Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie)

La Comunitat reduce en un 15,7 % sus parados de larga duración desde 2013

Las diferencias entre comunidades autónomas se han incrementado 28,4 puntos porcentuales y el grupo poblacional más vulnerable tiene más de 50 años

Parados

Los parados de larga duración de la Comunitat Valenciana (aquellos que llevan buscando empleo más de un año) se han reducido en un 15,7 % en el periodo de 2013 a 2019. En 2013, este tipo de desempleados eran el 59,7 % del total de parados de la Comunitat; mientras que el pasado año suponían el 44 %, según los datos del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) sobre la evolución del paro de larga duración en las comunidades autónomas.

A nivel nacional, los parados de larga duración se redujeron en un 14,08 %, pasando del 58,4 % al 44,3 %. En concreto, afectaba a 3,5 millones de personas hace siete años; mienrtas que con la recuperación económica se ha producido un proceso de persistencia en las cifras de este colectivo poblacional (casi 1,5 millones de personas en 2019).

Las consecuencias del paro de larga duración desde el punto de vista económico son especialmente relevantes, pues conduce a la obsolescencia del capital humano acumulado y a la pérdida creciente de competencias a medida que aumenta el tiempo en situación de desempleo, apunta el informe. Este proceso dificulta la reincorporación al mercado de trabajo al acentuarse el desajuste entre las habilidades de los individuos en paro y las que demanda el mercado, entre otros motivos.

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Parados de larga duración | Ivie

Desde el punto de vista social e individual, indican que las consecuencias son igualmente graves, pues el desempleo de larga duración es “puerta de entrada a la pobreza y la exclusión social, al aislamiento y al empeoramiento de la salud mental del parado”. La tasa media de paro en España en 2019 se situó en el 14,1 %, el doble de la que muestra el conjunto de países que forman la UE.

“Esta situación es el reflejo de un deficiente funcionamiento del mercado de trabajo, condicionado por las relaciones entre los agentes que participan activamente en él, las regulaciones y las instituciones socioeconómicas, que afectan a los salarios y a la productividad del trabajo”, afirman. El colectivo de parados de larga duración experimentó un importante crecimiento desde el año 2008 hasta 2014, pasando de un 21,4 % sobre el total de parados a un 61,8 %.

En este contexto, señalan que aunque en 2019 ese porcentaje se ha reducido hasta el 44,3 %, “todavía queda mucho margen de mejora”. “Además, el porcentaje de parados que lleva en esa situación 4 o más años, y que es muy probable que hayan entrado en una situación de desánimo en cuanto a la posibilidad de encontrar empleo, ha adquirido un peso notable, al suponer en 2019 un 18,1 %”, lamentan.

Por su parte, el colectivo que lleva parado entre 2 y 4 años supone un 12,4 %, aunque se observa una reducción en los últimos años. En cuanto a los parados que llevan buscando empleo entre 1 y 2 años, representan el menor porcentaje de los parados de larga duración. El volumen en las cifras de desempleo de larga duración, incluso en el periodo de recuperación económica y pese a su descenso, “parece indicar una cierta persistencia en este tipo de desempleo”, consideran.

Aumentan las diferencias por CCAA

Las diferencias regionales en el porcentaje de parados de larga duración respecto del total de parados han crecido entre 2013 (año en el que el desempleo alcanzó su mayor valor) y 2019. Mientras que en 2013 las diferencias llegaban a alcanzar los 15,9 puntos porcentuales, en 2019 ascienden a 28,4 puntos porcentuales. En el lado más positivo se encuentra Baleares, con un porcentaje de parados de larga duración del 26,3%, mientras que Asturias registra el mayor porcentaje de personas en situación de desempleo durante más de un año (54,7%).

Aunque en este último lustro se ha producido una disminución generalizada de los parados de larga duración en todas las regiones españolas, la intensidad ha sido muy diferente dependiendo de la comunidad autónoma. Así, mientras en Baleares la reducción ha sido de 21,4 puntos porcentuales, en Extremadura o Asturias tan solo se han registrado disminuciones del 3,5 pp y 6,1 pp, respectivamente. A pesar de la caída del porcentaje de parados de larga duración, en 2019 todavía supera el 50% en dos comunidades autónomas (Asturias y Extremadura).

El grupo poblacional más vulnerable en términos de parados de larga duración es el que tiene más de 50 años. Entre 2013 y 2019, el desempleo de larga duración se redujo en todos los grupos de edad considerados. Sin embargo, el que menos se ha beneficiado de la recuperación económica en estos términos es el que más cargas familiares posee y, además, debido a su edad, el que más complicada tiene su reincorporación al mercado de trabajo. En 2019, el 60,4 % de los parados mayores de 50 años lleva en esta situación más de un año, mientras que para el grupo de población más joven, esta situación se da en el 29,3 % de los parados.

Disparidad según cualificación

Asimismo, la cualificación es una de las variables que más influye en las condiciones del paro de larga duración independientemente de la fase del ciclo económico. Los parados con el nivel de estudios terminados más bajo, hasta estudios secundarios obligatorios, concentran el mayor porcentaje de parados de larga duración tanto en 2013 como en 2019, con valores del 62,7 % y 47,6 % respectivamente. Sin embargo, los desempleados con estudios universitarios presentan los menores valores, del 39,5 % en 2019, y pese a no ser en absoluto reducidos, la formación se configura como uno de los mecanismos más determinantes para tratar de escapar de esta situación laboral.

Por otro lado, el mercado de trabajo español muestra debilidades e ineficiencias que lastran la productividad de la economía y el bienestar de los ciudadanos. La existencia de una elevada tasa de paro no acorde con el nivel de desarrollo del país, unida a la excesiva duración del desempleo, es sin duda un desequilibrio notable. En este contexto, resulta necesario reflexionar sobre las políticas a implementar para corregir esta debilidad del mercado de trabajo, señalan.

“Las consecuencias que el desempleo de larga duración tiene sobre muy diversos aspectos económicos y sociales (además de los individuales), urgen a tomar medidas que faciliten la reinserción laboral de los desempleados de larga duración mediante las políticas activas de empleo, así como la reorientación de las competencias y habilidades de los desempleados hacia ocupaciones con mayor demanda en el mercado”, subrayan.

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