Entrevista al dramaturgo Chema Cardeña

La exitosa “Alicia en Wonderland, el regreso” se despide con cuatro funciones extra

La compañía Arden se vale de "la sátira y el humor" para "traer el viaje iniciático de Alicia a nuestro momento" en su versión del clásico de Lewis Carroll

Archivado en: 

Una imagen de la obra teatral. | E3

València podrá disfrutar de cuatro funciones más de Alicia en Wonderland, el regreso, la coproducción de Sala Russafa con la compañía valenciana Arden, tras agotar las localidades en varias de sus representaciones desde que se estrenara el 19 de diciembre. Esta comedia para adultos, con música en directo y una puesta en escena alocada, se ha convertido en una de las protagonistas de la cartelera estas navidades, y la sala ha decidido prorrogarla del 9 al 12 de enero.

Cuando se cumplen cinco años del estreno de Alicia en Wonderland, la primera pieza de su tetralogía de los Cuentos Políticos, Chema Cardeña ha recuperado y actualizado esta obra que parte del clásico de Lewis Carroll para reflejar una sociedad contemporánea donde la política, la justicia, la vida laboral, el orden y el poder se rigen por cualquier norma menos la lógica. Hablamos con su creador, que cuenta con una prolífica y premiada carrera como autor, actor y director desde 1995 en la compañía Arden.

Alicia en Wonderland, el regreso ha sido un éxito notable esta Navidad y no he oído a nadie hablar mal de ella. ¿La prórroga ha sido una sorpresa?

-La verdad es que no contábamos con que iba a ser tanto porque se estrenó hace cinco años, y aunque ha vuelto renovada, no pensábamos que fuera a prorrogarse más allá de las fechas estipuladas. Nos ha dado mucha alegría, porque el pasado fin de semana agotamos las entradas y, sobre todo, el público se quedó encantando. Por eso hemos pensado que había que aprovechar la oportunidad de hacer cuatro funciones más, todas las que podemos debido a la programación de la sala.

-Quien la haya visto hace cinco años, ¿por qué debería volver a verla aprovechando esta oportunidad?

-Porque en cinco años han pasado muchas cosas en este país, y nuestra Alicia ha recogido casi todo lo que ha pasado, tanto política como socialmente. El espectador encontrará personajes nuevos, canciones nuevas, una escenografía diferente, vestuario nuevo y, en definitiva, muchos más temas que en la versión anterior.

Wonderland

Cartel de “Alicia en Wonderland”, obra de Paula Bonet. | E3

-La Alicia original de Lewis Carroll se agigantaba y no cabía en las estancias, lo que le creaba gran incomodidad. Vosotros definís a vuestra Alicia como una treintañera “hipertitulada” que lucha por salir de becaria. Vamos, que le pasa una cosa parecida en la sociedad de hoy…

(Ríe) Es una Alicia musculada, con carreras, másters y doctorados, pero sigue sin encontrar su sitio. Claro, cuando vuelve a su Wonderland, volvemos a poner al público en el espejo, reflejando todo lo que ha ocurrido estos últimos años, los problemas que este país está viviendo. La verdad es que la función se actualiza casi al día, según van pasando cosas nosotros las vamos incorporando.

-Todo el mundo sabe que estamos viviendo un tiempo muy preocupante, pero el público dice que la obra es como una fiesta y se lo pasa muy bien. ¿Eso cómo se hace?

-Creo que es la mejor manera, porque si traes a la gente al teatro para que vea lo mismo que está viendo en la televisión sería una tortura. Nosotros le ponemos humor, y como siempre digo, es un espejo, y al igual que el espejo deforma la realidad, nosotros llevamos nuestra verdad al código de la sátira. Por eso, la obra hace que nos cuestionemos cómo reaccionamos los ciudadanos ante lo que está pasando a través del humor, la sátira, la ironía. Alicia acaba la función haciendo una serie de cuestiones al público porque los ciudadanos también somos responsables de estas situaciones actuales.

-Coger un texto tan canónico como el de Carroll para versionarlo, ¿no te provocaba mucho respeto?

-Sí, porque tanto Alicia en el País de las Maravillas como A través del espejo, son dos libros a los que tengo mucho cariño. Me han parecido siempre fascinantes. Nunca me ha parecido un cuento, sino una historia muy profunda. Hay toda una crítica a la Inglaterra victoriana, a la sociedad de ese momento, a la monarquía, a los políticos… Habla de cosas muy importantes y también muy surreales. Tomar prestados esos personajes me parecía el vehículo perfecto precisamente por esa riqueza que tienen y traer el viaje iniciático de Alicia a nuestro momento. Con todo el respeto del mundo, por supuesto, y con toda la admiración y humildad, he intentado hacer un poco lo mismo que Carroll pero llevado a otro punto de vista.

