La obra es una llamada de atención para concienciar sobre su protección

La rana “flecha amarilla y azul” y ocho especies más de anfibios llegan a Bioparc

Especies como la rana de lluvia malgache o la rana tomate solo se pueden ver en España en este parque de animales

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La rana flecha amarilla y azul de Bioparc | E3

Los anfibios, los primeros animales que conquistaron la tierra, están en serio declive en la actualidad. Así, son un “termómetro” de la pérdida que está sufriendo la biodiversidad del planeta. Por ello, desde este jueves, en Bioparc Valencia los usuarios pueden descubrir hasta nueve especies de anfibios, todas incluidas en la lista roja de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), como la rana “flecha amarilla y azul”.

Dos de estas especies solo pueden verse en España en este centro: la rana de lluvia malgache (Scaphiophryne madagascariensis) y la rana tomate (Dyscophus guineti). Las ranas mantelas están representadas con la marrón (Mantella betsileo) y la dorada (Mantella aurantiaca), esta última en peligro crítico de extinción.

Otras tres ranas son célebres por sus llamativos colores que advierten de su potente toxicidad: la veneno fantasma (Epipedobates tricolor), que es roja con franjas blancas; la veneno azul (Dendrobates tinctorius “azureus”) de tonalidad añil intenso con puntos negros; y la flecha amarilla y azul (Dendrobates tinctorius “alanis”), de tono azul oscuro con detalles en amarillo, cuyo veneno sigue utilizándose para impregnar las flechas.

Con el objetivo de dar visibilidad a la fauna endémica mediterránea, Bioparc muestra al gallipato (Pleurodeles waltl) que, conocido como ofegabous, se defiende de sus depredadores inyectando veneno. También muy raro de encontrar en otras instituciones y especialmente necesaria su protección por el peligro de desaparecer que le acecha, encontramos el sapo partero balear (Alytes muletensis).

Toda esta expresión de vida habita en unos terrarios incrustados en un mural artísticamente decorado con especies de anfibios y ubicado en la cueva de Kitum de Bioparc, cerca de los hipopótamos. Se trata de una obra que supone un homenaje a estos animales y una llamada de atención para concienciar sobre su necesaria protección, puesto que están padeciendo una verdadera crisis biológica.

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