Javier Gandía, director general de Bodegas Vicente Gandía

J. Gandía: “Estamos inmersos en el mayor plan de inversiones que yo he vivido”

Entre sus iniciativas más destacadas se encuentran la puesta en marcha de una nueva línea de producción que les permitirá trabajar con nuevos formatos

Javier Gandía, director general de Bodegas Vicente Gandia | Imágenes: César Sabater y Vicente A. Jiménez

La creatividad, la innovación y las buenas ideas, todo ello acompañado de un buen sustento económico, y como no de un buen vino, están en continua ebullición en  Bodegas Vicente Gandía, donde los nuevos proyectos son el pan de cada día y una de las particularidades del alma inquieta de su director general, Javier Gandía. Entre las novedades que ha compartido con nosotros, que no son pocas, se encuentran la puesta en marcha de una nueva línea de producción que les permitirá trabajar con nuevos formatos; la compra de un almacén con capacidad para 6.000 palés; un nuevo viñedo destinado a producir vinos premium; y dos nuevas depuradoras. Y si nos alejamos del ámbito meramente productivo, Bodegas Gandía nos sorprenderá en breve con dos nuevos proyectos: nuevos formatos de aluminio de 25 cl y un nuevo producto hecho por mujeres en colaboración con la empresa valenciana, Armario de Lulú.

– ¿En qué planes está inmersa actualmente la bodega?

Estamos inmersos en un plan de inversiones de los más ambiciosos que yo he vivido y que alcanzará los 12 millones de euros entre 2018 y 2019. Las principales líneas de inversión han sido dos depuradoras, una para la bodega de Chiva y otra para la de Hoya de Cadenas con el fin de adaptarnos a la normativa medioambiental. En unas semanas inauguraremos una nueva línea de embotellado que nos permitirá aumentar capacidad productiva, trabajar con nuevos formatos de botellas  y centrarnos en vinos que están teniendo mucho éxito como son los espumosos.

Con este mismo presupuesto, hemos inaugurado un almacén en Chiva que lleva incorporado un sistema que nos permite tener una mayor organización de la logística, tiene capacidad para 6.000 palés y nos permite tener la temperatura y la humedad controlada. Se trata de una de las mayores cavas que existen en España.

Este año también hemos comprado un nuevo viñedo, en Casa Gallur, que está al sur de la provincia de Valencia y nos permitirá aumentar la oferta de productos premium o de alta calidad. Son 70 hectáreas donde hay una combinación de variedades españolas como la Tempranillo y otras de origen francés como la Cabernet Sauvignon o la Merlot.

– Uno de los grandes problemas que tiene el vino es la fuerte competencia de la cerveza. ¿Qué se está haciendo desde la bodega para atraer a un público más joven?

Nosotros, como casi todas las bodegas en el pasado, hacíamos un vino y luego lo lanzábamos al mercado y podía venderse o no. Ahora lo que hacemos es traer a gente joven a nuestra sala de innovación, les preguntamos qué les gusta y con toda esa información sacamos productos que se adapten a su perfil y su estilo. La gama Sandara es nuestra principal baza en ese sentido y se ha hecho mirando a ese público que comienza a consumir vino. De hecho, yo pienso que uno no puede comenzar a consumirlo bebiendo aquellos que son muy complejos, porque no va a entender nada, se va a asustar y no le va a interesar este mundo.

Sin embargo, si comienza con vinos fáciles, como es Sandara, un espumoso con baja graduación, poco a poco va entrando en el vino como un primer paso y, además, es que ¡está fantástico!

Hoya de Cadenas

La finca Hoya de Cadenas, de Bodegas Vicente Gandía

– ¿Cuáles son las peculiaridades de esa gama de vinos destinados a un público más joven?

Se trata de vinos de baja graduación, espumosos, fáciles de beber, afrutados, con buen paso de boca pero, al mismo tiempo, fáciles de entender que es lo que queremos, que la gente entienda el vino y no sea algo complicado. Además, van acompañados por una imagen actual, sofisticada, bonita y festiva.

– Otro aspecto relevante es el precio. Tomarse un vino no vale lo mismo que una cerveza.

Correcto. Por ello, vamos a sacar  formatos de aluminio más pequeños con forma de botella. Esta iniciativa nos va a permitir llegar a ese público que se toma una cerveza y, a partir de ahora, podrá hacerlo con vino. Esta botella de aluminio tendrá 25 cl de capacidad.

