre de los mismos y la cancelación de actos. La gran mayoría tiene como salida a esta situación destruir sus producciones en los campos.

El problema ya no se da sólo con la producción actual y los ingresos que pueden perder sino en lo que tienen que plantar para el futuro con la incógnita de desconocer cuándo volverá todo a la normalidad.

Subsectores ganaderos como el ovino-caprino o el vacuno son los principales damnificados por COVID-19 con pérdidas estimadas en función de los dos meses de confinamiento (marzo y abril) y también de su repercusión a lo largo de todo el año.

La venta de corderos, cabritos y carne de vacuno ha descendido de una forma alarmante y fuera del consumo de la restauración ante el cierre de restaurantes, en los hogares se decanta por otro tipo de carnes más baratas como el pollo o el cerdo.

La pandemia también afecta de forma considerable a los productores de ovino y caprino de leche, cuya producción iba destinada a la elaboración de quesos o yogures y que se han quedado sin salida comercial ante el cierre de restaurantes y mercados ambulantes. Al suspenderse todos los festejos taurinos, los ganaderos de vacuno de lidia se han quedado sin nada y con la incertidumbre de cuando volverá la normalidad.

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