Es, desde octubre, la presidenta de la Asociación de la Empresa Familiar de Alicante

Antón (Aefa): “Falta una FP prestigiada y una universidad que se adapte al cambio”

La empresaria ilicitana alerta sobre el efecto Pigmalión que puede provocar el temor a una nueva crisis y reivindica actuar con más resolución ante el cambio de era

La presidenta de Aefa es gerente del Grupo Antón |E3

Cerca del 90% de las empresas españolas son familiares. En la Comunidad Valenciana suponen el 91,1% y en la provincia de Alicante el porcentaje alcanza el 92%. Maite Antón, presidenta de la Asociación de la Empresa Familiar de la Provincia de Alicante (Aefa) desde octubre, alerta sobre el efecto Pigmalión que puede tener en España el temor a una nueva crisis,  reivindica actuar con más resolución ante el cambio de era y pide responsabilidad a los políticos  para estar a la altura de lo que la sociedad les pide. 

– ¿Qué prioridades se ha marcado al frente de Aefa?

-Tengo la suerte de partir de un hecho muy positivo: la solidez de la asociación. En sus 24 años de existencia se han hecho las cosas muy bien. Hay unas líneas muy claras de actuación y una absoluta unión entre los asociados. Nuestro objetivo sigue siendo el mismo:  conseguir que las empresas familiares sigan existiendo, creciendo y que se creen nuevas. Tenemos claro que la función principal de las empresas es crear empleo, y ahí también son reveladoras las cifras. En la provincia, el 85% del empleo privado lo generan ellas, y su Valor Añadido Bruto llega al 77%. De ahí su importancia.

Es cierto que esos lazos de parentesco que hacen que se luche por la empresa por encima de todo son su fortaleza y también su principal debilidad. Surgen problemas de las relaciones familiares y de los vínculos emocionales. Pero hay una debilidad especialmente delicada: el relevo generacional. Es un momento clave. Y por eso, como ya se venía haciendo,  seguiremos apostando por la formación para que la empresa esté preparada. Se ponen en riesgo muchos puestos de trabajo y muchos proyectos vitales y familiares. Facilitar su continuidad es primordial.

– Aefa ha reivindicado de manera persistente la supresión del impuesto de sucesiones y donaciones. El president Puig en la última campaña electoral recogió el guante y se comprometió a atender esa reivindicación…

-Por fin se está tratando de volver a la bonificación del 99% que teníamos en la Comunidad Valenciana hasta que se decidió que fuera menor. Como el impuesto está transferido a las comunidades autónomas, el tratamiento en cada territorio ha sido desigual y eso crea una situación de inferioridad que impide competir en las mismas condiciones.

Finalmente se ha tenido la sensibilidad suficiente para entender que con esta medida solo se favorece esa sucesión. No estamos hablando de ningún trato de favor ni de ninguna otra cosa. El hecho de que alguien reciba un negocio mediante donación o herencia no conlleva que esa persona tenga la liquidez suficiente para pagar impuestos de algo que realmente no es más que una empresa en funcionamiento.

– ¿En qué momento se encuentra ese regreso a la bonificación del 99% ?

-Ese compromiso inicialmente no se reflejó en los presupuestos, aunque después se introdujo una enmienda en la que se recoge efectivamente la vuelta a esa bonificación del 99% pero con un matiz: para aquellas empresas cuya facturación sea menor a 10 millones de euros. Eso se está ahora reconsiderando. Nosotros pensamos que ese indicador no es válido. El volumen de facturación puede significar que aquello a lo que se dedica la empresa tiene un mayor valor, pero eso nada tiene que ver con que tenga más o menos beneficios. También puede indicar que tiene más trabajadores que otras para poder alcanzar esa facturación, con lo cual hay más personas en riesgo si la empresa no continúa. Afortunadamente se está reconsiderando y yo creo que finalmente se eliminará ese punto.  Ximo Puig está luchando para que sea así.  Lo que pasa es que, lógicamente tiene unos socios de gobierno y ha de acordarlo con ellos.

Reitero, al final este tema no supone ningún beneficio individual para ningún empresario y no tiene nada que ver con ningún impuesto derivado de los beneficios que obtiene la empresa.  Para eso ya está el Impuesto de Sociedades. Lo único que hace es facilitar su continuidad.

