Declaraciones de la economista jefe

La OCDE pide a los gobiernos que actúen con medidas fiscales ante el COVID-19

La OCDE recorta sus previsiones de crecimiento global a su nivel más bajo desde 2009 y destaca que no basta con lo que los bancos centrales puedan hacer

La economista jefe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Laurence Boone

La OCDE advierte de que la necesaria intervención de los bancos centrales para garantizar la liquidez del sistema financiero no es suficiente para contener los efectos del coronavirus en la economía y pide a los gobiernos otras medidas fiscales de forma rápida y enérgica.

“Esta no es una crisis que los bancos centrales puedan salvar”, ha subrayado la economista jefe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Laurence Boone, en la presentación este lunes de sus previsiones económicas intermedias.

Boone ha insistido en la importancia de asegurar la liquidez de los mercados para que a los problemas de la epidemia no se añada una crisis financiera. Pero ha destacado que no basta con lo que los bancos centrales puedan hacer en ese terreno. “Los gobiernos deben actuar de inmediato para contener la epidemia, apoyar el sistema de atención médica, proteger a las personas, apuntalar la demanda y proporcionar líneas financieras a los hogares y las empresas más afectadas “.

En este sentido ha concretado que los gobiernos deberían implementar medidas fiscales y presupuestarias temporales para amortiguar el impacto en los sectores más afectados por la recesión, como los viajes y el turismo, y las industrias automotriz y electrónica. “Se debe proporcionar liquidez adecuada para permitir que los bancos ayuden a las empresas con problemas de flujo de efectivo mientras se aplican medidas de contención”, ha agregado.

La OCDE estima que medidas macroeconómicas de apoyo de la actividad contribuirían al restablecimiento de la confianza y de la demanda cuando haya una remisión del COVID-19.

La OCDE recorta sus previsiones de crecimiento global a su nivel más bajo desde 2009

En su escenario de base en el que el pico de la epidemia se alcanzaría en China durante este trimestre y en otras partes del mundo su propagación sería más moderada, la economía global crecería este año un 2,4 %, cinco décimas menos de lo que la organización había estimado en noviembre.

Pero el impacto del coronavirus podría reducir ese crecimiento a la mitad en 2020, en otro escenario más adverso, de forma que quedaría en el 1,5%, y tanto Europa como Japón podrían caer en recesión.

“Un contagio más amplio en toda la región de Asia-Pacífico y en las economías avanzadas, como ha sucedido en China, podría reducir el crecimiento mundial a un mínimo del 1,5% este año, reduciendo a la mitad la proyección fijada en noviembre pasado. Las medidas de contención y la pérdida de confianza afectarían a la producción y el gasto y llevarían a algunos países a la recesión, incluidos Japón y la zona del euro”, ha concretado.

Según Boone, los sectores más afectados son los relacionados con los viajes de negocios y de estudiantes, el equipamiento informático, el automóvil, el farmacéutico, las actividades de ocio, la educación, así como todo lo relacionado con los eventos colectivos.

Incluso en el mejor de los casos de brotes limitados en países fuera de China, se espera una fuerte desaceleración en el crecimiento mundial en la primera mitad de 2020 a medida que las cadenas de suministro y los productos básicos se vean afectados: “el turismo cae y la confianza se debilita, por lo que el crecimiento económico mundial podría caer al 2,4% durante todo el año, en comparación con un 2,9% ya débil en 2019. Para 2021 esperamos que aumente a un modesto 3,3%”.

Por su parte, como ya adelantaba este medio, las perspectivas de crecimiento para China se han revisado a la baja bruscamente a menos del 5%, después del 6,1% en 2019.

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