– ¿El público joven español como target se diferencia del de otros países?

Gracias a internet y las redes sociales, la cultura es cada vez más parecida en todos los países. Nuestros hijos son más parecidos a los de otros países que los de generaciones anteriores. Todos vemos lo mismo en televisión, consumimos las mismas marcas, vamos de viaje a los mismos sitios… Cada vez el mundo se parece más, con lo que los gustos son muy similares.

Sí que es verdad que hay productos que funcionan mejor en unos países que en otros pero no tanto en las nuevas generaciones. Por ejemplo, en Escandinavia les gusta mucho el vino en buying box; en Alemania, los vinos de reserva; en Estados Unidos se decantan por los varietales… Realmente, cada país consume algo en concreto pero con la gente joven no ocurre así.

– ¿Cómo adentrarías a una persona joven en la cultura del vino?

Primero le ofrecería un Sandara, después pasaría a un vino blanco de Verdejo o a una Merseguera de la Comunitat Valenciana que aportan mucho sabor a fruta, son refrescantes y fáciles de entender y de consumir. De aquí pasaríamos a vinos tintos como el Miracle, en nuestro caso, que se trata de un vino con mucho éxito porque tiene mucha fruta y el toque justo de madera. Y en este punto, ya puede pasar a los reservas que son más complicados. De todas formas, no hay reglas, lo que le guste a cada uno.


“Hemos desarrollado un proyecto con Armario de Lulú donde tanto el propio vino como el diseño de la botella y su comercialización se realizará por mujeres”


– ¿Qué nos puedes contar en cuanto a nuevas tendencias y nuevos consumidores?

Ahora se está poniendo de moda, aunque en otros países europeos ya existían, los vinos ecológicos. El consumo de vino blanco también está subiendo con respecto a los tintos. El consumidor se decanta más por vinos más ligeros y más en un lugar como la Comunitat Valenciana, pegada al Mediterráneo. Los espumosos son una tendencia que se suma a los vinos premium. Concretamente, en Valencia queda mucho por hacer con respecto a vinos de alta calidad y aún tenemos que seguir trabajando esa línea. Además, los vinos de alta categoría siempre van a estar en tendencia pero ahora priman más las variedades autóctonas, que antes no eran conocidas.

Los canales de venta también cambian. A los tradicionales -la alimentación y la hostelería- se han sumado las redes sociales y las tiendas online. De todas formas, el que más crece es la tienda online, aunque lo hace poco a poco. En nuestro caso es un canal pequeño pero da servicio a aquel que no encuentra el vino en su establecimiento habitual o no quiere desplazarse a la tienda.

– ¿Qué papel juega la mujer en el mundo del vino? ¿Es otro público que hay que captar?

Efectivamente. En el pasado, el hombre era el que consumía el vino, ya que era “una cosa de hombres”. Esto ha cambiado completamente. La mujer ha entrado de lleno y además, tiene una mayor sensibilidad para captar el vino. De hecho, tenéis los sentidos más desarrollados y tenéis más claro qué es lo que os gusta. El hombre, en cambio, se guía más por la puntuación que le ha asignado un crítico o por las tendencias de una determinada región. Sin embargo,vosotras elegís lo que realmente os gusta y esto es un aspecto muy importante.

Concretamente y para dar protagonismo a la mujer, vamos a sacar al mercado un vino hecho por mujeres. Se trata de una joint venture que vamos a llevar a cabo con la empresa valenciana, Armario de Lulú con la que hemos desarrollado un proyecto donde tanto el propio vino como el diseño de la botella y su comercialización se realizará por mujeres.

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– ¿Cuáles son las peculiaridades de este acuerdo con el Armario de Lulú?

Nuestra compañera Carla, del departamento técnico, es la persona que se ha encargado de seleccionar los vinos. Hace unos días hicimos una cata en la finca Hoya de Cadenas en la que había diferentes tipos de vinos tintos, rosados y blancos. Un grupo de mujeres del mundo de la moda, la gastronomía e influencers de diferentes medios interesadas por el proyecto  y elegidas al azar vinieron a catarlos y se encargaron de decidir qué vinos les habían gustado más y los tres seleccionados -blanco, tinto y rosado- son los que se van a embotellar.

