Según un estudio que elabora el Ivie con la Fundación BBVA

La Comunitat, por debajo de la media en el aprovechamiento de las competencias TIC

No sirve el lema de que se 'digitalicen otros' pues se corre el riesgo de ampliar desigualdades entre empresas, ciudadanos y países, lo cual pasa por una mayor contratación de especialistas TIC

Las regiones con menores puntuaciones PISA en matemáticas muestran también peores resultados en los indicadores de aprovechamiento y competencias digitales, tanto en empresas y como en el total de la población, según ha puesto de relieve un estudio que elabora el Ivie con la Fundación BBVA.

Para conocer sus peculiaridades y centrarnos en los datos de la Comunitat Valenciana, Economía 3 habla con Laura Hernández, economista del Ivie responsable del documento:

– La Comunitat Valenciana se situó como la cuarta comunidad autónoma española por la cola y muy por detrás de la media de los países de la OCDE en la puntuaciones PISA, ¿se corresponde este informe con dicho posicionamiento? ¿Cómo nos situamos en el aprovechamiento de las competencias digitales?

– Es cierto que la Comunitat se sitúa por debajo de la media nacional en puntuaciones PISA tanto en matemáticas como en ciencias, así como en porcentaje de empresas que emplean especialistas TIC y en porcentaje de empresas que proporcionan formación TIC a sus empleados, además de en porcentaje de población con al menos habilidades digitales básicas. No obstante, para el indicador de proporción de graduados universitarios en materias STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés) sobre el total de población joven entre 20 y 29 años, la Comunitat se sitúa por encima del promedio nacional.

-¿Qué cambios debería implementar el sistema educativo en este sentido para reforzar los aspectos positivos y matizar los negativos?

– Es fundamental concienciar a la comunidad educativa de la importancia del dominio y refuerzo de las habilidades básicas medidas en PISA, que puede que no sea la evaluación externa más apreciada por la comunidad, pero es de lo poco que existe en la actualidad que permite seguir una evolución de las competencias de los alumnos de 15 años.

Evidentemente, buena parte de los resultados observados a los 15 años vienen ya predeterminados por lo aprendido en las bases de niveles educativos previos, y la implantación de evaluaciones externas propias de las comunidades y comparables entre sí podrían ayudar enormemente a detectar dimensiones del aprendizaje que pueden ocasionar lastre en el futuro académico del alumnado.

Asimismo, el papel del profesorado es fundamental, tanto por las líneas pedagógicas como por la motivación que se transmite a los alumnos, y en especial al fomento del talento y la vocación científica y tecnológica entre niñas y jóvenes, así como la propia implicación de las familias.

Los jóvenes deben estar preparados para adaptarse a un mundo que evoluciona y cambia de manera vertiginosa a medida que avanzan las tecnologías y las aplicaciones digitales, por lo que ya desde la escuela deben aprender a lidiar con la búsqueda de información y la resolución de problemas.

Evidentemente, todos los esfuerzos dedicados por el sistema educativo deben tener también muy presente la equidad entre distintos tipos de alumnado según sus necesidades. En este sentido, si de algo sirve PISA por la información que ofrece, es para entender mejor el contexto socioeconómico de los alumnos y escuelas, así como la idiosincrasia propia de centros y profesorado. Ello permite centrar la atención en los sistemas que mejor funcionan, no solo a nivel internacional sino a nivel regional. PISA no es solo un ranking de países y comunidades según puntuaciones, es mucho más y hay que sacarle mejor partido.

– ¿Y pensando más en adultos y sistema productivo?

– El problema de la brecha digital se observa también entre los adultos y los trabajadores, por lo que tanto esta población como las mismas empresas deberían apostar de manera decidida por la formación continua asumiendo un reciclaje constante si quieren realmente aprovechar las oportunidades que brinda la digitalización y minimizar sus riesgos. También es importante que los propios trabajadores y ciudadanos tomen conciencia de que deben ir reciclándose frecuentemente, pero quizás no todos tienen los medios para poder acceder a este tipo de formación, por lo que el apoyo de las políticas en este sentido es fundamental. Por lo general las mayores diferencias en cuanto a habilidades digitales se observan entre población con mayores y menores niveles educativos, y entre la población joven y la más envejecida.

Laura Hernández, economista del Ivie

– El informe pone el acento también en el porcentaje de población con al menos habilidades digitales básicas, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de habilidades digitales básicas? 

– Las habilidades digitales básicas se miden a través de un indicador compuesto por multitud de cuestiones. En definitiva, un individuo tendrá habilidades digitales básicas si es capaz de realizar algunas de las tareas contempladas por la Comisión Europea y Eurostat en cuanto a manejo de información —como mover ficheros o carpetas, interactuar con los servicios públicos a través de internet o buscar información sobre bienes y servicios o temas de salud, etc.—, comunicación —como envío/recepción de correos electrónicos, participación en redes sociales, realizar llamadas o videollamadas—, resolución de problemas —como la transferencia de ficheros, la instalación de software, la realización de compras o ventas online, la formación online, la utilización de banca electrónica, etc.— o manejo de software —como el uso de procesadores de texto u hojas de cálculo, entre otros–.

– ¿Y cómo  nos situamos?