– La formación es el segundo elemento clave al que alude para ayudar a los empresarios familiares a lograr esa continuidad. ¿Formarlos en qué?

– Efectivamente la formación es algo vital para todas las personas que forman parte de la familia empresaria para  que mantengan los valores que les son propios y que el día de mañana sean buenos gestores si toca y , si no, buenos propietarios. No necesariamente han de estar en la gestión. Las empresas se heredan, pero no la capacidad de gestionarlas. Hay que optar por profesionalizarlas. Los pasos son: aprender a hacer, hacer, enseñar a hacer y dejar hacer. Y ese último paso requiere de una generosidad y de una visión grande.

Y como somos agentes sociales que somos, tenemos una responsabilidad a la hora de poner en valor la necesaria formación de la juventud. Aefa, en el último congreso del Instituto de la Empresa Familiar, firmó una declaración sobre la necesidad de fomentar una formación de calidad enfocada hacia las necesidades de la economía. De lo contrario, tendremos jóvenes con mucha capacidad pero no preparados para cubrir las demandas reales del mercado de trabajo.

– Estamos en pleno cambio de era. La digitalización no es el mundo que viene, es el mundo que hay. Y muchas voces coinciden en afirmar que España está a la cola porque no nos hemos creído este mensaje.

-Debemos ser más ágiles a la hora de cambiar las materias formativas. Necesitamos, por una parte, una FP fuerte y prestigiada. Y luego, a nivel de educación superior, lo mismo. La formación ha de poder adaptarse a los cambios. Las propias universidades se lamentan de que cambiar los programas es excesivamente lento. Pero eso lo podemos cambiar. ¿ Por qué no? ¿Quién ha dicho que no se puede? Y los agentes sociales tenemos que ponernos manos a la obra y ayudar en ese sentido.

-¿Y cómo puede propiciarse ese cambio?

-Primero tiene que haber una conciencia de que es una necesidad. Y luego dejar de pensar que las cosas no se pueden cambiar. Estamos en un estado de derecho en el que deben cumplirse las leyes, pero eso no implica que no podamos ser más ágiles en la adaptación a un mercado que está cambiando y que no va a parar de hacerlo. En general, hemos tenido una debilidad como sociedad: el pesimismo. Como ciudadanos parece que nos hemos acostumbrado a pensar que nada va a cambiar. Y no es cierto. Cambiará aquello que queramos que cambie. Desde la prudencia, el equilibrio, la moderación, la sensatez y dentro de nuestro sistema. A veces nos gusta mucho criticarnos desde una postura nada constructiva. No critiquemos tanto y pongámonos manos a la obra en aquellas cosas en las estamos de acuerdo.

– La desaceleración de la que estamos oyendo hablar ¿cree que puede ser el preludio de una nueva crisis?

– Los indicadores efectivamente muestran una posible desaceleración.  Pero hay que tener en cuenta dos cuestiones. Primero, tengamos cuidado con la profecía autocumplida porque la economía se mueve por expectativas. Una posición responsable sería pensar que podemos hacer que eso no se acreciente siendo positivos. Yo confío mucho en las empresas de esta provincia y en toda la gente que trabaja en ellas.

Dicho esto,  al mismo tiempo tenemos que ser muy conscientes de que vivimos en un mundo globalizado. Si hay indicadores que hablan de desaceleración, nos puede tocar y, por tanto, tenemos que tomar las medidas preventivas necesarias. Pero no provocando una desaceleración mayor. Ahora más que nunca hay que favorecer la actividad económica que surge de nuestras empresas.  Debemos apoyarlas para que, venga lo que venga, sigamos funcionando y manteniendo los puestos de trabajo porque, a su vez, el empleo permite que haya más dinero para el consumo interno. Es una cadena. La creación de empleo ha de ser uno de los objetivos prioritarios siempre.

– Seguimos, de momento, en fase de formación de gobierno a nivel nacional. ¿Qué le pediría a nuestros políticos?

– Los empresarios les pedimos lo que yo creo que pide la sociedad en general. Un gobierno estable para crear riqueza económica y mantener nuestro estado de bienestar, que es maravilloso. Les pedimos una actuación responsable. Los ciudadanos no estamos tan interesados en las siglas de los partidos sino en el bien común. Y eso es lo que tienen ahora que priorizar.

Suscríbete a nuestra newsletter