-Desde luego, cuando uno se pone a repasar la actualidad se encuentra con un montón de aspectos surrealistas. Hemos visto cómo han hablado y se han comportado en el Congreso quienes se supone que deben ser nuestros mejores representantes. Vamos, que está aquello hecho un desastre…¿La obra tira por ahí?

-¡Hombre! Todos nuestros personajes son ministros de un hipotético gobierno y el público reconoce su torpeza, su ignorancia, su corrupción… Mi personaje, que es el ministro de Arte y Espiritualidad, está todo el día en las nubes, y proclama una educación para los niños en la que otros decidan por ellos, que elijan lo que tienen que hacer sin que les dejen pensar. No está permitida la prensa, sino un río llamado El Río de la Complacencia, en el que te miras y ves lo que quieres ver. El Gato es el ministro de Propaganda, y solamente se puede hablar sobre lo que él decida; el Conejo es el ministro de Sanidad e Higiene, opina que la buena sanidad es la que no interfiere en el ciclo vital, cuando te toca te mueres y ya está, y así se ahorra los hospitales. Está todo lleno de guiños al momento. Ponemos el foco en nuestra realidad política, claro.

-Una realidad política no sólo española, sino global, el mundo está loco.

-Es muy global, de hecho también hablamos del cambio climático, de las fake news, de todo nuestro mundo. Lo que pasa es que hay cosas mucho más reconocibles de nuestro propio país pero, obviamente, es una crítica todo el mundo.

Wonderland

El elenco de “Alice in Wonderland, el regreso”. | E3

-Supongo que has buscado un efecto purificador, una catarsis en el espectador, aportar algo de esperanza…

-Claro, la catarsis es la misión del teatro, ya sea con el drama o con la comedia. Ya lo inventó Aristófanes. Todas sus comedias eran comedias políticas, que acababan el día que se estrenaban porque él trabajaba con la actualidad trepidante de los políticos; ponía en escena a Sócrates, a Pericles y a quien fuese.  El público aprecia que no sea sólo un divertimento, sino que detrás de la risa haya algo más.

-La obra forma parte de tu Tetralogía de los Cuentos Políticos. ¿Cuáles son las otras obras que la componen?

-Alicia fue la primera, la segunda fue Buscando al Mago de Oz, en la que se cuestionaba esta Unión Europea que hemos hecho; la tercera fue Viaje a Nunca Jamás, basada en Peter Pan, que sí estaba dedicada totalmente a nuestro país y a nuestra política, y su secuela fue La Revelación, una vuelta a Nunca Jamás un año después.

-Esos clásicos de la literatura anglosajona aparentemente infantil se reinterpretan casi de forma permanente. Me ha venido a la cabeza Alan Moore, que también se inspiró en ellas para su potente cómic Lost Girls. Tienen un recorrido muy extenso…

-Es que son obras que se diferencia de los cuentos como Cenicienta, o los de los hermanos Grimm o los de Hans Christian Andersen. Estas tres trascienden el mundo infantil. El Mago de Oz es la lucha entre la sociedad agrícola y la industrial en EE.UU.; Peter Pan es una alegoría absoluta y total sobre el paso del tiempo, la educación de los niños, la libertad de una sociedad encorsetada como era la británica… Tenían un fondo muy adulto, por eso creo que se sigue poniendo el foco en ellos. Y Alicia es un viaje iniciático en todos los sentidos.

-La alineación de músicos que componen la banda sonora es de primera: Bob Marley, Pink Floyd, Lou Reed, mi querido Franco Battiato…

-Arrancamos con Lucy in the Sky with Diamonds, de los Beatles; el Walk on the wild side de Lou Reed; también tenemos a los Rolling Stones, con Satisfaction; Abba, Michael Jackson con Billie Jean, Franco Battiato con Centro di gravita permanente…Hay una recopilación del pop rock del siglo pasado que en realidad forma parte de la memoria del público, un espectro musical muy grande y ecléctico.

-¿Seguiréis girando por la Comunitat con la obra?

-Pues no, desgraciadamente Alicia ya muere aquí el domingo que viene, porque además nosotros también retomamos nuestra línea, digamos, más seria, con La invasión de los bárbaros, la próxima producción de Arden que se estrena el 6 de febrero, también en la Sala Russafa, y que trata sobre la memoria histórica. Es nuestra línea habitual porque estos Cuentos Políticos sólo se hacían en Navidad. Alicia acaba ya su periplo, por eso es importante aprovechar estos cuatro días para verla.

Suscríbete a nuestra newsletter