– En este ámbito, la Comunitat se sitúa dos puntos porcentuales por debajo del promedio nacional en cuanto a población con al menos habilidades digitales básicas (un 55,4% frente al 57,2% nacional). Si bien, la diferencia es relativamente pequeña. En cambio, existen muchas diferencias entre comunidades. Algunas de ellas están casi diez puntos por encima del promedio, como Madrid, mientras otras, como Galicia o Castilla-La Mancha muestran porcentajes de alrededor de siete puntos porcentuales por debajo del promedio.

– ¿Qué competencias digitales se han de potenciar sí o sí tanto para trabajadores como ciudadanos?

– Estas competencias digitales básicas recogen de manera muy sintética y directa competencias fundamentales para el día a día tanto de trabajadores como de ciudadanos.

– Otro punto clave es ver cómo nos posicionamos en inversión en infraestructuras y equipamientos digitales…

– El peso del capital TIC en el capital acumulado (no residencial) se sitúa en la Comunitat algo por debajo del promedio nacional, pero en términos muy similares. Por otro lado, en cuanto a equipamiento TIC de los hogares, en 2009 la CV se sitúa muy ligeramente por debajo de la media nacional en cuanto a disponibilidad de ordenador (con un 80% de los hogares en la Comunitat vs 80,9% en España) o acceso a internet (90,6% vs 91,4%). Sin embargo, en cuanto a hogares con teléfono móvil, la Comunitat está levemente por encima de la media (98,8% vs 98,5%). En definitiva, no destaca ni por resultados excesivamente positivos ni negativos.

– Disponer de más dotaciones e infraestructuras tecnológicas es condición necesaria para avanzar en el proceso de la revolución digital, ¿pero, qué otros aspectos son necesarios?

– Hay que mentalizarse, tanto desde el punto de vista de políticas públicas y privadas como de empresas y ciudadanos, de que la digitalización es una realidad que nos afecta directamente y para la que es necesario estar preparados. No sirve el lema de que se ‘digitalicen otros’, porque uno de los grandes desafíos está en que, si no se aprovecha bien, puede llegar a ampliar las desigualdades ya existentes no solo entre ciudadanos y empresas, sino también entre regiones y países.

Para ello es fundamental contar con las competencias y habilidades necesarias para sacar partido a las nuevas tecnologías y procesos y que los distintos agentes estén firmemente concienciados de su utilidad y relevancia.

– En concreto, ¿cómo se traslada ese aprovechamiento de las competencias a la empresa? 

– En el ámbito empresarial se está produciendo una gran revolución, con cadenas de producción cada vez más globales, nuevos modelos de negocio y la cada vez más importante necesidad de contar con un capital productivo basado en el conocimiento, lo cual pasa por una mayor contratación de especialistas TIC y de reciclaje del resto de trabajadores no especialistas que también necesitan lidiar con los nuevos cambios tecnológicos en las tareas que realizan.

Evidentemente se necesitan especialistas TIC y graduados STEM, pero el resto de trabajadores y ciudadanos necesitan también de unas habilidades básicas en estas materias, por lo que de cara a la organización de las titulaciones y materias impartidas en el sistema educativo habría que replantear la porosidad entre materias y la transversalidad, de manera que alcance a todas ellas.

– ¿Cómo altera la manera de vivir, consumir, trabajar o relacionarse de las personas esta revolución digital?

– La transformación digital comprende un sinfín de innovaciones tecnológicas y altera la manera de vivir, consumir, trabajar o relacionarse de las personas. Por ejemplo, cada vez hay más plataformas de participación ciudadana y de interrelación con las administraciones públicas y de salud a través de internet y aplicaciones móviles; la digitalización de las tareas en el puesto de trabajo hará necesaria la adquisición de ciertas habilidades para poder trabajar en entornos cada vez más computerizados; la búsqueda y contratación de trabajo se hará cada vez más vía online;  el comercio electrónico es ya una realidad totalmente instaurada; la búsqueda de información sobre bienes y servicios, así como para formar opinión y profundizar en temas concretos es también una realidad del día a día, etc.

– Y, al mismo tiempo, ¿qué riesgos entraña la digitalización? 

– Lamentablemente, las empresas y personas que no se adapten a los cambios se encontrarán  en clara desventaja frente a los que sí lo hagan, y se generarán desigualdades o brechas digitales a tener en cuenta. Desde las políticas se debe priorizar la atención de los distintos agentes implicados y prestar especial atención a los que puedan correr mayores riesgos para evitar nuevas maneras de exclusión social.

Por las características y especialización de nuestro sistema productivo en España, y en la Comunitat con algo más de intensidad, existe la amenaza de que ciertos tipos de ocupaciones se vean más amenazadas que otras por el riesgo de ser sustituidas por procesos automatizados, especialmente si buena parte de las tareas que se realizan en esas ocupaciones son de carácter más rutinario o repetitivo. No obstante, la velocidad y alcance del fenómeno de la automatización varía mucho según autores y estudios, y hay que ser precavidos con las conclusiones que de ellos se desprenden debido a la gran incertidumbre que rodea al futuro de los puestos de trabajo. Sin embargo, no por ello hay que dejar de tener en cuenta el factor del riesgo de automatización, que ya está en marcha.

La digitalización expone también a adultos y menores a nuevos riesgos asociados a la ciberseguridad o al ciberacoso, a los que hay que prestar especial atención.

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