– ¿Se trata de un vino nuevo?

Claro, se trata de vinos nuevos, con los criterios de este año ya que cada cosecha es diferente.

– ¿Surgirán nuevos productos de la vendimia de este año?

Primero quería comentarte que tenemos un nuevo director técnico, que es Pepe Hidalgo y que está con nosotros desde hace siete meses y ya está dirigiendo la primera vendimia en la compañía. Se trata de una persona con mucha experiencia. Queremos hacer nuevos vinos de categoría premium con la variedad autóctona Bobal con el objetivo de sorprender a nuestro público. Creemos que para primavera ya estarán todos los vinos en el mercado.

– ¿Qué papel juega el enoturismo a la hora de lanzar y captar nuevos productos y consumidores?

El enoturismo es importante porque la gente viene a conocernos y cuando comprende la complejidad de la bodega y el proceso de elaboración de un vino lo aprecia más. La difusión de la cultura enológica hace que la gente se aficione al vino.

Además, para beber vino no hace falta saber nada pero consumiendo, poco a poco vas adquiriendo unos conocimientos y te vas adentrando en el mundillo. Las visitas nos proporcionan información sobre qué es lo que más les gusta y lo que no y genera un feedback directo de los consumidores, que no tenemos en una tienda.

– ¿Ese feedback lo recogéis de algún modo?

Sí, lo documentamos y tratamos de ver qué productos nuestros les gusta más o qué podemos mejorar ya que todo es mejorable.

– ¿Cómo ha evolucionado la forma de vender el vino?

Yo diría que además de los canales que hemos comentado antes, el consumidor quiere experiencias. Ya no tanto si el vino está hecho de una manera u otra sino que quiere que le transmita algo y para ello están las redes sociales.

La gran novedad sería que la gente quiere que el vino le cuente una historia, que le vendan el vino de otra manera, ya no quiere que le hablen sobre su tiempo de crianza y que procede de tal o cual viñedo.

viñas-Bodegas-Vicente-Gandia

– ¿Cómo me venderías a mí un vino?

Contándote una historia. Por ejemplo, “Ostras Pedrín” que es un vino con un nombre muy peculiar. Siempre decimos que Luis García, uno de nuestros enólogos, se desplazó a la zona de Alto Turia y vio la variedad Verdosilla, que es autóctona de aquella zona, y cuando la descubrió exclamó: “¡ostras pedrín, lo que tengo aquí!”. El nombre de este vino viene de aquel momento en el que  encontró esta variedad y dijo: “aquí tengo un tesoro”. Al final, me refiero a historias de este tipo y no a las cuestiones técnicas del vino.

– ¿Por qué es importante diferenciarse y especializarse?

En España somos más de 5.000 bodegas y el problema está en que el consumo ha bajado, no este año donde justamente se ha estabilizado. Pero si analizamos la curva de los últimos treinta años vemos que el consumo de vino ha bajado y la cerveza dobla al vino en consumo. Con lo cual, debemos diferenciarnos como bodega y como sector para poder competir.

Los consejos reguladores tienen su propia estrategia para potenciar el consumo de vino por zonas y la Federación del Vino también está haciendo campañas en esta misma línea. Pero cada bodega tenemos que utilizar nuestras armas y equipos comerciales para poner en valor nuestra propia estrategia.

– Estamos hablando de la personalización del vino y, en esta línea, uno de vuestros productos ha sido el vino del Valencia CF.

Somos la bodega oficial del Valencia CF y este año celebra su centenario y para celebrarlo hemos lanzado una edición limitada elaborada con viñas centenarias. Se trata de un vino que está prácticamente agotado. Lo pusimos a la venta a finales de 2018.

– ¿Se trata de una tendencia hacer vinos personalizados?

Se trataría sobre todo de un complemento. Los dos ejemplos que hemos comentado -el Armario de Lulú o el del Valencia CF- son productos que no es nuestro día a día pero son bonitos porque colaboras con terceros. No se trata solo de un proyecto que nace de la bodega sino que te alías con un tercero con el cual tienes algo en común. En el caso de Lulú surgió la idea de trabajar juntos y  del Valencia CF somos seguidores, somos su bodega oficial y además es un honor hacer un vino para este equipo.

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