Mesa de expertos (primera parte)

Cómic: La CV brilla en viñetas y bocadillos

Economía 3 reunió a cinco grandes expertos del Octavo Arte para analizar si, a la vista de los recientes Premios Nacionales, el cómic valenciano vive su Edad de Oro

Álvaro Pons, MacDiego, Cristina Chumillas y Manuel Molero en Futurama. | Foto: Vicente A. Jiménez

Desde que en 2007 el Ministerio de Cultura instaurara el Premio Nacional del Cómic otorgando por fin el reconocimiento oficial al tebeo como el Octavo Arte que siempre fue, han sido reconocidos con el galardón los artistas valencianos Paco Roca (2008), Ana Penyas (2018) y en 2019 Cristina Durán, Miguel Ángel Giner y Laura Ballester por El día 3, la obra basada en la tragedia del metro de València. En 2016, fue premiado el alicantino Pablo Auladell. Además, en 2010 y 2011, reconoció a dos obras de la editorial, también alicantina, Edicions de Ponent. Vamos, que aquí pasa algo que parece digno de celebrar y reflexionar sobre ello.

Economía 3 tuvo la suerte de reunir en torno a una mesa fantástica –porque no existía– a cuatro figuras de cultura comiquera máxima en esta y otras dimensiones espacio-temporales: la asesora artística especializada en cómic e ilustración, Cristina Chumillas; Manuel Molero, es decir, Manolo Futurama para el mundo de las viñetas, fundador de la primera librería especializada de la Comunitat hace 40 años; Álvaro Pons, el gran erudito que introdujo el cómic en los museos, miembro del Consejo Rector del IVAM, y creador del Aula de Cómic de la UV; y MacDiego, astronauta mendigo.

A continuación, trasladaremos algunas de las muchas cosas que se dijeron una tarde en Futurama y más adelante serviremos algunas “bolas extra” en nuestra página web.

Edad de Oro / Edad de Hielo

¿Creéis que estamos en la edad de oro del cómic valenciano?

– Cristina Chumillas: Desde el punto de vista de la venta, creo que sí se está viviendo un buen momento, están pasando cosas nuevas, como que las instituciones se estén fijando en el cómic, por ejemplo, con la adquisición de obra por parte del IVAM en la que Álvaro tiene mucho que ver. Además, la Conselleria de Cultura ha incluido este año por primera vez el cómic como adquisición patrimonial, con la incorporación de planchas originales de El día 3. Por eso se puede decir que el cómic valenciano está viviendo un buen momento pero, para valorar si desde ahí los autores van a vivir mejor, todavía queda mucho recorrido. De todas formas, son buenas noticias que sumar y creo que hay que ser optimistas.

– Álvaro Pons: Hace un par de años colaboré en El País con un artículo sobre la edad de oro del cómic, de hecho se titulaba así. Lo que pasa es que ese titular se quedaba solo como una parte de la frase, que completa era “La edad de oro del cómic y la edad de hielo del autor”. Evidentemente, sí que estamos en un momento creativo absolutamente increíble, porque hay una cantidad de títulos espectaculares, pero eso no se está traduciendo en un entramado industrial y comercial realmente potente. Aunque creo que también pasa en el mundo del libro. El año pasado se publicaron unas 90.000 novedades en España, algo absolutamente delirante en un país que tiene las cotas de lectura más bajas de toda Europa. Tenemos una extraña situación paradójica. Por un lado, la industria se está basando en el aumento exagerado de las novedades, que crea problemas y también ventajas, porque da muchas oportunidades. Pero con tanta novedad la tirada disminuye y así es muy difícil que los autores puedan sobrevivir. Otra parte muy positiva es que en los últimos años la sociedad ha cambiado su consideración hacia el cómic, sobre todo gracias a la creación del Premio Nacional. El autor es el eslabón más débil de la cadena; de momento, tiene más apoyo institucional, lo que es interesante pero no sabemos en qué se traduce. Es difícil vivir del cómic, los editores a duras penas sobreviven.

MacDiego : No estoy muy de acuerdo con lo que han dicho mis compañeros, más que nada por ir por otro lado y buscar un punto de discusión. En València siempre ha habido un caldo de cultivo importante. Lo que sí que encontramos ahora es un reconocimiento, principalmente por parte de las instituciones e incluso los medios, que reflejan lo que está ocurriendo. Es raro el día que no aparece una noticia que no esté relacionada con el mundo del tebeo, cuando hace tan solo dos años o tres, salvo quizá en el caso de Paco Roca, poco más se hablaba. Pero también es un poco un espejismo. Aparecen muy pocas firmas nuevas. Tenemos un buen nivel, que sitúa arriba a la Comunitat en producción, pero con la sensación de que el mercado la absorbe lentamente. Aunque tengamos la sensación de que son muchos, no hay tantos.

– Álvaro Pons: Sí que hay nuevos, pero no se les da tiempo a consolidarse. En fanzines hay una actividad abrumadora, te vas al festival Tenderete y te quedas alucinado. Ves gente que sobresale y desaparece.

– Manolo Futurama: Cada mes salen una barbaridad de títulos nuevos. No da tiempo de que la clientela los vea. Cada semana tienes que ir moviendo las estanterías porque no hay sitio físico, es imposible. Hay un ejemplo muy gráfico, impensable cuando abrí esta librería: que El Corte Inglés tenga cómic quiere decir que algo ha pasado, que ha llegado al público general.

– Que salga tanta gente nueva, triunfen en el mercado o no, ¿quiere decir que existe un ambiente creativo interesante en València? Grandes como Paco Roca y Cristina Durán siempre han trabajado desde aquí.


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